sábado, 22 de junio de 2013

EL AMOR DE MI VIDA; original de Rafael Santamaría

Eran tantas las veces que le había visto allí sentado; siempre de la misma forma. En el mismo sitio y a la misma hora. Sin moverse. Con la mirada perdida en el infinito, cómo esperando a alguien o a algo que no acababa de llegar; y que parecería que nunca iba a llegar por como mantenía cada día la misma postura, la misma actitud, y el mismo anhelo. Su rostro, imparcial al paso de los años, siempre... mostraba el mismo gesto hiciese frío, calor, o lloviese. Era increíble. 
Al menos llevaba así cinco años; los mismos cinco años que llevaba yo trabajando para la nueva firma de abogados.
Cuánta curiosidad me despertaba aquel hombre.
Un día que iba con tiempo me quede mirándole, pero no le dije nada; me imponía demasiado respeto. 
Pasaron los días, y aquel hombre, como de costumbre, seguía allí. Nada cambiaba en aquel paisaje, nada.
La mañana del veinticinco de mayo del mismo año en que nació mi hija, nunca se me olvidará, llegaba tarde al trabajo. 
No oi el despertador, habíamos pasado mala noche. 
Iba corriendo, mirando la hora a la vez que recordaba los asuntos que debía abordar esa misma mañana. Al pasar por el mismo sitio de todos los días eché en falta algo, pero no caí en la cuenta hasta que no llegué al despacho. Me miré los bolsillos. Lo tenia todo. Entonces, qué era?. El señor, el señor del parque!- exclamé. Miré por la ventana, pero desde mi ventana no se podía ver el lugar donde aquel hombre cada día permanencia allí sentado durante horas.
Rápidamente encontré una excusa para ausentarme de mi trabajo y salir en su búsqueda (mi hija) 
Recorrí el parque, sus alrededores, hasta pregunté; pero nada.
Le había perdido. Habría muerto?, me pregunté.
Los días pasaban, y la noble figura de aquel hombre seguía sin aparecer. 
Algo le pasaba a mi corazón, pero no sabía el qué. 
En principio no tenía porque pasarle nada. Todo era perfecto, todo, menos la estampa de cada mañana al cruzar por el parque camino del trabajo; pues esa, esa ya no estaba. 
Me iba apagando, lo notaba. Y lo malo es que no podía hacer nada.
Hasta me había llegado a sentar por unas horas en el mismo sitio donde aquel hombre se solía sentar; pero nada. El vacío se hacia cada vez más y más grande.
Llegaba con un par de horas de retraso con respecto a mi hora habitual, pues venia de defender a mi cliente en un juicio. Era la mañana antes de Navidad.
Cristina, mi secretaria, me dijo que había una persona esperándome en mi despacho desde primera hora de la mañana.
-Dice que te conoce- 
Quién será?, me pregunte.
El misterioso hombre del parque! - exclamé para mis adentros- y con la mayor naturalidad que pude fingí no sorprenderme de verle. Estaba tan feliz. Mi vida de nuevo tenía sentido.
-Usted dirá- le dije mientras me sentaba.
-He venido a verte.
-Cómo dice?
-Que he venido a verte.
No supe qué decir.
-Ah!, muy bien.
-Me fui, es cierto; pero sentí que debía de haberme despedido de ti antes de irme. Y aquí estoy.
-Pues..., pues que bien.
-Me voy. Adiós.
Y cuando se levantaba para irse.
-Espere!, - grite cogiéndole del brazo - no se vaya por favor. Todavía no.
-Esta bien.
El hombre se sentó, y tras un largo silencio me atreví a preguntarle:
-Quién es usted?
-Y eso importa?
-No, claro que no.
-Pero, que hacia todas las mañanas en el parque?
-Para qué lo quieres saber?
-La verdad, no lo sé, es una pregunta que me hecho a mismo desde la primera vez que le vi.
-Esperar el amor de mi vida.
-Cómo!- Me dejó boquiabierto - me está vacilando?
-Por qué te iba a vacilar? Llevo cincuenta y tres años esperando.
-Y lo ha encontrado?
-En verdad, EL me encontró a mi. Hijo mío, no escojas a quién amar, mejor deja que el amor te escoja a ti.
Y dicho aquello, aquel hombre desapareció de mi vida.
Que qué quiso decirme...?, todas las mañanas cuando cruzo por el parque me hago a mi mismo esa misma pregunta; aunque creo que la respuesta está en silencio que anida en el interior de cada uno. 
Por cierto, nadie más ocupo aquel sitio; su sitio en aquel banco. Ni tan siquiera yo. Pues aunque está vació, algo te dice siempre que está ocupado. Creo que él sigue allí, en el mismo sitio donde le conocí, en el mismo sitio donde conoció el amor de su vida; pues aunque no le pueda ver, le puedo sentir: es Él; soy yo.
kriya yogui Rafael Santamaría

jueves, 20 de junio de 2013

"CUANDO LA INTUICION ILUMINA LA CONCIENCIA DEL HOMBRE, EL HOMBRE SE ILUMINA"; original de Rafael Santamaría

Todo lo que existe en el mundo tiene su coherencia su inteligencia y su orden; y esa coherencia, esa inteligencia y ese orden, es la que da sentido a la vida.
Todo lo que está vivo en este mundo es gracias a su existencia. Esa existencia es debida a aquello por lo que se existe, o aquello que lo hace existir.
Por ejemplo: Una piedra no tiene pulso porque no tiene corazón, pero está viva porque existe; si no existiera, no tendría vida.
El pulso, el latir de toda existencia, es la vibración con la vibra.
Todo vibra, y todo está en constante vibración.
Así pues, no todo lo que está vivo necesariamente necesita de un corazón y sus vasos sanguíneos para vivir. Hay otro tipo de vida que no está inseparablemente unida o ligada a la condición de respirar o al latir del corazón.
Los pensamientos tienen vida porque existen; aquel que los formula es el artífice de su vida, de su existencia. Se materializan dando forma a ese pensamiento, cuando ese pensamiento toma forma.
El conjunto de los pensamientos da origen a la existencia del mundo de las ideas; un mundo aparentemente intangible salvo cuando se accede a él a través de los pensamientos.
El mundo de la ideas tiene su fundamento en el origen del pensamiento; más no está tanto su origen en aquel que piensa, sino, y más bien, en la causa primera de todo pensamiento que lo llevo a pensar: aquello por lo que se llega a tener ese pensamiento.
Esa causa es el Origen; el pensamiento es su causa; y la idea es el cauce por el que se llega de uno a otro.
El entendimiento es el instrumento desde el cual el Conocimiento se hace comprensible; pero nada se puede hacer entendible sin el análisis de la experiencia.
En la experiencia del conocimiento de uno mismo se encuentra la sabiduría.
Cuando se comprende sin la necesidad de entender, entonces esa sabiduría se ha interiorizado. A esa sabiduría interiorizada se le llama intuición.
Cuando la intuición ilumina la conciencia del hombre, el hombre se ilumina.


kriya yogui Rafael Santamaría

miércoles, 1 de mayo de 2013

LA CHISPA DE LA VIDA; original de Rafael Santamaría


-Maestro; ¿qué es enamorarse?
-Ilusionarse de una persona que tiene las mismas ilusiones que tú.
-¿Y cuando esas ilusiones desaparecen?, Maestro.
-Cuando las ilusiones desaparecen queda el cariño: un apego que vive del recuerdo.
-Y entonces el amor, ¿no existe cuando hay enamoramiento?
-La ilusión es la chispa de la vida, pero es el amor el que genera toda chispa o ilusión con la que arde la vela de tu corazón.
Si tu corazón no arde de ilusión, si tu corazón no tiene ilusiones, tu corazón estará falto de amor.
Cuando la cera de la vela del corazón (que da vida a esa ilusión) se consume, sólo queda el recuerdo de lo que alumbró esa vela.
El amor es esa chispa que enciende todos los corazones, todas las velas, a través de la ilusión.
Muchos son los que viven de esos recuerdos que antaño dieron luz a su corazón olvidándose así de encender de nuevo la vela de su corazón con nuevas ilusiones.
-¿Y se puede estar eternamente enamorado?, Maestro.
 
-Sí; pero sólo se puede estar eternamente enamorado de aquello que es eterno; de todo lo demás, el enamoramiento se desvanece al desvanecerse la ilusión, o al desvanecerse físicamente aquello de lo que uno se enamoró.
-Y, ¿qué es eterno?, Maestro.
-Todo lo que pertenece a éste mundo es perecedero; sólo Dios es eterno.
 
-Entonces,¿me está diciendo que de quien debo enamorarme es de Dios si quiero permanecer eternamente enamorado?, Maestro.
-Las ilusiones de Dios nunca se desvanecen; puesto que Él es la eterna ilusión que te hará mantenerte siempre ilusionado. Haz que tus ilusiones coincidan con la ilusiones de Dios; pues sólo así estarás eternamente enamorado.
 
-Pero usted sabe que eso es sumamente difícil,¿verdad Maestro?
-Sólo es difícil aquello que tu mente piensa que es difícil.
-Pero si a Dios no le puedo ni tocar ni ver;¿cómo quiere entonces que me ilusione con Él?
-Si tu amor enciende la chispa de la ilusión sólo en aquellas cosas que puedes ver y tocar, tu ilusión se desvanecerá el día en que no puedas ni ver ni tocar aquello de lo que te enamoraste.
Supeditar el amor a sentir sólo aquello que es tangible, es privar a tu amor del privilegio de amar más allá de tus cinco sentidos. 
-Bueno, vale. Y dígame Maestro,¿cómo puedo entonces enamorarme de Dios?
-Sólo puede enamorarse de Dios aquel que mantiene siempre vivas sus ilusiones puestas en Él.
 
-¿Y cómo puedo mantener siempre vivas mis ilusiones puestas en Él?, Maestro.
-A través de tu fe.
-Osea, que la fe, ¿es el amor a Dios?
-La fe, es la ilusión que despierta Dios en ti a través de tu amor por Él. Si tu fe se desvanece, te está indicando que tu amor por Él también se está desvaneciendo.
 
-¿Y los que no tienen fe?, Maestro.
-Su amor no es capaz de despertar en ellos ilusión alguna por Él.
-¿Y lo que llaman feeling o tener química con alguien?, Maestro.
-Eso es un atracción energética y sensorial que a veces puede ir más allá de pura atracción física.
-¿Se puede sentir entonces feeling, o química por Dios?, Maestro.
-Lo semejante atrae a lo semejante. Dios atrae hacia Él a todo aquel que se convierte a Él.
-¿Y puedo llegar a enamorarme también de la vida?, Maestro.
-Deberías estar enamorado de la vida.
 
Cuando pones ilusión en lo que haces, estás poniendo amor en aquello que haces; y cuánta más ilusión pongas en todo aquello que haces, más enamorado demostrarás que estás de todo aquello que haces. Y recuerda que la vida es todo aquello que haces mientras estás vivo.
 

-Pero ésta vida se acaba, y enamorarme de la vida, es enamorarme de algo perecedero. Tan sólo estoy citando sus propias palabras Maestro.
-Esta vida es perecedera, eso es cierto, pero no la actitud que llevaste en ella, pues ésa, sera tu aval hacia la otra vida. Mantente pues constantemente ilusionado con todo aquello que hagas dejando al margen las circunstancias que te acompañen al hacerlo.
-Con todo lo que me está diciendo entiendo entonces que para usted el amor físico no existe; ¿me equivoco?, Maestro.
-El amor físico es parte de tu naturaleza física, pero tu verdadera naturaleza no sólo es física. Existe entonces, pero en un grado de existencia que lo hace indiferente a los ojos del que busca trascender lo físico.
-¿Puede un hombre enamorarse de dos mujeres a la vez; o una mujer, enamorarse de dos hombres a la vez?, Maestro.
-Puedes estar a dos conversaciones, pero sólo puedes prestar atencion a una de ellas si tu verdadera intención es enterarte bien de lo que se está diciendo en ella.
-Entiendo. ¿Y si algún día pierdo la ilusión?, Maestro.
-Habrás perdido la chispa de la vida, hijo mío.
Kriya Yogui Rafael Santamaría

martes, 9 de abril de 2013

LAS ENSEÑANZAS DEL MAESTRO; original de Rafael Santamaría

Aún cuando encuentres la postura perfecta, debes observar en ti que no hay postura más perfecta que una actitud perfecta.
A vosotros: 






-Maestro; ¿cómo puedo ayudar a otra persona?
-Amándola.
-¿Y además de amándola?; Maestro.
-Verás, una vez vino a verme una joven que estaba cansada de la vida que llevaba. Ella se quejaba sobre todo de su trabajo, y de que se sentía vacía.
Para poder soportar el estrés que le suponía el esfuerzo de trabajar y llevar una familia, gastaba parte de su salario en satisfacer algunos de sus caprichos con el dinero que ganaba. Ella lo llamaba ir de compras, e insistía en que eso le relajaba.
En una ocasión la comente:

"-Mujer, ¿no crees que venir a verme no solucionará tu actitud ante la vida sino cambias tu actitud ante la vida? - Ella me miró pero no dijo nada - Mujer, ¿no ves que tu desdicha tan sólo obedece a tu egoísmo?
-¿A qué egoísmo se refiere?, Maestro. Yo creo que no soy nada egoísta.
-Si el dinero que ganas trabajando lo empleas en recompensarte por lo duro que es tu trabajo, eso quiere decir que sólo te ves a ti. Que tu atención está inmersa en ti y sólo en ti.
-No le entiendo, Maestro. Explíquese.
-Tu principal problema es que sólo te ves a ti; no tienes otro espejo más que tú; y no quieres saber nada de nadie que no se refleje en tu espejo. A los demás ni les ves, pues sólo te ves a ti. Si te preocuparas de ayudar a los demás con tu dinero, en vez de sólo pensar en ayudarte a ti, primero: es muy probable que ganarás cada vez más dinero al intentar ayudar cada vez a más gente; y segundo: serias feliz, completamente feliz.
Has de saber que el ego nunca se sacia porque es insaciable, por eso, por mucho dinero que ganes, al emplearlo para ti, nunca será suficiente; de ahí tu insatisfacción.
-¡Me está pidiendo que emplee mi dinero en los demás!; entonces, ¿para qué trabajo?
-Si quieres ser la primera, primero has de aprender a ser la última.
Piensa en los demás antes que en ti, y nunca te faltará de nada. Por el contrario, piensa en ti antes que en los demás, y siempre te encontrarás vacía.
Tu vació, ese vació que sientes, es tu egoísmo.
-Creo que se equivoca, Maestro"

-Y dicho esto, aquella mujer nunca más vino a visitarme.
-Y, ¿entonces?, Maestro.
-Todo alimento que pasa por la boca ha de masticarse bien para facilitar una buena digestión y así, poder sacar buen provecho de él, ¿verdad?
-Si, así es; Maestro.
-Entonces hijo mío, cuando muestres el sendero a los demás, deja siempre que tus enseñanzas se tornen conciencia a través de la masticación propia de la sabiduría que anida en el interior de cada uno; sin olvidar jamás, permitir el tiempo necesario para que la lenta y pesada digestión que supone la experiencia propia que le ha tocado vivir a cada uno, le ayude a cada uno a sacar buen provecho sus experiencias y asimilar así tus enseñanzas.
Kriya Yogui Rafael Santamaría

sábado, 2 de marzo de 2013

DIOS ES AMOR; original de Rafael Santamaría

- Maestro; se dice que Dios es amor pero, ¿cómo puedo contrastar que dicha afirmación es cierta?
- El día en que descubras que detrás del amor que sientes por cada persona que amas se esconde un mismo amor, ese día entenderás que el amor que se esconde detrás de cada persona que amas es Dios.


 Kriya Yogui Rafael Santamaría

jueves, 28 de febrero de 2013

EL MONJE QUE NUNCA RENUNCIO A NADA; original de Rafael Santamaría



-Tú esperas algo de la vida, de tu trabajo, de tus jefes, de tu esposa, de tus hijos, de tus amigos..., hasta de ti mismo; ¿acaso no es así?
-Bueno, si.
-¿Acaso no esperas éxito en tu trabajo?; ¿acaso no esperas de tus jefes, o su reconocimiento o un aumento de sueldo? ¿Acaso no esperas de tu mujer mínimo, recibir lo mismo que tú le das? ¿Acaso no esperas de tus hijos la misma prosperidad que deseas para ti, y si no la obtienen sufres? ¿ Y de tus amigos?, ¿acaso no esperas de ellos más casi de lo que a veces esperas de ti mismo?
-No, si tiene razón…
-Todo cuanto esperas de ellos te mantiene unido a ellos en esa impaciente espera. El día en que no esperes nada, ni de la vida, ni de tu trabajo, ni de tus jefes, ni de tu esposa, ni de tus hijos, ni de tus amigos, ni de nada ni de nadie, ni tan si quiera de ti mismo, dejarás de sufrir.
-Entonces Maestro; ¿el sufrimiento está en la espera de aquello que esperamos que suceda?
-No tanto en la espera como si en las falsas expectativas que nos creamos por culpa de nuestro ego, y las consiguientes decepciones o alegrías que éstas nos dan. Pero son las expectativas, como te dije antes, las que nos mantienen ligado a aquellas cosas de las que esperamos algo.
Hace ya mucho años, quise entrar en una orden monástica, quería ordenarme monje, pero mi condición de esposo, padre, y demás responsabilidades mundanas adquiridas no me permitió ingresar en dicha orden; ves, ese día me llevé una decepción por no haber conseguido algo que llevaba tiempo esperando que sucediera y sobre lo que había generado unas expectativas; pues para ser admitido en dicha orden había de renunciar a todo cuanto poseía; y yo no supe, o no quise, o llamalo como quieras a la justificación que me puse para no renunciar a nada de lo que tenia, renuciar ni a mi condición de esposo, padre y demás papeles interpretativos que venía desempeñando a trtavés de mi ego en la vida; y de éste modo me quedé fuera de dicha orden.
Más aquel día la vida me enseñó una gran lección: que para renunciar a lo que tenía bastaba con renunciar a las expectativas que me había creado con cada una de aquellas cosas que me hacían creer que era poseedor de ellas.
-¿Y qué hizo?
-Abandonar todo sufrimiento generado a través de todas las expectativas que había creado hasta conmigo mismo. Acepté el hecho de no entrar en aquella orden monástica, y acepté también la idea de que nunca sería un monje. Acepté mis fracasos, mis éxitos, mis debilidades, mis virtudes, mis tentaciones, mi orgullo, mis exigencias, a mis amigos, a mis hijos, a mi esposa..., acepté al mundo tal y como era; pues dejé al mundo ser cómo es.
Entendí que no había venido a cambiar nada, ni tan si quiera a mi mismo, sino que había venido a contemplarme tal y como era libre de todo ego, libre de toda conciencia apegada al cuerpo y a la materia.
Ni tan siquiera generé nunca más falsas expectativas acerca de mi evolución espiritual. Acepté mi imperfección y la de los demás como parte de una evolución consciente de un Todo fraccionado en partes.
-¿Y?
-Y que todo cambió. La mente cambia según cambia nuestra manera de pensar. Al cambiar nuestra mente, cambia nuestro entorno. El entorno donde nos desenvolvemos facilita la predisposición a la evolución consciente de nuestra Conciencia. Y una Conciencia que toma consciencia de si misma a través de la meditación se acaba disolviendo en la Conciencia Cósmica de la que proviene.
-¿Y cómo puedo yo, Maestro, deshacerme de todas las expectativas que me he creado con todo lo que me rodea?
-Empieza por dejar que las cosas sucedan tal y como tienen que suceder en vez de intentar hacer que sucedan cómo a ti te gustaría que sucediesen; pues ése cómo a ti te gustaría que sucediesen es la manera de actuar de tu ego.
Simplemente observa cómo suceden; el observador, el eterno observador, es tu alma; pues tu alma tan sólo observa, jamás se implica en éste drama Cósmico.
Deja de generar tantas expectativas contigo mismo y con el mundo que te rodea, pues quién las genera es tu ego; simplemente Se Tú mismo desde lo más profundo de tu Conciencia: tu alma; fúndete en la Conciencia Cósmica de la que provienes ejercitando la observación a través de la meditación. 
Y, siempre has de recibir con la misma ilusión y la misma alegría lo que la vida te da y lo que la vida te quita; pues advierte en ti, hijo mío,  que estás aquí de paso y que todo cuanto tienes es prestado.

Kriya Yogui Rafael Santamaría

sábado, 23 de febrero de 2013

TU VERDADERA CONCIENCIA: TU ALMA. Original de Rafael Santamaría


-¿Qué crees que te llevas de éste mundo al morir?
-¿El alma?, Maestro.
-Si pero, ¿qué crees que puede ser ese alma que te llevas contigo al morir?
-¿Mis recuerdos?, Maestro.
-¿Y qué recuerdos son esos que se almacenan como memoria en tu alma?
-¿Mis experiencias?, Maestro.
-¿Sólo tus experiencias...?
-¿Lo que he aprendido a través de mis experiencias?, Maestro.
-Lo que has aprendido a través de tus experiencias y lo que no. ¿Y qué crees que te da el aprendizaje de tus experiencias?, hijo mio.
-¿Sabiduría?
-O lo que es lo mismo...
-No lo sé, Maestro
-Conocimiento.
-Ah!, claro; conocimiento.
-¿Y dónde crees que se almacena ese conocimiento?
-¿En el alma?, Maestro.
-Que dicho de otra manera también sería...
-No lo sé, Maestro.
-Conciencia; en nuestra conciencia se almacena el conocimiento; ¿no?
-Si usted lo dice, Maestro.
-Hijo mio, cuando la vasija del conocimiento está llena de sabiduría tu mente se vuelve Conciencia al hacerse consciente de su verdadera naturaleza.
-Entonces, ¿mente es igual a Conciencia?, Maestro.
-Hasta donde tú sabes eres mente; es decir, la conciencia programada de tu forma de pensar es la mente que tu conoces. Una mente libre de toda programación, libre de todo pensamiento, se vuelve consciente; se vuelve Conciencia.
Si alma y Conciencia, podría decirse que es un misma cosa, tu alma o conciencia, al identificarse con el cuerpo en el que habita, pasa a llamarse ego, o falsa conciencia del Yo. En ese momento pasa a tener una conciencia burda y densa, tan densa como la materia con la que se encuentra identificada. Para liberar tu conciencia o alma de sus ataduras corpóreas, debes abrir tu mente: debes desprogramar tu mente de toda forma de pensar que la limita al cuerpo en el que habita. La Conciencia, cuando libre de todo pensamiento se contempla así misma durante la meditación, se vuelve consciente de si misma; y al descubrir su verdadera naturaleza, los lazos que la mantenían unida al cuerpo: a su identificación corpórea o ego, se rompen.
Cuando la conciencia se desprende del cuerpo en el que habita durante el sueño de la muerte, la Conciencia, liberada de su consciencia corpórea, descubre su verdadero Ser.
De la misma manera sucede cuando, el devoto alcanzando el estado de éxtasis durante su meditación, llega a entrar en el sueño de la muerte
y descubre que la muerte tan sólo es ese estado de reposo para el alma encarnación tras encarnación.                                                                           -¿Igual que lo es el sueño reparador con el que el que descansamos día tras día cada noche?, Maestro.                                                                                                                              
-Igual hijo mío, igual. El alma, o Conciencia, que toma consciencia de su verdadera naturaleza, no necesita de más experiencias terrenales, de más reencarnaciones, para descubrir a través éstas y su aprendizaje, la verdadera naturaleza de su Ser; la verdadera naturaleza de su Conciencia o Alma.
Por eso hay personas a las que les cambia tanto la vida, o su manera de entender y ver la vida, después de haber tenido experiencias cercanas a la muerte. Porque han visto que el cielo existe, o mejor dicho, porque han visto que hay vida después de la muerte.                                                          El cielo que han visitado o visto esas personas es el plano astral, un mundo de luz donde todas las almas transitan encarnación tras encarnación hasta que vuelven a encarnarse o, se liberan de la rueda de las reencarnacionesn y ascienden a un plano superior.
-¡Hay algo superior a ese cielo o plano astral!, Maestro.
-Lo hay hijo mio, pero al él sólo acceden aquellos que han conseguido evolucionar como seres de luz.
-¿Y a dónde va la Conciencia que ha conseguido evolucionar como ser de luz?, Maestro.
-No va a ningún lado hijo mio; se hace Luz; es decir, se disuelve en la Conciencia de la que la procede.
-No lo entiendo, Maestro; todo esto es demasiado complejo para mi.
-Para ti no hijo mio, para tu modo de entender y razonar tus cosas, es decir, para tu mente. No olvides esto nunca hijo mio: abre tu mente deshaciéndote de tu vieja manera de pensar; más por el momento no te preocupes, que no tienes nada que entender, pues todo lo que ahora no sepas a su debido tiempo lo entenderás. 

Kriya Yogui Rafael Santamaría



sábado, 24 de noviembre de 2012

EL FIN DEL MUNDO; original de Rafael Santamaría

El cielo está tan lejos como lo lejos que se aleje uno del cielo.
A vosotros:



- Maestro, ¿qué va a pasar de verdad el veintiuno de diciembre?
- ¿Cuándo da sus frutos un árbol?, hijo mío.
- ¿En primavera?, Maestro.
- ¿Y cuándo entra la primavera?
- El veintiuno de marzo, Maestro
- ¿Estás seguro?, hijo mío.
-Pues claro, Maestro.
-¿No crees que entra en los días en que los árboles empiezan a dar sus frutos, y que la fecha del veintiuno de marzo tan sólo refleja una aproximación, una referencia, muy certera por cierto, de la fecha exacta en que se supone que  entra la primavera?
- Puede ser, Maestro.
- Así pues, por los frutos se conoce la estación pero, ¿y qué frutos da el árbol que no da frutos?
- ¿Cómo?
- Que, ¿qué frutos da un árbol que no da frutos?
-¿Ninguno?, Maestro.
- ¿Y que frutos da el árbol que aún no tiene maduros sus frutos?
- ¿Frutos verdes?...
- Y si es en la estación de la primavera cuando todo árbol da sus frutos, ¿cuándo entonces dices tú que todo hombre dará sus frutos?
- No lo sé, Maestro; ¿cuándo muere?
- ¿Quién mantiene con vida las plantas que comes?, hijo mío.
- ¿El Divino Padre?
- ¿Y después del Divino Padre?
- …no lo sé, Maestro.
- El Sol hijo mío; el Sol y el aire que respiras dan vida a éste pequeño Universo de vida que es la tierra. El Sol es la fuente primaria de energía que mueve y alimenta al mundo. Tan importante es, que la vida que hasta ahora se conoce no existiría sin Él.
-Entonces…
-Entonces hijo mío, así como la tierra cambia y da sus frutos desde la estación de la primavera hasta el solsticio de verano; así todo hombre empezará a dar los frutos que haya cultivado en el terreno de su conciencia el día en que el astro rey, el Sol, entre en su solsticio de primavera.
- ¿Entonces, el famoso fin del mundo no es más que el Sol que entra su solsticio de primavera?
-No me has entendido bien hijo mío. Si la primavera terrestre te altera, no quieras saber cuán alterado y confundido puedes llegar a estar cuando el Sol haya terminado de entrar en su solsticio de primavera si el árbol de tu conciencia, no da los frutos acordes con la estación en la que entra.
-Y eso que significa Maestro, ¿que el mundo se acaba o no se acaba?
- Nada se acaba en un mundo energético que está en constante cambio; pues al ser todo energía, nada muere, sino que se transforma. El cambio que se producirá en ti, es el mismo cambio que tu has ido produciendo vida tras vida en éste plano, y año tras año en está vida.
-¿Y si no cambiase?, Maestro
- Lo que no cambia, permanece; pero lo que permanece fuera del contexto en el que existe, es como si no existiera. Todos cambiaremos; unos antes, y otros después.  
- Entonces, lo que describieron los Mayas como el fin del mundo qué es, ¿es tan sólo el fin de una era?, Maestro.
- Si retrocedieras tan sólo cien años y tuvieras que explicar a la gente de esa época los adelantos que tú estás viviendo ahora, ¿no crees que tal y como se lo explicarías parecería que vinieras de otro planeta, de otro mundo? ¿Qué palabras puede utilizar un hombre para explicar lo que ve? Los Mayas explicaron con sus palabras lo que veían; más yo te digo, no te fijes tanto en el sentido literal de sus palabras, más bien busca en esas palabras el significado que pueda dar sentido a las tuyas.
- Y Maestro, ¿dónde estará usted el veintiuno de diciembre?
- Espero que donde siempre quise estar, con Dios.
Kriya Yogui Rafael Santamaría


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lunes, 19 de noviembre de 2012

MAESTRO, ¿COMO ES DIOS?; original de Rafael Santamaría

No hay más prueba de que Dios existe que tú.
A vosotros:

-Maestro, ¿y cómo es Dios?
-La paz que encuentra la paz de tu alma cuando meditas, Eso es Dios. La quietud en la que te hallas al aquietar tu mente cuando meditas, Eso es Dios. El silencio que escuchas en el silencio en el que te encuentras cuando meditas, Eso es Dios. El amor que hay en el amor de tu corazón cuando meditas, Eso es Dios...
-Si pero..., y fuera de mi meditación, ¿cómo puedo encontrar a Dios?
-Una vez que conoces cómo es Dios, ya sabes cómo encontrarle en cada pensamiento, en cada reacción, a cada instante, en cada situación: aquieta tu mente, escucha el silencio, sumergete en la paz de tu alma, y siente el amor que hay en tu corazón; sólo así encontrarás al Dios que se encuentra oculto en todas las cosas. Pues detrás de lo visible está lo invisible, detrás de lo perecedero está lo imperecedero...Hijo mio, la 
prueba de que Dios existe está en ti; oculta tras lo visible, oculta tras lo perecedero, pero en ti.
Kriya Yogui Rafael Santamaría
 

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miércoles, 14 de noviembre de 2012

LA PALABRA; original de Rafael Santamaría


Una promesa sólo es valida cuando se cumple.
A vosotros:





-¿No entiendo por qué tenemos que venir aquí todos los días?, Maestro.
-Venimos a esperar a alguien.
-Si, ya, pero llevamos años esperando a ése alguien, y no viene Maestro. No se lo quería decir pero..., creo que la persona ésa a la que espera nunca vendrá.
-Lo sé, sé que nunca vendrá.
-¡Lo sabe!, ¡cómo que lo sabe!
-Porque está muerta.
-¡Qué está muerta!; entonces, ¿qué hacemos viniendo aquí todos los días?, Maestro.
-Juré que aquí la esperaría, a la misma hora, todos y cada uno de los días de mi vida hasta el día de mi muerte. Y aquí la esperare, a la misma hora, todos y cada uno de los días de mi vida, hasta el día en que muera.
-Pero si está muerta, Maestro. Ella no vendrá, lo acaba de decir usted mismo. No le entiendo, Maestro.
-Hijo mio, si quieres que se te respete tu palabra, antes debes aprender a respetarla tú.
Kriya Yogui Rafael Santamaría

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martes, 23 de octubre de 2012

EL VACIO; original de Rafael Santamaría

-Maestro, me he pasado más de media vida buscando a esa persona que cada día me dijera todo quello que necesitaba oír para ser feliz; que me alegrara el día con sus encantos, con sus palabras, con sus gestos..., con su amor; y ahora que la he encontrado, ahora que a cada día que pasa esa persona me dice todas esas cosas que siempre quise oír, que me acompaña y me hace sentirme acompañada aunque no siempre pueda estar a mi lado, sigo sintiendo ese tremendo vacío que sentía antes de conocerla. El vacío de que me falta algo, algo que siempre supuse que sería tener todo aquello que siempre quise tener: hijos, una familia, alguien que te ame y te haga sentirte amada... ¿Acaso la felicidad no es eso?, Maestro. Ya no lo sé. Ahora tengo dudas, dudas acerca de los cimientos sobre los que nunca antes había dudado hasta que vi como mi vida se tambaleaba como se tambalea una casa antes de venirse abajo por estar mal cimentada. ¿Qué me está pasando?, Maestro.
-Mujer, no llores más, que lo que buscabas ya lo encontraste, y gracias a que lo encontraste ahora ya sabes que no es lo que buscabas.
Has que encontrado tu vacío, ahora llenalo de lo único que lo puede llenar.
-¿Y qué es?, Maestro
-Tú.
-No le entiendo, Maestro.
-Hay algo en ti que aún no conoces; descubrelo y nunca más te sentirás vacía.

Kriya Yogui Rafael Santamaria

jueves, 18 de octubre de 2012

UN NUEVO CICLO, UNA NUEVA ERA; original de Rafael Santamaría

Usa el verbo amor para amar, y no para hablar de amor;
a vosotros:


-Maestro, yo no sé mucho pero..., tal y cómo está el mundo parecería que éste mundo se va a acabar? Me equivoco?, Maestro.
-Llegado el final de una era parecería que se acabará el mundo, pero no es así hijo mio. Mas has de saber que llegado el momento cada uno se precipitará sobre aquello donde enfocó toda su atención; sobre aquello donde enfocó toda su energía en está vida. Así, cada uno se precipitará sobre aquellos valores desde los cuales construyó su ética espiritual.
Mírate pues hijo mio, en el espejo de la experiencia de está existencia y dime qué es lo que ves: ¿un cuerpo bonito, dinero fácil?,..., ¿qué ves?, ¿cuáles fueron tus prioridades en ésta vida?, ¿cuáles fueron tus valores?; pues en ésta nueva era que comienza cada uno ocupará el lugar qué se asignó así mismo y voluntariamente, una vez concluya éste ciclo que se acaba.
¿Cuál es tu lugar?, hijo mio.
-No estoy seguro, Maestro...
-Mas recuerda que cada era vibra a una determinada frecuencia de pensamiento, y si tu frecuencia no se sintoniza con la vibración de la nueva era, te sentirás profundamente confundido y disperso.
-¡Maestro!, ¿y si lo hubiera hecho mal, ¿y si mi vida hubiera sido un desastre?, ¿todavía estaría a tiempo de rectificar?
-En un universo sujeto a un constante cambio, tú también puedes cambiar. Abre pues tu mente dejando atrás tu vieja manera de pensar, y cambiarás. Pero no olvides que la única llave que puede abrir tu mente es la toma de conciencia de tu vida interior a través de la meditación.
Kriya Yogui Rafael
Santamaria
senseirsan@gmail.com

jueves, 11 de octubre de 2012

CONVERSACIONES CON MI MAESTRO; original de Rafael Santamaría

Tristemente tu mente ha sido adiestrada para preocuparse, y no para liberarse de las preocupaciones.
A vosotros:


-Maestro; ¿a que lado del camino esta Dios?
-A ninguno, hijo mio. Dios es el camino.
-Maestro; ¿qué es mejor en esta vida: ser alguien o ser uno mismo?
-Siempre se es alguien cuando se es uno mismo.
-Maestro; ¿por qué da tanta importancia al silencio?
-El silencio hijo mio, es ese instrumento de paz que nos ayuda a encontrar el amor que llevamos dentro
-Maestro, ¿qué espera de la vida?
-Lo mismo que de ti: nada.
-Maestro, si como dice Dios está dentro de nosotros, ¿por qué no le podemos ver?
-Porque nunca te has parado a mirar dentro de ti.
-Maestro, si como usted dice el verdadero Conocimiento no viene en los libros, ¿de dónde se puede aprender entonces Maestro?
-De la experiencia de uno mismo, hijo mio.
-Maestro, ¿la ignorancia duele?
-Sólo si uno es consciente de ella, hijo mio.
-Maestro, ¿qué hace un hombre que está solo?
-Hacerse compañía.
-Maestro, ¿el infierno existe?
-Sólo si uno se lo crea, hijo mio.
-Maestro, ¿cómo de poderosa es la mente?
-El poder de la mente es infinito; mas si la mente es poderosa hijo mio, no olvides nunca que más poderoso aún es aquel que domina su mente.
-Maestro, ¿cómo puede decir que la soledad es buena?
-Porque no estamos solos, hijo mio.
-Maestro, ¿qué es un amigo?

-Una luz en el camino.
-Maestro, ¿por qué es tan difícil vencer al ego?
-El ego hijo mío, representa todo aquello que conoces y has visto; mas es alma es aquello que aún no ha visto y te falta por conocer.

Kriya Yogui Rafael Santamaría
senseirsan@gmail.com

viernes, 14 de septiembre de 2012

RUMBO A LA ORILLA DEL CONOCIMIENTO; original de Rafael Santamaria

Lo correcto no genera dudas.

A vosotros:


No te quedes en tu isla desierta, allí donde los víveres de la verdadera felicidad escasean. Mejor construye la balsa de la esperanza con los troncos de tu esfuerzo, y hazte a la mar ahora que aún ves el horizonte espiritual que deseas alcanzar.
E iza la vela mayor de tu intuición para surcar el ancho mar de la ignorancia que te rodea; pero mientras cruzas el océano de tu ego, permanece atento en constante meditación para no sucumbir ante el fuerte oleaje de sus tentaciones; pues el viaje será largo y el tiempo estará revuelto. Ten fe pues en tu timonel, tu corazón; que lo que te aguarda es cien veces mayor que lo que ahora tienes.
Y aun teniendo buena mar, recuerda que los piratas de tus malos hábitos siempre andarán al acecho para recuperar su botín: Tú.
Y no sigas la cartografía de otros, que aun teniendo todos el mismo Destino, cada uno ha de llegar a Él por diferentes caminos. Dejate guiar siempre por lo que intuyes que sabes para poder alcanzar la orilla del Conocimiento.
Y no siembres más dudas en tu isla desierta, o los primeros brotes de tus miedos no te permitirán nunca hacerte a la mar en busca de conocimiento.
Se pues como ése capitán que tomando el mando de su mente consigue llegar a buen puerto en medio de una tempestad emocional.
Y espera a que las aguas estén mansas de las emociones que generan tus pensamientos si de verdad ansias ver por ti mismo cuan profundo es la oscuridad de tu ego.
Y no lleves más tripulación que tú mismo, que lo que en la otra orilla te aguarda, nos espera a todos por igual; y es el alma de cada uno la que ha de alcanzar su propia orilla.

Kriya Yogi Rafael Santamaria

CURSO DE MEDITACION & RELAJACION
Inicio Octubre 2012

viernes, 7 de septiembre de 2012

LA RIQUEZAS DEL ALMA; original de Rafael Santamaría

De poco te sirve lo que haces si lo que haces no lo haces por los demás.
A vosotros:



Cuando era pequeño mi primer Maestro, mi padre, me inculcó sabiamente que uno de los objetivos de ésta vida era el de ser rico; y yo, siguiendo sus sabios consejos, accedí a desposarme con mi actitud de llegar a ser rico para alcanzar uno de los sueños más preciados de ésta vida: la riqueza. Mas intentando vanamente satisfacer aquel anhelo me di cuenta de que no era feliz, y de que por aquel camino difícilmente encontraría la felicidad; y sucumbiendo a los encantos de una vida más sencilla, aquel mordaz deseo se ausentó de entre mis prioridades para dar paso al equilibrio que da el mana de la moderación. Pero no fue hasta deshojar el árbol del contexto donde yacían los frutos de tan sabias palabras hasta que encontré el significado hermoso y profundo de aquellas enseñanzas, pues descubrí que la riqueza a la que se refería aquel mi primer Maestro, mi padre, era un tesoro que aun estando al alcance de todos, muy pocos son los que llegan a alcanzarlo.
El alma tiene sus propias necesidades; ignorante es aquel que no las satisface por dar prioridad a sus deseos materiales.
Alcanza primeramente la riqueza de la que se alimenta tu alma si de verdad ansias ser eternamente rico, o de lo contrario, vagarás entre las miserias materiales que te ofrece éste mundo sin poder desprenderte de ellas.
Kriya Yogi Rafael
Santamaria


Técnicas de Relajación ZEN
C/Huesca 29; Madrid
senseirsan@gmail.com

viernes, 31 de agosto de 2012

EL CAMINO; original de Rafael Santamaría

No hay una expresión más llena de luz que la Luz misma.
A vosotros:

Cerca del abismo donde el hombre se pierde en esta vida; a orillas del océano de la incertidumbre; y antes de caer en el olvido de mi existencia; el tiempo se detuvo en mi mente para que pudiera escuchar en silencio una voz: la Voz Interior. 
- Andas demasiado deprisa para caminar tan despacio – me dijo una voz que me buscaba - ¿A dónde quieres llegar por ése camino por el que no quieres ir?
- ¿No ves que estoy ocupado?- le contesté.
- ¿Ocupado en qué, en mantenerte ocupado? – me contestó - Ése, no es el Camino.
- El camino es libre, y yo libremente he escogido éste camino - afirmé.
- Al Camino equivocado se le reconoce porque no llega a ninguna parte. Plantéate bien a dónde quieres ir para saber si tu Camino es el correcto.
- ¿Acaso sabes tú a dónde quieres ir?
- El que sabe a dónde va no necesita saber a dónde quiere ir.
Sus respuestas no daban tregua. 
- Creo que averiguar a dónde quiero ir es parte de mi camino – le contesté.
- Al igual que un libro enseña pero en él no están reflejadas todas las enseñanzas; así es el camino que tú sigues.
- Yo creo que hasta que uno encuentra su camino, un camino le lleva a otro camino – le repliqué.
- Camino sólo hay uno, aunque ése camino tenga muchos caminos.
- ¿Y qué Camino es ése que sólo hay uno? – le pregunté.
- Aquel que para el que no anda perdido no tiene perdida.
- ¿Insinúas que estoy perdido?
- Nadie se pierde si sabe cual es su camino.
- ¿Y yo no lo sé?
- Sólo sabes lo que quieres saber, pero ése, insisto, no es el Camino.
- Entonces según tú, ¿qué es lo que debo aprender?
- Todo aquello que no sabes, y todo aquello que crees que sabes.
- ¿Tengo que aprenderlo todo? – Le pregunté sorprendido.
- Todo lo que ahora sabes es nada, y sin embargo nada de lo que ahora sabes lo es Todo.
- Cuando estoy hablando contigo algo sabré, digo yo
- Sólo aquel que vacía su mente, encuentra su mente vacía.  
- ¿Y para qué quiero yo una mente vacía?
- Una mente vacía es una mente abierta; y una mente llena es una mente cerrada. Con una mente cerrada sólo sabrás aquello que quieras saber; pero ése, repito, no es el Camino.
- ¿Y cómo vacío mi mente?
- Ése es el Camino: vaciar la mente; de qué la tengas que vaciar: ése, será tu camino. Nadie puede recorrer por ti tu camino, pues tu mente es tu camino.
Y aquella voz se hizo camino en mi mente para hacer de mi mente mi Camino.
Kriya Yogi Rafael Santamaría



                                         Técnicas de Relajación ZEN
                                             C/Huesca 29; Madrid
                                           senseirsan@gmail.com

viernes, 13 de julio de 2012

OM NAMAH SHIVAYA; original de Rafael Santamaría

Despiera en ti el Maestro Interior que llevas dentro: "OM NAMAH SHIVAYA"  
A vosotros:



Tras años y años de búsqueda llegó hasta mis oídos que en un monasterio del Tibet se encontraba un Maestro que bajo su sintonía te podía conducir hasta Dios, y tal era la atracción que sentía hacia aquel Maestro que hacia aquel lugar del Tibet dirigí mi vocación.
Y entrando en el monasterio me encontré perdido, y no sabiendo a dónde dirigirme pregunte al primer monje con el que me cruce:
-Perdone, ¿me podría indicar dónde está el Maestro?
Él me contesto sin levantar la cabeza:
-En el interior.
Había tantos pasillos y recovecos en aquel monasterio que no sabia por empezar a buscar. Que vaga indicación, pensé. Anduve por los pasillos del convento sin mucho éxito, y tras buscar y buscar por todas las habitaciones acabé desistiendo. No lo había encontrado.
Y justo cuando me iba a marchar con los ánimos diezmados por mi mala suerte, escuché una música celestial que procedía del interior del monasterio. Me dirigí hacia ella guiandome a través del sonido que emitía, y al llegar al origen de tan celestial música, descubrí a un puñado de monjes entonando aquel angelical sonido. Me quedé atónito, perplejo; anodadado. Si existe un sonido que defina a Dios debe ser éste que estoy escuchando, pensé. Aquel sonido me dejó la mente en blanco, y absorto en la infinitud de aquel sonido, sólo pude emitir un único pensamiento: ¿Qué será lo que no dejan de entonar una y otra vez? Y como si mis pensamientos estuvieran al alcance del primero que los pudiera leer, escuché en mi mente: "OM" (Era la voz del mismo monje al que anteriormente le había preguntado dónde se encontraba el Maestro) Y aquel sonido se introdujo en mi mente despojandome de todo sonido que no proviniera de Él. Mi mente y yo eramos uno con aquel sonido. La repetición rítmica de su entonación me dejó sin aliento: me faltaba el aire pero tenia la sensación de que podía respirar. Una sensación distinta de vida se abrió paso en mi bajo un fuego abrasador que recorrió el eje de la columna vertebral, y al llegar ese fuego al entrecejo, una gran antorcha de luz se iluminó ante mi cegando mi vista por completo. Mi mirada se fue al cielo quedándose mis ojos en blanco. Mis párpados, entre cerrados, velaban por el profundo saber que se ocultaba tras aquella luz que me cegaba. Una sensación de paz recorrió todo mi cuerpo y desnudo mi alma ante la faz del Universo. Y al sentirme en comunión con todo lo Creado escuché como Aquel sonido se tornaba voz y me decía: "OM NAMAH SHIVAYA", y en el eco de esa voz escuché de nuevo las palabras de aquel monje: "En el Interior"
En aquel momento supe a que se refería aquel monje cuando a mi pregunta de dónde estaba el Maestro él me contestó: "En el Interior"
Kriya Yogi Rafael Santamaria

sábado, 18 de febrero de 2012

LA ILUMINACION Y EL EGO; original de Rafael Santamaría

Cuando dos almas destinadas a encontrarse se encuentran en la inmensidad del Oceáno de la vida, ambas dos son Una.
A vosotros:

-Qué es la iluminación?, Maestro.
-Cuando el alma se libera de la ignorancia que le produce su identificación con el ego, el alma se ilumina; pues el alma es luz hijo mio, luz atenuada por las sombras que le produce su identificación con el ego. Mas el ego hijo mio, el ego es la tentación viviente. Es el placer de lo efímero, la satisfacción de tus deseos, el pensamiento recurrente. Es lo secundario: está vida, frente a lo primario: la vida eterna. Del ego nadie se libra, salvo aquel que libre de todo deseo, se halla liberado ya de su ego. Sujeta a la imparcialidad está la sabiduría del alma, mas el ego juzga, juzga y reacciona; mientras el alma tan sólo observa. Se tú hijo mio,
como tu alma: observa, tan sólo observa; pues quien observa disfruta de la imparcialidad del momento: la eternidad; mas quien cae en el error de la identificación, muere junto aquello que se identificó. No pienses como
tu ego te hace pensar hijo mio, liberate de todo pensamiento, y se intuitivo a la hora de pensar. Libera pues tu mente del hábito que le hace pensar : tu ego; y devuelvele la conciencia que le pertenece en la quietud del silencio. Halla en ti lo que tú eres, haciendo de tu vida un acto consciente de vida. Y sirvete hijo mio, de la comunión con Dios a través de la meditacion, para con ella templar el acero con el que tu intuición, doblegue de un golpe mortal, tu identificación con el ego.
Rafael Santamariasenseirsan@gmail.com

viernes, 17 de febrero de 2012

-Maestro,¿y si Dios no existiese?
-Entonces..., yo tampoco existiría.
A vosotros:

¿Por qué antes de la parte práctica, antes de la Relajación y la Meditación, hay una parte teórica? Veréis, cuando empecé a meditar, intenté desde el principio meditar lo más profundo que podía, abstrayéndome así de cualquier pensamiento que se me pasaba por la cabeza; pero jamás, por mucho que lo intentaba, conseguía dejar la mente en blanco por largo tiempo; sólo lo conseguía por pequeños espacios de tiempo.
Hacía un gran esfuerzo levantándome muy temprano para meditar todos los días, y meditaba casi una hora, pero mis progresos iban muy lentos; ¿a qué me refiero con muy lentos? a que por más que centraba toda mi atención en el OM, no conseguía escuchar ni el OM, ni los sonidos que le anteceden = los sonidos astrales. Así pues, seguí estudiando, y me di cuenta de que para que mi meditación fuera cada vez más profunda = más limpia de todo pensamiento, debía hacer algo para que mi mente se fuera acostumbrando a no pensar tanto y no me diera tanto trabajo a la hora de meditar = debía empezar a conocerme a mí mismo, y debía empezar a darme cuenta de que mi voluntad estaba al servicio de mi ego, y debía pues, liberarme de mi ego. Una vez que empecé a estudiarme a mí mismo, el ego se fue apagando, y como es el ego el que manipula la mente a través del pensamiento, y se hace con su control cuando la mente piensa como le gusta pensar al ego, al empezar a dominar mi mente, pronto pude comprobar que en cada meditación la mente pensaba cada vez menos, y con aquella quietud mental, sabía que más tarde o más temprano se manifestaría ante mi oído intuitivo el sonido mágico de la creación = el OM; pero aún así, aunque la paz que me sobrecogía cuando meditaba era inconmensurable, seguía sin poder oír a Dios, seguía sin poder oír el OM; entonces,  me di cuenta que al igual que un niño que está perdido llama a su madre varias veces, y no deja de llamarla hasta que la madre responde y sale a su encuentro, así debía de hacer yo si quería encontrar a la madre que buscaba en mi interior = Dios; y empecé a meditar no sólo una vez al día, sino tantas como hace el niño que perdido, busca desesperadamente a su madre. Medite tantas veces al día como se me presentaba la oportunidad de hacerlo. Y una vez que encuentras y sabes dónde encontrar a esa “madre”, ya no tienes que llamarla desesperadamente una y otra vez, ya sólo tienes que ir a dónde sabes que está. Pero al principio, cual niño que llora, debéis gritar su nombre, debéis meditar, tantas veces al día como os sea posible; pues además, cuantas más veces meditéis, más limpia dejaréis vuestra mente de todo pensamiento para la próxima meditación; hasta que un buen día, en la pulcritud de vuestra mente se os permita ver en ella el reflejo de Dios en vosotros = vuestra alma.
Con cada parte teórica tan sólo intento hacer despertar vuestra mente del sueño al que le tiene sujeto vuestro ego.

Rafael Santamaría

domingo, 12 de febrero de 2012

APEGO O AMOR; original de Rafael Santamaría

Podrás hacer tuyo el corazón de otro, pero lo que nunca podras hacer tuyo será su amor.
A vosotros:

-Maestro, estoy confuso con mis sentimientos. No sé muy bien lo que siento. No sé si lo que siento es amor o apego; no lo sé.
-Escucha hijo mío, escucha bien….
Había una vez una joven que todos los viernes al salir de su trabajo se reunía con un grupo de amigos; y en una de esas tertulias, un joven que pertenecía al mismo círculo de amistades, empezó a fijarse en ella; a fijarse, y a mostrar su interés por aquella joven. Tanto fue así, que cada viernes, al término de la velada, la preguntaba:
-         ¿Vendrás el próximo viernes?
A lo que ella siempre le contestaba.
-         Es probable. Si mi trabajo me lo permite, aquí estaré.
En verdad, en aquella chica no se había despertado ni el más mínimo interés por aquel joven, pero a ella, como a todos, le gustaba que le adularan; y le siguió el juego a aquel muchacho todos y cada uno de los viernes que coincidían.
Y así paso el tiempo; y cada viernes que pasaban juntos era más evidente que aquel joven estaba coladito por los huesos de aquella chica; tanto era así, que los sentimientos de aquel muchacho ya eran de dominio público en aquel círculo de amistades. Pero por motivos de trabajo la joven dejó temporalmente de reunirse con su grupo de amigos; ya que por su profesión muchos fines de semana se veía obligaba a viajar.
Y fue el mismo tiempo el que deshizo aquel hechizo, pues con el transcurrir de los días, el incipiente amor que aquel joven mostraba se fue apagando y apagando, hasta que llegó un momento en que se apagó del todo.
Cuando de nuevo la muchacha pudo volver a reunirse con su grupo de amigos, echó en falta algo: los alagos de aquel chico que ya, ni tan si quiera se sentaba a su lado. Observó que la mirada de aquel joven ocupaba un lugar en el rostro de otra mujer, y aquello, la molestó...
-Ya entiendo Maestro; y fue ahí cuando ella se dio cuenta de que estaba enamorada de él...
-…no, hijo mío; pues como ya te explique anteriormente, en ella no se había despertado hasta la fecha, ni amor ni interés alguno por aquel joven; y no creas que se despertó en aquel instante.
En el amor hijo mío, no se despierta el interés, pues el verdadero amor no busca nunca interés alguno. Ni el amor se despierta así como así de ningún sueño, pues el amor no es el que está dormido; es el hombre el que dormido bajo los efectos de su ego, no se da cuenta de lo que es el verdadero amor.
Lo que en vedad la sucedió, es que a nadie le gusta perder lo que cree que es suyo; y habiendo perdido algo que creía de su propiedad: el interés de aquel joven, intentó recuperarlo.
El ego hijo mío, bajo el efecto del apego, cree que el amor hacía los demás tiene carácter posesivo; cuando en verdad, todo cuanto posees es amor, SÍ, pero amor sin ánimo de poseer a nada ni a nadie.
Aquella joven, no estaba enamorada de aquel chico, tan sólo se había apegado al interés y los alagos que aquel joven le prodigaba y que a su ego tanto le gustaba oír; y cuando los perdió, pensó que se le había escapado el amor que algún día le gustaría que le mostrase el hombre del que en su momento su corazón se enamorase. 
No te apegues pues hijo mío, a lo que tu ego te hace creer que es amor, o tu ego echará raíces allí donde siembres tus apegos, y una vez que crezca el árbol de tu ego alrededor de ese falso amor, será sólo talando tu vieja forma de pensar como podrás ser libre para amar; o de lo contrario, de sus ramas brotaran los frutos de la infelicidad que prodiga tu ego al amar.

Rafael Santamaría
CURSO de MEDITACION & RELAJACION
Quinto Seminario: Domingo 19 de Febrero