miércoles, 9 de diciembre de 2015

LA OTRA NAVIDAD; original de Rafael Santamaría

Resulta realmente complicado explicar a un hijo porque te separas de la persona con la que decidiste concebirle a él (o ella) Para él, la venida a éste mundo ha sido preparada por dos, y no por uno sólo, por dos que ahora deciden no estar por más tiempo juntos.
De entre mis frases favoritas sacaría de la "chistera" ésta respuesta que me salió del alma decirle:
"Mi matrimonio (con tu madre) nunca fue un fracaso hija mía, de él naciste tú, y eso ya lo convierte en todo un éxito"
Pero quizás para poder explicar el por qué de la necesidad de no convivir juntos (el padre y la madre) me quedaría con el siguiente argumento (que le expuse):
- Tú que harías si en el patio de tu colegio ves a dos niños que se están peleando? Les separarias?
- Si.
- Pero dime: y si esos dos niños, aunque les hayas separado durante su pelea en el patio, ves que en clase se están "buscando" de alguna manera para seguir peleándose. O que continuamente se están buscando para "chincharse" el uno al otro. Que harias?. Les cambiarías de clase?
- Sí, claro; papá.
- Y si aún cambiándoles de clase vieras que se están esperando a la salida del cole para seguir con su particular pelea. Hablarias con sus padres para que uno de los dos, viendo que la situación no mejora, se cambiaría de colegio?
- Bueno, si; supongo que si.
- Pues tu madre y yo hija mía, hemos tenido que cambiar de colegio. Lo entiendes ahora?
Y aunque estas versiones puedan aclarar la visión, que no la vista (su particular punto de vista u opinión) a un hijo del por qué de lo acontecido cuando sus padres deciden separarse, lo más importante es siempre ponerse en el lugar de él (o de ella) y darse cuanta de que su padre y su madre, pilares fundamentales en la caracterización de su personalidad, ya no están juntos, y que el "concepto" o idea que ellos tienen de familia se hace mucho más difícil de aceptar, que no de entender, por muchas sabias explicaciones y consejos que uno les de.
En estas fechas tan supuestamente familiares deberíamos ponernos siempre y en todo momento en el lugar del otro, para que de esta manera, escuchándoles, entendiendoles, en definitiva: sintiendoles, encontráramos así nuestra propia felicidad haciéndoles antes felices a ellos.
Prepara la navidad en el único lugar que verdaderamente existe: tu corazón, y trae hasta allí a los tuyos y a cuantos más encuentres afines a ti para hacerles participes del amor que allí reside, para hacerles participes del verdadero significado de la navidad.
Rafael Santamaría

LA NAVIDAD; original de Rafael Santamaría

- Qué es la navidad para ti? - me preguntaron en cierta ocasión.
- El sentimiento del renacimiento continuo de un amor que hay en el interior de cada uno de nosotros.
- Y celebras ese sentimiento cada año en éstas fechas?
- Verás, la verdadera navidad es un sentimiento, no una fecha, al poner una fecha a la celebración de un sentimiento le estas negando a ese sentimiento que se manifieste fuera de ésa fecha. Lo mismo sucede con los aniversarios: el amor en pareja debería celebrarse cada día, o con los cumpleaños: pues la fortuna de estar un día más presente en este plano material habría que celebrarlo diariamente, y no cada año. 
Entiende pues, que al contabilizar las cosas por años, como es el caso, nos estamos olvidando del momento presente. Nos estamos olvidando del ahora.
- Bueno si, pero ponerle una fecha nos ayuda a recordar ciertas cosas.
- En verdad te digo que la memoria es para la mente, pues tu corazón nunca se olvida de lo realmente importante si siempre lo tiene presente. 
Rafael Santamaría

lunes, 7 de diciembre de 2015

HACER EL AMOR; original de Rafael santamaría

- Papá, qué es el sexo? - me preguntó en cierta ocasión mi hijo
- Una proyección mental de tus deseos carnales, hijo mío.
- Y entonces, hacer el amor qué es?, papá
- Entiende hijo mío, que no puedes crear, hacer, algo que ya está vivo, sólo puedes manifestarlo en ti y a través de ti.
Si pudiera tener algún significado hacer el amor ese sería hijo mío: aquel que se entrega a sí mismo a través de otro.
Rafael Santamaría

PARES OPUESTOS; original de Rafael Santamaría

- Papá, por qué existe en mi mente y en mi corazón esa imperiosa necesidad de encontrar una chica con la que, no sé..., vivir la vida? - me preguntó en cierta ocasión mi hijo.
- En este plano material de la dualidad: en el cambiante reino de los pares opuestos: frío, calor, bonito, feo, bueno, malo, ..., en el que nuestras almas viajan a través de una mente y su cuerpo, todo lo que tiene su contrario necesita de él para tener sentido. Pues entiende que el frío no tiene sentido sin el calor. Y así pasa con todo lo dual: con lo bueno y lo malo, con lo bonito y lo feo, con la alegría y la tristeza, etcétera.
De esta manera sucede hijo mío, que mientras aún tengas tu conciencia atrapada en este singular juego del universo de los pares opuestos: la dualidad existente, al existir la dualidad hombre - mujer, éste singular par opuesto necesita el uno del otro para que ambos tengan sentido.
- Sí papá, vale; pero hay muchas chicas. Cómo sabré cuál es mi "opuesto"?
- Trasciende hijo mío tus ansias de encontrar en tu opuesto el sentido a tu vida, y aquello que tiene que ser junto a ti vendrá por si sólo.
Rafael Santamaría

viernes, 27 de noviembre de 2015

SEÑOR; original de Rafael Santamaría


Qué prueba o pruebas me vas a poner hoy?, Señor.
Qué lección me toca aprender?
Supe ayer sacar provecho de las enseñanzas que pusiste a mi alcance a través de las experiencias que me tocó vivir?
Dime: ves Tú acaso que sepa vivir con humildad y aceptación el ecuánime equilibrio con el quieres que cargue y afronte el constante drama de tu Creación, esa drama que no es otro que la particular cruz con la que quieres que cada uno cargue en esta vida para que a través de ella podamos buscarte aún con más devoción?
Qué me toca vivir hoy que no haya aprendido aún?
No podría tu magnánime benevolencia recordarte que atrapado en éste cuerpo mi mente está ocupada en mi, y de mi no sé salir de ahí sin ti?
Cuando llegará el día que deje de vivir éstas experiencias con las que me pones a prueba para ver si ya sé vivir en Ti?
He oído hablar del cielo y de la tierra, de lo divino y humano, pero qué difícil es, lo reconozco, encontrarte cuando me dejó llevar por mis problemas mundanos, sin embargo que fácil resulta cuando te encuentro, darse cuenta de que todo cuanto creo que me sucede está en mi mente y es producto de mis pensamientos.
Me diste la mente para ser como Tú, pero mi ignorancia la utiliza constantemente para crear un yo distinto a Ti con el que olvidarte.
Que ningún pensamiento turbe mi paz, la paz de mi alma. Ayudame así a recuperar en mi ese equilibrio, y ése día volveré a Ti.
Y que sepas que no te olvido, que sé de tu amor por el mio; al menos por ése amor sé de Ti.
Rafael Santamaría


miércoles, 18 de noviembre de 2015

LA SOLEDAD QUE NOS INFRINGEN NUESTRAS CARENCIAS; original de Rafael Santamaría


Muchas personas viven inmersas en la soledad que les provoca la necesidad de sentirse querid@s por alguien y la necesidad que tienen de sentir que quieren a alguien. Dos sentimientos éstos que son capaces por si mismos de anular la verdadera naturaleza de nuestra alma la cual no precisa de ninguna de estas dos necesidades o carencias.  
Estas personas, buscan sin cesar que ese binomio de sentimientos se perfile y tome presencia en la persona física con la que buscan recuperar la ilusión para sentirse vivos en un mundo en el que al ser todo una proyección de nuestra mente: una ilusión, sin esa ilusión funcionando a toda máquina, la vida parecería que no tenga sentido.
De lo que se deduce que el sentido que damos a la vida de alguna manera depende, o lo hemos hecho depender, de estos dos estímulos necesarios: sentir que se ama a alguien y sentirse amado por esa misma persona, estímulos ("placebos") que no son otra cosa que carencias provocadas por la falta de seguridad y de amor hacia nosotros mismos que nos hace sentir diariamente nuestro ego al estar identificada nuestra alma a través de nuestra mente con nuestra naturaleza corpórea.
Cuando conseguimos salir de esa tormentosa espiral de sufrimiento provocada por la engañosa necesidad de sentirnos queridos por alguien, a la vez que nos "completamos" en la persona de ése alguien queriendolo, nuestra propia alma nos regala su siempre eterna conciencia basada en un amor que supera cualquier ilusión mental con la que hayamos podido imaginar en algún momento de nuestras vidas lo qué era el amor.
Rafael Santamaría

martes, 17 de noviembre de 2015

ELEGIR UN AMOR; original de Rafael Santamaría

No has de elegir a alguien a quien amar y con ésa persona compartir tu vida; no. El amor no es la carta de un restaurante (de la vida) donde las personas eligen a través de un menú (de su corazón) los sabores (los placeres sensoriales) con los que saciar su apetito (su ego).
Has de amar a la tierra y el mundo, has de amar cada paisaje y su entorno, has de amar el día y la noche, las estrellas y el cielo, y a la luna y al sol con un solo corazón; has de amar a cada ser vivo, a la humanidad entera, y a la vida que en ti se genera. Has de amarlo todo para ser feliz con todo y encontrar la felicidad en todo.
No establezcas límites mentales, no dejes que tu mente ame, se tú mejor la conciencia que hay en tu corazón cuando tu mente se halla libre de todo pensamiento.
Pues has de amarlo todo, y entonces, entre todo aquello que amas, entonces sí, entonces elige a tu compañer@ de viaje para ésta vida.
Y es así que él o ella no debería recibir más amor del que deberías entregar a los demás, simplemente él o ella, es la amistad verdadera entre dos almas que surge como consecuencia de la afinidad en la vibración de vuestros pensamientos, y del coloquio interno que mantienen vuestros corazones cuando vuestras mentes se hallan libres de todo pensamiento.
Elige pues un amigo para tan largo viaje, y no un amante.
Entendiste?
Rafael Santamaría

domingo, 15 de noviembre de 2015

VIVIR, VIVIR JUNTOS; original de Rafael Santamaría

- Quizás un día nuestros caminos se junten.
- Lo dudo.
- Por qué dices eso?
- Porque tú tienes tu camino y yo tengo el mío. En todo caso puede que algún día tu compartas tu camino conmigo y yo el mío contigo, y en ese caso, parecerá que tu camino y el mio se hayan solapado, o que tú y yo tenemos un mismo camino; pero sólo es una cuestión de COMPARTIR, y no de TENER.
- Y si tuviéramos un mismo destino? También entonces tendríamos distintos caminos?
- A un mismo sitio se puede llegar por distintos caminos y de formas diferentes. Que tengamos un mismo destino, no tiene obligatoriamente que implicar que ambos utilicemos ni la misma forma, ni los mismos medios, y mucho menos, el mismo camino para llegar a ese punto en común de nuestras vidas.
Ten la certeza que quien verdaderamente sabe compartir su vida con alguien es porque antes ha hallado en esa persona el compañer@ perfecto, donde aquí la perfección no tiene una definición concreta, sino un contenido que engloba el significado de todo lo que necesita el otro para alcanzar su destino.
Son compañeros de viaje en un viaje que han decidido hacer juntos, no sólo porque tengan un mismo destino, sino más bien, porque coinciden en los medios, las formas y el contenido del fin último que lleva implícito su viaje por esta vida, vida, que no es otra cosa que "viajar", es decir: VIVIR.
Rafael Santamaría

jueves, 12 de noviembre de 2015

NUESTRA OTRA MITAD; original de Rafael Santamaría

La mente goza del privilegio de inventarse cosas para así poder satisfacer al ego. La mayoría de esas cosas son ilusiones "justificadas": auto engaños con los que convivimos que nos impiden ver la verdadera realidad que está más allá de lo que nosotros nos hemos imaginado como real desde nuestra mente.
De lo que se deduce que vivimos siempre la realidad desde nuestra mente, pero es que nuestra mente se inventa constantemente su propia realidad de un modo mecánico, inconsciente y previsible, modo éste resultante de la ingravidez mental ilusoria en la que vive nuestro ego: vivimos a expensas de una constante imaginación precoz que nos hace flotar en un mundo de ideas de las cuales tristemente la gran mayoría encima no son nuestras.
Toma conciencia de esta incesante ilusión generada por la mente aquel que vigila en todo momento sus pensamientos observandolos.
Aquel que observa sus pensamientos nunca puede ser el mismo que los piensa, pues si fuera el mismo no los podría observar. Cuando nos identificamos con nuestros pensamientos no podemos observarlos, nos "vamos" con ellos; somos ellos.
Cuando los observamos, son ellos los que se "van", es decir, son ellos los que se diluyen por si solos al no tener el sustento de la energía de nuestra atención.
La mente, nuestra mente, se imagina cosas que no son verdad; que por qué lo hace?; cada cosa que se imagina responde a una necesidad, se podría decir: a una carencia mental que anida en la naturaleza de nuestro ego en forma de sentimiento. Hay que saber que la energía que generan todos nuestros sentimientos confluye en su punto más álgido en lo que llamamos la emoción. La emoción es una energía poderosisima capaz de alterar o modificar cualquier otra energía, y como todo es energía, es capaz de modificar todo lo existente que resuene en el intervalo en el que opera su energía.
Tenemos un cuerpo físico con el que podemos desenvolvernos en éste plano material que se mueve por impulsos eléctricos provenientes de nuestro cerebro.
Hay que saber que la energía de las emociones es mucho más potente que los impulsos eléctricos de nuestro cerebro. De hecho un movimiento es mucho más lento (voy a hacer gimnasia) o puede llegar hasta desaparecer en la lista de tareas de nuestro cerebro si una emoción negativa perturba dicho impulso eléctrico produciendo interferencias las cuales nos llegan a nosotros en forma de desgana, apatía, etc.
Normalmente las emociones vienen polarizadas (positivas o negativas) por nuestros estados de ánimo, y nuestros estados de ánimo están siempre condicionados por cómo pensamos o, por cómo dejamos que nos afecten nuestros pensamientos al identificarnos con ellos.
Existe una energía en el ambiente carente de inteligencia propia esperando a recibir instrucciones; Jesús el Cristo obraba milagros porque conocía bien no sólo está energía sino que además sabía leer, interpretar y descongestionar los bloqueos energéticos producidos por unas o una emoción negativa enquistada en el torrente energético de la persona; limpiando también así a veces el karma de la persona.
Los vasos sanguíneos alimentan nuestro cuerpo pero no lo hacen mover, lo mueve nuestro cerebro a través de impulsos eléctricos, estos impulsos son ordenes que envía nuestro cerebro al cuerpo. Pero quién habla con nuestro cerebro para enviar esos impulsos eléctricos?
La mente sensorial: la mente que percibe el mundo a través de los cinco sentidos e interpreta todos los estímulos externos que recibe para poder desenvolverse en este plano material es la que impregna nuestro cerebro de órdenes alienadas por una forma de pensar que se ha concretado en un carácter consecuencia de la experiencia que ha tenido esa mente sensorial en su relación con el mundo exterior. Ese carácter corresponde a la forma de pensar de alguien, pero de quién?; que creemos ser nosotros porque nos hemos identificado con nuestros pensamientos, pero cuando observamos nuestros pensamientos nos damos cuenta de que no somos "ellos". Quién es el que piensa?, o, quién es la fuente de nuestros pensamientos?
Nuestra mente no tiene apenas experiencias con el mundo interior ya que los sensores de la vida: nuestros cinco sentidos, la tienen atrapada en la vida externa: una vida perecedera, y una vida sujeta al constante movimiento de la dualidad.
El alma al encarnase en el cuerpo físico se identifica con éste a través de la mente racional que lo basa todo en los cinco sentidos, y luego a través de las emociones se mantiene permanentemente conectada con la idea, o identificación, de que ella es el cuerpo. En éste caso, las emociones le sirven de anclaje al alma para estar sujeta (identificada) al cuerpo. Decir también que las emociones que no se liberan se enquistan, de ésta manera, en las relaciones de pareja, o en las relaciones entre padres e hijos (no tienen porque ser siempre las relaciones de pareja) todo lo que se siente y no se dice, y se llega a sentir en su máxima expresión: nos lo llegamos a creer desde nuestra mente, genera un duelo emocional que esa relación va arrastrando (quiste emocional) y del cual no nos sabemos separar, que se vuelve maligno (tumor emocional) cuando en dicha relación empiezan a multiplicarse por miles las células cancerígenas: los pensamientos negativos. Es innegable que este tipo de pensamientos existen en la naturaleza de nuestro ego, pero nuestro sistema inmunitario: nuestra alma, debería ser siempre superior en cuanto a pensamientos positivos y acabar así siempre con los insurgentes pensamientos negativos; desgraciadamente ésto no suele suceder.
La adicción que padecemos constantemente a las emociones en calidad de nuestro yo corpóreo es la que no permite a nuestra alma separarse de su identificación con nuestro yo físico, un apego, como el que se aviene en las relaciones tóxicas, difícil de superar hasta que no se toma la suficiente perspectiva cómo para ver qué nos está pasando.
Volviendo al tema que nos ilustra: la identificación del alma con el cuerpo a través de la mente, surge entonces un yo corpóreo distinto del yo esencial o espiritual. De los dos yoes que están en continua pugna por la supremacía, el corpóreo y el espiritual, ganará, como es lógico, aquel que más alimentamos nosotros con nuestra atención.
Al aceptar sólo uno: aquél que alimentamos con nuestra atención  sólo aceptamos uno como válido, el otro muere, o le estamos dejando que se muera. A ésta primera disgregación le seguirán otras muchas más. El resultado de todas ellas es la separación. El creer en un yo físico y mental separado del Todo o la Unidad, separado del yo esencial.
Mientras estemos en éste plano material somos mente, cuerpo y espíritu; y el equilibrio se encuentra atendiendo a cada una de éstas partes en su justa medida.
El ego es el sentimiento incompleto nacido de una naturaleza incompleta al faltarle, por segregación, su yo esencial. El ego es el yo corpóreo y la mente racional que tiene vida en él.
La naturaleza incompleta del ego continua su andadura de disgregación y aislamiento al aceptar sólo como parte válida de mi yo físico y mental aquello que me gusta de mi, rechazando lo que no le gusta. La sensación de un yo separado de sí mismo es la que crea el sentimiento de aislamiento, la sensación de que estamos desconectados de la Fuente, del origen, y de todo lo que nos rodea; conectandonos de ése modo solamente a lo que nos gusta. Lo que no nos gusta, empezando por lo que no nos gusta de nosotros, genera una respuesta en nosotros de crítica continua. Además de criticar a los demás también nos criticamos a nosotros a través del sentimiento de culpa. Sin el sentimiento de culpa el ego no puede vivir, pues el perdón lo disculpa todo, y un ego sin algún sentimiento de culpa no es un ego, ya que él resentimiento con uno mismo es aquello que más disgregado de su yo esencial (o huérfano espiritual) le hace sentir a nuestra alma.
La crítica u opinión, sea como fuere ésta, nos separa cada vez más de la fuente de la que emanamos; la aceptación, por el contrario, nos une cada vez más a todo aquello que vamos aceptando; y al aceptarnos a nosotros mismos, la unión con nosotros mismos nos confiere esa sensación de unidad de la que provenimos.
Yo soy lo que me gusta de mi y lo que no me gusta de mi. Yo soy el Todo, porque formó parte del Todo; no soy solo una parte del Todo como quiere mi ego que crea a través de la identificación con sus pensamientos.
Cuando pienso como parte, como parte fraccionada del Todo, me convierto en la parte individual del Todo que invita a la segregación: el ego, pues somos aquello que pensamos que somos, pero cuando acepto mis dos partes: la que me gusta de mi, y la que no me gusta de mi, me convierto en el Todo indivisible. Y qué es el Todo indivisible sino Dios?
El yo que se siente incompleto porque se ha separado de sí mismo es el ego.
El auto engaño es una ilusión mental, nuestra ilusión mental; una ilusión mental con la que nos identificamos para vivir algo que satisfaga normalmente nuestras carencias; carencias, que por otra parte, son irreales, y que sólo están en nuestra mente como consecuencia de nuestro sentimiento de individualidad o de disociación con el Uno.
El UNO es la realidad espiritual que abarca TODO, es a partir de lo que todo fue creado. Es el Creador de todo.
El ego se crea y sobrevive cuando nuestra ilusión mental es más fuerte que nuestra realidad espiritual, es decir. cuando nuestra mentira es mucho más fuerte y grande que nuestra Verdad.
La sensación de individualidad nos hace sentirnos incompletos, sensación ésta que nos invita a buscar desde muy corta edad nuestra otra mitad, como si ésta otra mitad en verdad existiera fuera fuera de nosotros.
Rafael Santamaría

miércoles, 14 de octubre de 2015

LA DESPROGRAMACION; original de Rafael Santamaría

 LA DESPROGRAMACION Un cerebro no es más que una CPU perfecta, diseñada con la tecnología más reciente, y que siempre está actualizada a la última versión existente. Esta es una herramienta física con la que se nos ha dotado del poder de crear imágenes en la pantalla de nuestro ordenador mental para poder vivir lo que estamos viendo. Pero al caer ésta CPU en manos individuales, al individualizarse en cada persona, cada uno le da el uso y el rendimiento que quiere, que quiere y que sabe o puede. El rendimiento de esta CPU nunca es del 100 por 100, ni tan siquiera llega al 30 por ciento; pues utilizamos programas repetitivos en secuencias distintas para lograr hábitos que representan nuestro modelo actual de pensamiento, y por ende, nuestro modelo de ver y de vivir la vida. Un modelo basado en arquetipos (o estructuras de pensamiento) impuestos por un "sistema operativo" que viene incluido de serie en nuestra CPU nada más nacer. Aparentemente este sistema operativo no es un virus, sin embargo nos condiciona constantemente a la hora de hacer uso de nuestro cerebro, afectando también de ésta manera a nuestra forma de pensar. Desinstalar algo que viene de "fabrica" requiere saber lo que vamos a desinstalar. Antes de seguir hay que aclarar que no es lo mismo formatear el disco duro de nuestros pensamientos, que borrar toda la información que nos ha instalado el fabricante. Muchos formatean su disco duro para instalar programas nuevos, pensando de ésta manera que han adelantado algo, pero lo único que hacen es cambiar unos programas por otros, programarse de nuevo (mentalizarse) con nuevos programas (nuevas ideas: nuevos formatos de entender, de pensar, ésta vida) Pero la vida como mejor la entenderíamos es libre de toda programación mental sea cual fuere ésta. Pues es sólo la ausencia de toda programación en nuestra CPU lo que le capacita a "correr", a procesar, cualquier tipo de pensamiento (de programa) que le introduzcamos y sacar el máximo rendimiento a ése formato, a ésa idea. Es más, en ausencia de programas base: de sistemas operativos estándar, nuestra CPU podría conectarse a la verdadera red de información (el Internet de nuestros días) sin más WiFi que nuestra propia conciencia: una antena de la que hemos sido dotados pero que apenas utilizamos al estar conectados por cable a la "red" (de pensamientos) que nos suministra el servidor que tenemos contratado; pues nos "han vendido" que la velocidad por cable es mayor que la de nuestra antena. Pero lo que muy pocos saben es el potencial que tiene nuestra conciencia, nuestra antena, pues quien opera con ella desde el "servidor" de su corazón puede conectarse a redes de información mucho más sutiles que las que le proporciona la banda ancha de su ADSL o la fibra óptica. Concluyendo, la verdadera desprogramacion consiste en poner nuestro cerebro a disposición de nuestra mente, y no nuestra mente a disposición de nuestro cerebro. Rafael Santamaría

viernes, 9 de octubre de 2015

LAS CASUALIDADES NO EXISTEN; original de Rafael Santamaría

LAS CASUALIDADES NO EXISTEN
En cierta ocasión alguien me comentó muy ilusionado que había encontrado a una persona muy especial en su vida:
- Sabes?, y sin buscarlo. Vino así, sin más.
- Ya - le contesté.
- Qué si!, que no lo buscaba.
- Verás, tienes que entender que no te puedes encontrar un billete de 50 euros por la calle si de vez en cuando no vas mirando el suelo.    Eso no quiere decir que cada vez que sales a la calle camines buscando encontrarte dinero por las aceras, pero de alguna manera aceptas que eso puede ocurrir y como consecuencia de vez en cuando miras.
Y en el caso de la persona que me cuentas, es como los trenes y las estaciones de trenes; pues has de entender que ningún tren llega a tu parada, nadie llega a tu vida, sin haber recorrido antes un trayecto previo; y ningún tren hace parada en tu estación, y nadie te invita a subir al tren de su vida, si no tenéis que emprender un viaje en común en ésta vida por muy corto que éste pudiera ser.
Rafael Santamaría

viernes, 2 de octubre de 2015

UNA ACCIÓN UN PENSAMIENTO; UN PENSAMIENTO UNA ACCIÓN; original de Rafael Santamaría

En su día entendí que todo lo que me costaba hacer obedecía simplemente a la idea de que lo pensaba: pensaba en lo que tenía que hacer, o en su defecto, lo que aún me quedaba por hacer, y aquél pensamiento o pensamientos, me agotaban; y como consecuencia,  más de una vez pospuse muchas cosas por pereza mental (y por el agotamiento físico a la que ésta me conducía)
En un momento dado me di cuenta de que todo aquello que posponia hacia posponer cualquier tipo de avance en mi vida; y que todo lo que posponia en mi vida obedecía siempre a aquello que me daba pereza hacer o empezar.
Y por qué me daba pereza empezar o hacer tal o cual cosa?
Porque mi mente estaba sobrecargada de pensamientos.
Una acción requiere de un único pensamiento. Más pensamientos en torno a esa acción, máxime cuando además son pensamientos negativos, pueden anular dicha acción, hacer que esa acción nos cueste más de lo normal, o que esa acción no salga como debiere.
Así que me dedique a hacer una cosa pensando sólo en esa cosa. Nada más.
Cuando mi mente esta centrada en lo que hago puedo con todo, pero cuando mi mente se dispersa entre la diversidad de quehaceres que cada uno de nosotros tiene que llevar a cabo en su vida, mi psique me hace pensar, y a través del simple pero mortal hecho de pensarlo (no de meditarlo) hace que me cueste hacerlo, ya que le pone una etiqueta a lo que voy a hacer, o tengo que hacer, robándome así y de está forma la atención que necesito para poder llevar a cabo esa acción a través de la energía que le estoy entregando a mis pensamientos. Posiblemente, si no me queda más remedio, lleve a cabo esa acción, pero con enorme sufrimiento. Esta actitud acaba derivando en cansancio y en desgana. Y el cansancio y la desgana siempre nos invitan a descarrilarnos del camino de la virtud eligiendo sendas alternativas en la vida que sólo nos conducen al triste y agónico páramo de la desolación y la soledad.
Un pensamiento una acción, una acción un pensamiento.
A cada momento le corresponde un pensamiento, tener muchos pensamientos en torno a un momento le roban a ese momento el distintivo de momento presente.
Hacer las cosas en presente no cuesta, cuesta hacerlas no viviendo el presente.
Rafael Santamaría

jueves, 24 de septiembre de 2015

TÚ, Y TU ALMA GEMELA; original de Rafael Santamaría


TÚ, Y TU ALMA GEMELA

Qué es la "química del momento"?
Yo llamo "química del momento" a aquella atracción que sienten dos cuerpos cuando las circunstancias que "les mueven" en ese momento de sus vidas invita a sus almas a hacer una misma lectura de su aprendizaje.
Pasado ése momento, pasada ése lectura de sus vidas en las que ambos compartían un mismo texto, unas mismas vivencias, toca pasar página.
Sin embargo también hay que decir que es cierto que existen almas, llamadas gemelas, que comparten no sólo una misma lectura de un mismo pasaje del libro de sus vidas, como en el caso anterior, sino también, una misma historia escrita y dirigida por ellos y para ellos.
Diriase entonces, para su mejor comprensión, que comparten el protagonismo de una historia que está hecha para ellos. En ellos, el momento del caso anterior es su historia, y su historia son ellos, por eso en su caso les resulta tan fácil estar juntos toda una vida: porque la historia de sus vidas son ellos.
Encontrar a alguien que camine paralelo a ti es difícil, pero encontrar a alguien en tu propio camino que camine contigo es aún más difícil.
Hay cruces de caminos, o caminos que se cruzan, es lo que hablábamos antes: la química o atracción del momento.
Luego hay caminos que llevan a un mismo sitio pero cada uno por distintos lugares, ésto es lo más frecuente hoy en día, cada uno anda su vida aunque se comparta un mismo destino, al que por supuesto llegan a destiempo.
Y por último existen caminos que se juntan en un mismo camino. Son esas almas que están destinadas a encontrarse para caminar juntas, pues ambas comparten o tienen un mismo fin en la vida.
Seguramente a todos nos gustaría pertenecer al último grupo, pero eso no depende de nosotros, pues una vez que desde el plano astral, el cielo, elegimos la ruta o el camino que vamos a seguir en la tierra para continuar con nuestra evolución cuando reencarnemos, ése camino es inamovible. Saber si alguien más eligió como parte de su aprendizaje el mismo camino que el nuestro, o en su defecto, recorrer sino todo una gran parte de nuestro camino, es algo de lo sólo nos daremos cuenta a medida que vayamos caminando por nuestro camino.
Caminar buscando tu alma gemela, si es que la tienes, no es tu camino, a lo sumo ese aprendizaje podría ser una parte de tu camino, no más, pues entiende que el destino de todos y cada uno de nosotros no es el de encontrar "a otro", sino el de encontrarnos a nosotros mismos.
Rafael Santamaría

miércoles, 23 de septiembre de 2015

LA GENTE; original de Rafael Santamaría

LA GENTE

La gente se encadena a sus deseos con los grilletes de sus apegos, y tiran la llave de la conciencia que les abriría las puertas a su libertad al mar de la ignorancia donde el ego es dueño de aquellas aguas.
Son esclavos de la vida que llevan. Su esclavitud es su modo de vida. Y creen que intentando esclavizar a los demás su vida encontraría la libertad.
Una vida llena de cadenas, de callejones sin salida, de momentos que se van y de aparentes oportunidades que no llegan; de auto promesas incumplidas; de desgastes por fricción; y de un vacío que no se llena.
Son esclavos de su propia vida, y al ser siervos de sus propias carencias, son incapaces de ver que nada les falta, y que todo procede de una realidad ficticia diseñada por una mente infectada de ego.
Un sueño, el de su ego, del que forman parte por ser parte de aquello mismo que les quita el sueño.
Sus caras les delatan. Viven en la prisión de sus días. Días envenenados de miedos. Un miedo que no tiene prisa porque lentamente les mata.
Su propio engaño es la única verdad que obedecen; su tristeza: el oráculo de su suerte; la inercia: el sentido de su marcha; y su vida: el camino que no encuentran.
Aún así, se permiten dar lecciones de una vida que no han aprendido a vivir porque aún duermen dormidos en un sueño de un amor que no se realiza por no haber aprendido a abrir su corazón.
Piensan sin saber lo qué piensan, hablan sin saber de lo que hablan, y aman sin saber lo qué es el amor. Es la cultura de la inconsciencia, el culto al desconocimiento. El pensar que se sabe sin pararse a pensar qué es lo que se sabe.
Una vida de continuas mudanzas para su corazón, de viajes y trasiegos, de sitios sin estancia, de oportunidades que se pierden entre momentos que ya se fueron e instantes que no vuelven.
Turbios son los pasajes de su vida por no haber aprendido de cada lección, y revueltas las aguas de su conciencia al no haber aprendido a acallar su mente inquieta.
El silencio les hace hablar, la soledad, buscar compañía; ninguno entra en su propia vida, pues el significado de la vida sólo lo saben buscar entre juicios y críticas a la vida de los demás.
No hay un lugar que ocupe su corazón ni un sitio en el que su corazón encuentren su lugar, y eso que todo en éste mundo son parajes de un mismo nido que no saben cuidar.
Son misioneros sin fe que buscan dar sentido a su vida intentando arreglar primero la vida de los demás; pues van de expertos consejeros del consejo de administración de la vida de los demás, un puesto que desmerecen por no ser ése su lugar.
Trobadores sin canción que intentan cantar sin saberse la letra de su vida; bufones de una corte mental sin rey por falta una mente tranquila y serena. Y un reino sin rey que por falta de un reinado mental no consigue encontrar en sí mismo ése reino amor que todos llevamos dentro en nuestro interior.
No seas tú entonces como ésa gente. Se mejor Tú. Sólo TÚ.
Rafael Santamaría

martes, 22 de septiembre de 2015

VIDA; original de Rafael Santamaría

VIDA

Qué es la vida?
La respuesta podría estar en: un continuo aprendizaje, o: un viaje al interior de uno mismo, etc, no lo se. Pero quizá éstas no sean más que respuestas que todos conocemos aunque no hayamos interiorizado su significado.
Y por qué no hemos podido, o no hemos sabido, interiorizar su significado?
Se podría decir que la respuesta más fácil a ésta otra pregunta sería: por falta de una toma de conciencia.
Pero, y qué es éso? Que es tomar conciencia?
Acaso es darse cuenta de las cosas de un modo consciente?
No es entonces "éso" (darse cuenta de las cosas de un modo consciente), lo mismo pero dicho de otra manera, que el conocernos a nosotros mismos?
Un conocimiento sobre nosotros mismos que se produce gracias a una interiorizacion de la conciencia y a la vida.
Y qué son ambas cosas? Si unieramos "vida" con "interiorizacion de la conciencia" qué resultado nos daría?
Desde mi punto de vista el resultado de la fusión de ambas "fuerzas" daría lo que yo llamo vivir o estar vivo.
De lo que se deduce de una manera simple, pero compleja desde su entramado más profundo, que vivir es vida, o la vida es el resultado de estar vivo; porque: qué sucede a las personas que no han hecho la más mínima interiorizacion a lo largo de toda su vida? Pues que no están, o no se sienten (o sintieron) vivos.
Y qué es estar vivo (o sentirse vivo)? Estar despierto.
Entonces qué es estar viviendo? Es estar despertando
Y qué es la vida?. Un despertar; un estar vivo. Un vivir la vida plenamente, conscientemente.
Se ha planteado usted alguna vez si verdaderamente sabe vivir la vida? o simplemente no se hace preguntas y se deja arrastrar por la corriente de las aguas de la inconsciencia y de la rutina?
Muchos se conforman en ésta vida con "sobrevivir" (el "modus operandi" de nuestro ego para mantenernos dormidos: dormida nuestra conciencia) dicen que no tienen o no les queda tiempo para más, pero eso, nunca mejor dicho, no es vida.
Vida, es estar vivo; porque estar vivo es vivir, y vivir es vida.
Rafael Santamaría

sábado, 19 de septiembre de 2015

EL AUTO ENGAÑO
En cierta ocasión conocí a un hombre que sistemáticamente jugaba a la lotería gracias al aliciente de todo lo que imaginaba que haría si le tocaba. Aquellos sueños no sólo le hacían jugar todas las semanas, sino que además le permitían "seguir vivo" gracias a que tenía aquellos sueños. Su vida era más fácil.
Pero supongo que la escuela de la vida quiso ponerle a prueba, y entonces la diosa fortuna hizo que le tocase la lotería.
Me sorprendió ver que aquel hombre "vivía de sus sueños", porque cuando sus sueños llamaron a la puerta, gracias a que tenía el dinero suficiente para hacerlos realidad, no supo qué hacer con ellos; no les dejó entrar en su vida. Le dio miedo.
Parecería un caso aislado. Pero en cierta ocasión conocí otra persona que sólo quería ser feliz, y cuando la felicidad llamó a su puerta, no supo recibirla. O se le atascó la cerradura de su puerta cuando fue a abrir, o no oyó que llamaban, o no quiso oírlo...; vayan ustedes a saber.
También conocí a otro que estaba deseando que sucediera algo que cambiará su vida para que su vida cambiara. Y yo mismo fui testigo que aún sucediendole "algo" en su vida, después no supo que hacer con su vida, pues no llevó a cabo todos aquellos planes con que había idealizado su vida si pasaba "algo" que cambiase su vida.
Viendo tantos casos me dio que pensar.
Fue entonces cuando examinando mis propias excusas: "si me pasara esto o lo otro entonces yo..." me di cuenta que yo también había caído en esa rutina con la que nos engañamos a nosotros mismos.
Al darme cuenta tome conciencia entonces de que en verdad no necesitaba de ningún aliciente para hacer las cosas que me gustaría hacer si realmente quería hacerlas o quería que pasasen.
El movimiento se demuestra andando, puesto que los empujones sólo sirven para iniciar la marcha. Andar, lo que se dice andar (por la vida), requiere de la firme voluntad de andar y no dejar nunca que nada ni nadie te pare.
Es muy difícil no caer en la rutina del auto engaño, pues lo más fácil es:
No vemos salida, y cuando la salida aparece, buscamos otra salida con la excusa de que ésa ahora mismo ya no nos sirve.
Y así no se llega a ninguna parte.
Si fuéramos sinceros con nosotros mismos sabríamos lo que queremos, y también descubririamos que no necesitamos a nada ni a nadie (que pase algo en nuestras vidas) para alcanzar lo que buscamos. Todo depende de nosotros, pues todo está en nosotros. Eso sólo son excusas debido al miedo que nos da ir "derechos" hacia lo que queremos para nosotros.
Yo mismo aún me sigo poniendo excusas para no ir allí donde mis miedos no quieren que vaya; pero lo bueno, es darse cuenta; es irse conociendo.
Rafael Santamaría

viernes, 18 de septiembre de 2015

MI CASA; original de Rafael Santamaría

MI CASA
En cierta ocasión entraba yo por la puerta de mi vida al salón de mi pasado, cuando vi que sin darme cuenta (sin ser consciente de ello) me había dejado la luz encendida (la del salón).
Con razón los recuerdos no se me iban de la cabeza - pensé - tanta atención puesta en ellos con aquella luz los había mantenido "encendidos".
Y tal fue la intensidad del alumbrado, tal fue la intensidad de la atención, que dos de las bombillas que tiene esa lámpara del salón se fundieron. Demasiadas horas encendidas para tan poca potencia es lo que tiene; pues una bombilla es un "canal" de luz, no es nunca la LUZ misma; y quien redirige su luz, su atención, hacia afuera, hacia el mundo siempre cambiante de las formas, antes o después acaba con alguna bombilla de su sentido común fundida.
El sentido común no es más que la manifestación del "intelecto" del alma en el ser humano.
Entiende que las cosas no requieren de un razonamiento, sino de sentido común.
Me senté en el sofá de la nostalgia y encendí el televisor para ver las imágenes que echaban en alguno de los canales mentales donde uno siempre encuentra algo que ver para entretenerse. Eso es el pasado; y siempre lo estamos viendo, siempre lo estamos haciendo.
Nos pasamos la vida viendo ese pasado, o en su defecto, entramos en el dormitorio del futuro, y dormimos pensando en lo que nos puede pasar con la luz de la conciencia apagada, y tapados hasta arriba por las sábanas del miedo; los hay también que se tapan con el edredón de la pasividad y hasta con la colcha de las justificaciones argumentando que hace más frío del que hace en realidad (se engañan a sí mismos). Esas son nuestras mentiras. Todos mentimos. Y el ego se vale de nuestras mentiras para hacerse todos los días con nuestro control.
A veces a media noche (en nuestra vida) nos entran ganas de ir al baño.
El baño debería ser un lugar de culto a la limpieza de la mente y el cuerpo; pero por culpa de los espejos, es decir: de fijarnos siempre más en los defectos de los demás que en los nuestros, que no dejan de ser los mismos sólo que en nosotros no los vemos, el culto a la limpieza se ha convertido en un culto a la belleza física y en un altar al cuerpo físico. Por éso hoy en día al entrar en el baño de cualquier casa te encuentras en los armarios y en las repisas los secretos de la belleza física que unas veces la gente esconde, y otras, los deja a la vista.
Los hay también que como no pueden dormir y están hartos de ver tanta tele mental mitigan en la cocina el ansia que les produce pensar en lo que les puede pasar mañana.
La cocina ese lugar donde se deberían mezclar todos los ingredientes necesarios a nivel físico, mental y espiritual para llevar una vida sana.
Pero qué es una vida sana?
La salud se alcanza cuando nuestro cuerpo no tiene que sufrir las enfermedades que nos hace padecer nuestra mente por culpa de no saber escuchar o no hacer caso a nuestro corazón.
Al alma no se la puede "sentir", por eso Dios creo el corazón, para acercarnos al alma a través de sentimientos puros.
Pero el hombre cocinó, es decir: llevó, el corazón a la mente y creo los menús mentales, es decir: programas mentales con los día a día entramos en el "modo automático" de la mente.
Ya nadie, o muy pocos, pasan horas cocinando sus pensamientos al fuego lento de la auto indagación o conocimiento de uno mismo.
Todo está precocinado. Todo son alimentos (pensamientos) elaborados. Ya nadie cocina: piensa, por sí mismo.
La comida rápida: el estrés; y el comer fuera de casa (el vivir fuera del alma): el llevar una vida superficial al no hacer diariamente una retrospectiva acerca de nosotros mismos en el silencio del fuego lento de la meditación, ha conseguido que nos alimentemos sólo de ego.
Una vez salí a la terraza pensando que allí fuera vería a Dios. Pero el balcón de una casa sólo ofrece vistas panorámicas de lo que ocurre fuera, y aunque Dios está presente en todas las cosas, al no tener una forma concreta es mejor buscarle dentro de casa.
Medita.
Rafael Santamaría

jueves, 17 de septiembre de 2015

PERDONAME; original de Rafael Santamaría


PERDONAME
- Pídele perdón - me decían de pequeño.
Y yo pedía perdón cuando habla hecho algo "malo" a alguien.
Pero nunca escuche:
- Tienes que saber disculparte de tus errores. Ellos no son malos, sólo te están enseñando que te has equivocado. Ni es malo cometerlos, forman parte de tu aprendizaje. A través de ellos aprenderás, y a través de tu propio aprendizaje te conocerás. La vida es el proceso por el cual una persona se va conociendo a sí misma a través de sus propias experiencias.
Si desde pequeño hubiera aprendido a saber perdonarme, porque alguien me hubiera enseñado, a buen seguro que nadie me habría tenido que decir aquello de :
-"Pídele perdón"
Porque al cometer mi falta enseguida le habría dicho :
-"Perdoname"
Rafael Santamaría

IMAGINA; original de Rafael Santamaría


IMAGINA
(Para todos aquellos que supieron cultivar la fe y la paciencia)
Imagina que tu vida es como un desierto en el que no ves agua por ningún lado.
Imagina que caminas y caminas y que cada vez tienes más sed y menos fuerzas.
Imagina que cada vez se hace más presente la idea de que nunca vas a encontrar agua; sin embargo no sabes por qué, pero mientras te quedan fuerzas sigues caminando.
Imagina que justo estando a punto de desfallecer al final ves un oasis, y que sin apenas fuerzas no sabes cómo pero puedes llegar hasta él.
Imagina por todo lo que has tenido que pasar, pero imagina también que al fin tienes agua, y que gracias a ella tu sed y tu sufrimiento se apagará.
Imagina que de allí ya no te mueve nadie de no ser que te ofrezcan vivir en un lugar mejor, porque ya no quieres atravesar más desiertos en tu vida.
Imagina que al final, otros como tú llegan a ese mismo lugar y ya no estas solo; e imagina que al final, por fin tu vida, cobra sentido al encontrar en aquel lugar la compañía perfecta.
Y ahora imagina que para que tu vida tuviera sentido te has tenido que dar cuenta antes de que tuviste que atravesar un desierto: el de tu vida, encontrar un oasis: el de tu amor, y esperar a que otros como tú también lo encontraran: el de tu fe y tu paciencia; pero imagina también que todo esto te mereció la pena porque te hizo aprender que tu vida fue un desierto, sí, pero sólo hasta que supiste encontrar tu oasis.
Rafael Santamaría

martes, 15 de septiembre de 2015

LAS PELÍCULAS MENTALES; original de Rafael Santamaría


LAS PELÍCULAS MENTALES

El pensamiento es la imagen que tiene la mente de las cosas. De lo que se deduce que la mente es como una gran pantalla donde se proyectan imágenes, pensamientos. Muchas imágenes (muchos pensamientos) sobre una misma cosa acaban generando una historia, es historia es nuestra película sobre esa "cosa": persona, situación, circunstancia, etc.
Al ver las películas de nuestra mente con la sala de nuestra conciencia a oscuras, nos creemos que lo que estamos viendo en la pantalla de nuestra mente es real porque pensamos que nos está sucediendo a nosotros; y por qué pensamos que nos está sucediendo a nosotros?:
-PORQUE NOS ESTAMOS VIENDO EN ESA PANTALLA.
-PORQUE SALIMOS EN NUESTRA "PELÍCULA".
-Y PORQUE SOMOS LOS PROTAGONISTAS DE ESA, NUESTRA PELÍCULA.
Pero, y si se encendiera la luz de la sala (la luz de nuestra conciencia)?
Apenas se verían las imágenes en la pantalla de nuestra mente, les faltaría nitidez, pues sólo se ven bien cuando la sala está a oscuras, cuando no hay conciencia (luz)
Entonces, nos daríamos cuenta de nuestra condición de espectadores (el alma tan sólo observa, no se implica), tomariamos conciencia de que lo que vemos en la pantalla no es real, sólo es una proyección, y buscariamos el origen de esas imágenes.
Entonces, observariamos que hay un proyector, un ego, que es el que proyecta las imágenes en la pantalla de nuestra mente cuando nuestra mente no tiene luz en la sala, no tiene conciencia.
Las películas (nuestras películas mentales) sólo se proyectan en la pantalla de la mente cuando la sala está a oscuras (cuando no hay conciencia)
La meditación despierta la conciencia: es el interruptor que enciende la luz en la sala donde está la mente, invitándonos a tomar conciencia de nuestra condición de observadores (de nuestra condición de almas)
Sin ésa luz, sin esa conciencia, todo lo que pase por tu mente te parecera real.
No te hagas más películas mentales, si quieres ver una película ves al cine.
Medita.
Rafael Santamaría