viernes, 9 de agosto de 2013

LA IMPORTANCIA DE DECIR LA VERDAD; original de Rafael Santamaría

Hace tiempo me tocó visitar a un amigo enfermo; al verle, le pregunté que qué tal estaba. El me dijo que bien, que se encontraba bien,
Recibía un tratamiento muy agresivo para su enfermedad, y me había llamado para ver si podía contrarrestar los efectos secundarios de dicho tratamiento.
Pero su respuesta no hacía alusión a la cara que tenía; aún así, callé y me dediqué a hacer mi trabajo para regresar, si me volvía a necesitar, cuando él dijera.
-¿Qué tal estás?-, le pregunté la siguiente vez que tuve que visitarlo.
-Bien, estoy bien - me contestó él.
Pero la fuerza en su voz se apagaba por momentos, y sus ojos, entreabiertos, apenas le dejaban ver. Yo no dije nada. Hice lo que pude. Me despedí de él, y me fui esperando su llamada.
De nuevo me llamó; y allí estuve. Está vez al verle no le quise preguntar nada, era evidente que me iba a decir lo de siempre: que estaba bien.
-¿No me vas a preguntar cómo estoy?-, me preguntó con una voz que parecía un susurro.
-No, esta vez no
-¿Por qué? – insistió.
- Siempre que vengo me dices que te encuentras bien, y no es verdad.
- ¿Y qué quieres que te diga, que me estoy muriendo?
- Simplemente la verdad.
-Pues estoy jodido, muy jodido; y ya no tengo ganas de seguir luchando. Me estoy muriendo, ¿sabes? - en ese momento se echo a llorar – ¿Ya estás contento?
-No, pero al menos me quedó tranquilo habiéndote oído decir la verdad.
-¿Y tan importante es decir la verdad? – me  preguntó entre sollozos
- Si te quieres curar sí.  Diciendo lo que dices tan sólo te engañas a ti mismo, y engañándote a ti mismo creas una contradicción entre tu organismo y tú.  Y así, difícilmente te podrás curar. Te necesitas a ti mismo para curarte,  los demás tan sólo somos pequeños guías en el camino hacia tu recuperación. No vuelvas a engañarte; nadie de los que estamos aquí contigo necesitamos oír de tus heroicidades. Di siempre la verdad, aunque no siempre sea agradable ni oírla ni decirla. No confundas nunca la mentira con intentar ser positivo.
Hubo un silencio, el cual aproveche para ponerme a trabajar. No hablamos en todo el rato que estuve allí. No hizo falta. Me fui con la incertidumbre de no saber si me volvería a llamar. Quizás había sido demasiado duro pero, fiel a mí mismo, yo debía ser el primero en decir la verdad si quería dar ejemplo para que él también la dijese.
Gracias a Dios me equivoqué, porque me volvió a llamar. Y no me llamó una vez, ni dos, ni tres, sino que me hizo ir a verle hasta que se curó.
Eso sí, cada vez que le veía y le preguntaba cómo estaba, siempre me dijo la verdad.
Kriya yogui Rafael Santamaría

@kriya_yogui

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