viernes, 31 de agosto de 2012

EL CAMINO; original de Rafael Santamaría

No hay una expresión más llena de luz que la Luz misma.
A vosotros:

Cerca del abismo donde el hombre se pierde en esta vida; a orillas del océano de la incertidumbre; y antes de caer en el olvido de mi existencia; el tiempo se detuvo en mi mente para que pudiera escuchar en silencio una voz: la Voz Interior. 
- Andas demasiado deprisa para caminar tan despacio – me dijo una voz que me buscaba - ¿A dónde quieres llegar por ése camino por el que no quieres ir?
- ¿No ves que estoy ocupado?- le contesté.
- ¿Ocupado en qué, en mantenerte ocupado? – me contestó - Ése, no es el Camino.
- El camino es libre, y yo libremente he escogido éste camino - afirmé.
- Al Camino equivocado se le reconoce porque no llega a ninguna parte. Plantéate bien a dónde quieres ir para saber si tu Camino es el correcto.
- ¿Acaso sabes tú a dónde quieres ir?
- El que sabe a dónde va no necesita saber a dónde quiere ir.
Sus respuestas no daban tregua. 
- Creo que averiguar a dónde quiero ir es parte de mi camino – le contesté.
- Al igual que un libro enseña pero en él no están reflejadas todas las enseñanzas; así es el camino que tú sigues.
- Yo creo que hasta que uno encuentra su camino, un camino le lleva a otro camino – le repliqué.
- Camino sólo hay uno, aunque ése camino tenga muchos caminos.
- ¿Y qué Camino es ése que sólo hay uno? – le pregunté.
- Aquel que para el que no anda perdido no tiene perdida.
- ¿Insinúas que estoy perdido?
- Nadie se pierde si sabe cual es su camino.
- ¿Y yo no lo sé?
- Sólo sabes lo que quieres saber, pero ése, insisto, no es el Camino.
- Entonces según tú, ¿qué es lo que debo aprender?
- Todo aquello que no sabes, y todo aquello que crees que sabes.
- ¿Tengo que aprenderlo todo? – Le pregunté sorprendido.
- Todo lo que ahora sabes es nada, y sin embargo nada de lo que ahora sabes lo es Todo.
- Cuando estoy hablando contigo algo sabré, digo yo
- Sólo aquel que vacía su mente, encuentra su mente vacía.  
- ¿Y para qué quiero yo una mente vacía?
- Una mente vacía es una mente abierta; y una mente llena es una mente cerrada. Con una mente cerrada sólo sabrás aquello que quieras saber; pero ése, repito, no es el Camino.
- ¿Y cómo vacío mi mente?
- Ése es el Camino: vaciar la mente; de qué la tengas que vaciar: ése, será tu camino. Nadie puede recorrer por ti tu camino, pues tu mente es tu camino.
Y aquella voz se hizo camino en mi mente para hacer de mi mente mi Camino.
Kriya Yogi Rafael Santamaría



                                         Técnicas de Relajación ZEN
                                             C/Huesca 29; Madrid
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viernes, 13 de julio de 2012

OM NAMAH SHIVAYA; original de Rafael Santamaría

Despiera en ti el Maestro Interior que llevas dentro: "OM NAMAH SHIVAYA"  
A vosotros:



Tras años y años de búsqueda llegó hasta mis oídos que en un monasterio del Tibet se encontraba un Maestro que bajo su sintonía te podía conducir hasta Dios, y tal era la atracción que sentía hacia aquel Maestro que hacia aquel lugar del Tibet dirigí mi vocación.
Y entrando en el monasterio me encontré perdido, y no sabiendo a dónde dirigirme pregunte al primer monje con el que me cruce:
-Perdone, ¿me podría indicar dónde está el Maestro?
Él me contesto sin levantar la cabeza:
-En el interior.
Había tantos pasillos y recovecos en aquel monasterio que no sabia por empezar a buscar. Que vaga indicación, pensé. Anduve por los pasillos del convento sin mucho éxito, y tras buscar y buscar por todas las habitaciones acabé desistiendo. No lo había encontrado.
Y justo cuando me iba a marchar con los ánimos diezmados por mi mala suerte, escuché una música celestial que procedía del interior del monasterio. Me dirigí hacia ella guiandome a través del sonido que emitía, y al llegar al origen de tan celestial música, descubrí a un puñado de monjes entonando aquel angelical sonido. Me quedé atónito, perplejo; anodadado. Si existe un sonido que defina a Dios debe ser éste que estoy escuchando, pensé. Aquel sonido me dejó la mente en blanco, y absorto en la infinitud de aquel sonido, sólo pude emitir un único pensamiento: ¿Qué será lo que no dejan de entonar una y otra vez? Y como si mis pensamientos estuvieran al alcance del primero que los pudiera leer, escuché en mi mente: "OM" (Era la voz del mismo monje al que anteriormente le había preguntado dónde se encontraba el Maestro) Y aquel sonido se introdujo en mi mente despojandome de todo sonido que no proviniera de Él. Mi mente y yo eramos uno con aquel sonido. La repetición rítmica de su entonación me dejó sin aliento: me faltaba el aire pero tenia la sensación de que podía respirar. Una sensación distinta de vida se abrió paso en mi bajo un fuego abrasador que recorrió el eje de la columna vertebral, y al llegar ese fuego al entrecejo, una gran antorcha de luz se iluminó ante mi cegando mi vista por completo. Mi mirada se fue al cielo quedándose mis ojos en blanco. Mis párpados, entre cerrados, velaban por el profundo saber que se ocultaba tras aquella luz que me cegaba. Una sensación de paz recorrió todo mi cuerpo y desnudo mi alma ante la faz del Universo. Y al sentirme en comunión con todo lo Creado escuché como Aquel sonido se tornaba voz y me decía: "OM NAMAH SHIVAYA", y en el eco de esa voz escuché de nuevo las palabras de aquel monje: "En el Interior"
En aquel momento supe a que se refería aquel monje cuando a mi pregunta de dónde estaba el Maestro él me contestó: "En el Interior"
Kriya Yogi Rafael Santamaria

sábado, 18 de febrero de 2012

LA ILUMINACION Y EL EGO; original de Rafael Santamaría

Cuando dos almas destinadas a encontrarse se encuentran en la inmensidad del Oceáno de la vida, ambas dos son Una.
A vosotros:

-Qué es la iluminación?, Maestro.
-Cuando el alma se libera de la ignorancia que le produce su identificación con el ego, el alma se ilumina; pues el alma es luz hijo mio, luz atenuada por las sombras que le produce su identificación con el ego. Mas el ego hijo mio, el ego es la tentación viviente. Es el placer de lo efímero, la satisfacción de tus deseos, el pensamiento recurrente. Es lo secundario: está vida, frente a lo primario: la vida eterna. Del ego nadie se libra, salvo aquel que libre de todo deseo, se halla liberado ya de su ego. Sujeta a la imparcialidad está la sabiduría del alma, mas el ego juzga, juzga y reacciona; mientras el alma tan sólo observa. Se tú hijo mio,
como tu alma: observa, tan sólo observa; pues quien observa disfruta de la imparcialidad del momento: la eternidad; mas quien cae en el error de la identificación, muere junto aquello que se identificó. No pienses como
tu ego te hace pensar hijo mio, liberate de todo pensamiento, y se intuitivo a la hora de pensar. Libera pues tu mente del hábito que le hace pensar : tu ego; y devuelvele la conciencia que le pertenece en la quietud del silencio. Halla en ti lo que tú eres, haciendo de tu vida un acto consciente de vida. Y sirvete hijo mio, de la comunión con Dios a través de la meditacion, para con ella templar el acero con el que tu intuición, doblegue de un golpe mortal, tu identificación con el ego.
Rafael Santamariasenseirsan@gmail.com

viernes, 17 de febrero de 2012

-Maestro,¿y si Dios no existiese?
-Entonces..., yo tampoco existiría.
A vosotros:

¿Por qué antes de la parte práctica, antes de la Relajación y la Meditación, hay una parte teórica? Veréis, cuando empecé a meditar, intenté desde el principio meditar lo más profundo que podía, abstrayéndome así de cualquier pensamiento que se me pasaba por la cabeza; pero jamás, por mucho que lo intentaba, conseguía dejar la mente en blanco por largo tiempo; sólo lo conseguía por pequeños espacios de tiempo.
Hacía un gran esfuerzo levantándome muy temprano para meditar todos los días, y meditaba casi una hora, pero mis progresos iban muy lentos; ¿a qué me refiero con muy lentos? a que por más que centraba toda mi atención en el OM, no conseguía escuchar ni el OM, ni los sonidos que le anteceden = los sonidos astrales. Así pues, seguí estudiando, y me di cuenta de que para que mi meditación fuera cada vez más profunda = más limpia de todo pensamiento, debía hacer algo para que mi mente se fuera acostumbrando a no pensar tanto y no me diera tanto trabajo a la hora de meditar = debía empezar a conocerme a mí mismo, y debía empezar a darme cuenta de que mi voluntad estaba al servicio de mi ego, y debía pues, liberarme de mi ego. Una vez que empecé a estudiarme a mí mismo, el ego se fue apagando, y como es el ego el que manipula la mente a través del pensamiento, y se hace con su control cuando la mente piensa como le gusta pensar al ego, al empezar a dominar mi mente, pronto pude comprobar que en cada meditación la mente pensaba cada vez menos, y con aquella quietud mental, sabía que más tarde o más temprano se manifestaría ante mi oído intuitivo el sonido mágico de la creación = el OM; pero aún así, aunque la paz que me sobrecogía cuando meditaba era inconmensurable, seguía sin poder oír a Dios, seguía sin poder oír el OM; entonces,  me di cuenta que al igual que un niño que está perdido llama a su madre varias veces, y no deja de llamarla hasta que la madre responde y sale a su encuentro, así debía de hacer yo si quería encontrar a la madre que buscaba en mi interior = Dios; y empecé a meditar no sólo una vez al día, sino tantas como hace el niño que perdido, busca desesperadamente a su madre. Medite tantas veces al día como se me presentaba la oportunidad de hacerlo. Y una vez que encuentras y sabes dónde encontrar a esa “madre”, ya no tienes que llamarla desesperadamente una y otra vez, ya sólo tienes que ir a dónde sabes que está. Pero al principio, cual niño que llora, debéis gritar su nombre, debéis meditar, tantas veces al día como os sea posible; pues además, cuantas más veces meditéis, más limpia dejaréis vuestra mente de todo pensamiento para la próxima meditación; hasta que un buen día, en la pulcritud de vuestra mente se os permita ver en ella el reflejo de Dios en vosotros = vuestra alma.
Con cada parte teórica tan sólo intento hacer despertar vuestra mente del sueño al que le tiene sujeto vuestro ego.

Rafael Santamaría

domingo, 12 de febrero de 2012

APEGO O AMOR; original de Rafael Santamaría

Podrás hacer tuyo el corazón de otro, pero lo que nunca podras hacer tuyo será su amor.
A vosotros:

-Maestro, estoy confuso con mis sentimientos. No sé muy bien lo que siento. No sé si lo que siento es amor o apego; no lo sé.
-Escucha hijo mío, escucha bien….
Había una vez una joven que todos los viernes al salir de su trabajo se reunía con un grupo de amigos; y en una de esas tertulias, un joven que pertenecía al mismo círculo de amistades, empezó a fijarse en ella; a fijarse, y a mostrar su interés por aquella joven. Tanto fue así, que cada viernes, al término de la velada, la preguntaba:
-         ¿Vendrás el próximo viernes?
A lo que ella siempre le contestaba.
-         Es probable. Si mi trabajo me lo permite, aquí estaré.
En verdad, en aquella chica no se había despertado ni el más mínimo interés por aquel joven, pero a ella, como a todos, le gustaba que le adularan; y le siguió el juego a aquel muchacho todos y cada uno de los viernes que coincidían.
Y así paso el tiempo; y cada viernes que pasaban juntos era más evidente que aquel joven estaba coladito por los huesos de aquella chica; tanto era así, que los sentimientos de aquel muchacho ya eran de dominio público en aquel círculo de amistades. Pero por motivos de trabajo la joven dejó temporalmente de reunirse con su grupo de amigos; ya que por su profesión muchos fines de semana se veía obligaba a viajar.
Y fue el mismo tiempo el que deshizo aquel hechizo, pues con el transcurrir de los días, el incipiente amor que aquel joven mostraba se fue apagando y apagando, hasta que llegó un momento en que se apagó del todo.
Cuando de nuevo la muchacha pudo volver a reunirse con su grupo de amigos, echó en falta algo: los alagos de aquel chico que ya, ni tan si quiera se sentaba a su lado. Observó que la mirada de aquel joven ocupaba un lugar en el rostro de otra mujer, y aquello, la molestó...
-Ya entiendo Maestro; y fue ahí cuando ella se dio cuenta de que estaba enamorada de él...
-…no, hijo mío; pues como ya te explique anteriormente, en ella no se había despertado hasta la fecha, ni amor ni interés alguno por aquel joven; y no creas que se despertó en aquel instante.
En el amor hijo mío, no se despierta el interés, pues el verdadero amor no busca nunca interés alguno. Ni el amor se despierta así como así de ningún sueño, pues el amor no es el que está dormido; es el hombre el que dormido bajo los efectos de su ego, no se da cuenta de lo que es el verdadero amor.
Lo que en vedad la sucedió, es que a nadie le gusta perder lo que cree que es suyo; y habiendo perdido algo que creía de su propiedad: el interés de aquel joven, intentó recuperarlo.
El ego hijo mío, bajo el efecto del apego, cree que el amor hacía los demás tiene carácter posesivo; cuando en verdad, todo cuanto posees es amor, SÍ, pero amor sin ánimo de poseer a nada ni a nadie.
Aquella joven, no estaba enamorada de aquel chico, tan sólo se había apegado al interés y los alagos que aquel joven le prodigaba y que a su ego tanto le gustaba oír; y cuando los perdió, pensó que se le había escapado el amor que algún día le gustaría que le mostrase el hombre del que en su momento su corazón se enamorase. 
No te apegues pues hijo mío, a lo que tu ego te hace creer que es amor, o tu ego echará raíces allí donde siembres tus apegos, y una vez que crezca el árbol de tu ego alrededor de ese falso amor, será sólo talando tu vieja forma de pensar como podrás ser libre para amar; o de lo contrario, de sus ramas brotaran los frutos de la infelicidad que prodiga tu ego al amar.

Rafael Santamaría
CURSO de MEDITACION & RELAJACION
Quinto Seminario: Domingo 19 de Febrero

miércoles, 8 de febrero de 2012

LA SALA DE BAILE; original de Rafael Santamaría

-¡Padre!, ¿dónde estás?
-Hijo mío, estoy tan lejos de ti como tú me alejaste; y tan cerca, como tú me quieras acercar.
A vosotros:



Imagina que estás en una sala de baile porque es allí donde te han dicho que encontrarías al hombre o la mujer de tu vida; y después de haber pasado en ésa sala de baile infinidad de fines de semana con la sensación de que en un sitio así difícilmente puedes encontrar el amor de tu vida, por fin, a lo lejos, ves a alguien con un rostro nuevo. Te mira, y tú le miras. Hay un cruce de miradas que lo dice todo. No sabes si acercarte o no; pero quieres hablar con él porque no quieres perderle. Tu corazón late más rápido, y hay algo que te dice que sí, que esa persona que estás viendo es el amor de tu vida. No sabes cómo explicarlo pero es así.
¿Qué hago?- te preguntas- ¿Cómo llego hasta él?, qué vergüenza.
Un amiga, tu mejor amiga, experta en ligues, te lee el pensamiento y decide ayudarte acercándose contigo hasta él ya que tú sola no te atreves. Por fin estás delante de él.
¿Y ahora qué le digo?- te preguntas- ¿de qué hablo con él?...pero eso sí, tengo que caerle bien como sea. ¡Madre mía!, qué mirada, si sigue mirándome así me va derretir con esos ojos.
Empezáis a hablar, pero no estáis a gusto, demasiado ruido; y con tanto ruido no hay quien pueda escuchar. Le sonríes, no dejas de sonreírle; y piensas: ¿por qué no me dirá que si nos vamos fuera?
Por fin, sin decirte nada te coge de la mano y salís fuera,  Vais a un sitio tranquilo. Necesitáis hablar y conoceros. Y entre medias, un beso; que un beso lo dice todo. Y después de que te bese te dices a ti misma:
Si besa así de bien, cómo será en todo lo demás.
Ahora tan sólo quieres conocerle a fondo y no perderle.
-La sala de baile es tu Mente.
-El amor de tu vida es Dios.
-Tu mejor amiga es la Intuición.
-El ruido de la sala de baile son tus Pensamientos.
-El sitio tranquilo donde os conocéis es tu Silencio Interior.
-Conocerle a fondo es la Meditación.
-El beso, el sabor del Amor.
-Y no perderle (perder a Dios) es estar en Comunión con El = Samadhi, Nirvana, Satori…  
Y te preguntas: ¿qué hace una persona tan interesante como la que tengo ante mis ojos en un sitio como éste?
Pero Él, leyéndote el pensamiento te contesta:
-Me llamaste y vine.


Rafael Santamaría
CURSO DE MEDITACIÓN & RELAJACION
(Quinto Seminario: Domingo 19 de Febrero)

miércoles, 4 de enero de 2012

CONVERSACIONES CON MI MAESTRO INTERIOR (III); original de Rafael Santamaría

 
 
 
                                                                                                                              Nadie que busque la felicidad debería parar hasta encontrarla.  A vosotros:
 
-Maestro, he perdido la fe; ¿qué hago?  -Todo el que perdió la fe hijo mio, debería empezar a buscarla en el último sitio que recuerda que la dejó.
 -Maestro, ¿cuándo volveré a tener otra oportunidad? -Hijo mio, la vida te brinda tantas oportunidades..., y tú sólo ves aquellas que pierdes.
 -Maestro, ¿qué es la humildad?
-La humildad hijo mio, es ponerte el último aún sabiendo que tu sitio está entre los primeros.
‎-Maestro, ¿el amor es mágico?
-Sólo para el que sabe hacer magia con él, hijo mio
Maestro, ¿qué diferencia hay entre la verdad y la mentira?
-Que la Verdad no engaña a nadie hijo mio; mientras que la mentira mantiene engañados a todos.
-Maestro, ¿por qué la vida se acaba con la muerte?
-Porque ésta hijo mio, no es la verdadera vida.
‎-¿Dónde está el verdadero amor?, Maestro.
-Hijo mio; puedes pasarte toda una vida buscando el amor, que si no das el amor que llevas, jamás encontraras el amor que andas buscando.
-Maestro, ¿por qué Dios permite que me pasen éstas cosas?
-Hijo mio, el mundo fue creado por Dios, pero tu mundo fue creado por ti; no responsabilices pues a Dios de tus actos y sus consecuencias.
‎-Maestro, la vida no es un camino de rosas.
-Eso es hijo mio, porque aún no has plantado rosas en tu camino. Planta rosas hijo mio, planta rosas.
-Maestro, ¿por qué Dios no responde a mis oraciones?
-Hijo mio, ten cuidado; pues el ego se alimenta de oraciones, mas no sabe rezar
‎-Maestro, ¿el amor es eterno?
-Depende de lo eterno que sea tu amor, hijo mio.
-Maestro, ¿cómo se sabe si dos personas están hechas la una para la otra?
-Hijo mio, cuando dos personas respiran igual, de la misma forma, y a la vez, ambos dos son uno.
-Maestro, ¿cómo puede haber tanto amor en sus ojos?
-Cuando el alma se ve desbordada de amor, el amor rebosa por sus ventanas; y las ventanas del alma hijo mio, son los ojos.
-Maestro, siempre estoy cansado, y eso que duermo mis ocho horas. ¿Qué me pasa?, Maestro.
-El dormir hijo mio, no es garantía de descanso. El sueño reparador sólo lo da la conciencia tranquila. Y para tener la conciencia tranquila, primero hay que estar en paz con uno mismo.
-Maestro, ¿por qué es tan importante el pensamiento positivo?
-Hijo mio, un pensamiento positivo genera una accion positiva, y una acción positiva jamás atrae consecuencias negativas.
-Maestro, ¿usted ama igual a un hombre que a una mujer?
-Hijo mio, el amor no sabe de sexos; de sexos sabe el hombre que no busca amor, sino sexo.
-Maestro, ¿por qué afirma que al desposarme no renuncie a todo por amor?
-La verdadera renunciacion hijo mio, es aquella en que renuncias a todo a cambio de nada, y tú, tan sólo has renunciado a algunas cosas a cambio de otras.
-Maestro, ¿cuál es la diferencia entre el amor de Dios y el amor del hombre?
-El amor del hombre hijo mio es como el agua: puede hervir, puede congelarse, o puede evaporarse. Pero el amor de Dios hijo mio, el amor de Dios es siempre inmutable.
-Maestro, ¿por qué no consigo enmendar mis errores?
-Porque sigues hijo mio, sin aprender de ellos.
-¿La vida es siempre lo mismo?, Maestro.
-Hijo mio, aunque la vida siempre tiene la misma canción, de ti depende cambiarle cada día la letra.
-Maestro, ¿cómo puedo evitar la tentación?
-Hijo mio, cuando un deseo se apodera en parte de tu atención, la tentación surge; e ira creciendo según tu deseo se alimente más y más de la energía de tu atención. Quien sucumbe a la tentación hijo mio, es porque puso toda su atención al servicio de sus deseos. Libera pues hijo mio, tu atención de todo deseo, y evitarás la tentación.
-¿Y qué es un deseo?, Maestro.
-Un deseo hijo mio, es todo pensamiento que nace de las necesidades de tu ego.
-Maestro, si los libros son iguales para todos, ¿por qué unas personas saben más que otras?
-Porque no todo está en los libros, hijo mio.   
-Maestro, ¿cuál es el misterio de la fe?
-Hijo mio, la fe no tiene ningún misterio salvo para el que no tiene fe,                                                        
-Maestro, ¿hay alguien que entienda de verdad a Dios?
-Hijo mio, Dios no busca que se le entienda, sino que se le ame.     
-De nada me sirve seguir sus enseñanzas Maestro, pues ahora peco más que antes. No valgo para ésto Maestro. No valgo.                                                                                                                                          -Hijo mio, no pecas más que antes, sino que ahora tienes más conciencia y gracias a ella puedes ver cada vez que cometes una acto que no te hubiera gustado cometer. 
-Maestro, no entiendo cómo puede amar a aquellos que hacen dañó a otros. No le entiendo Maestro; no llego a entenderle. Lo siento.
-Templa tu mente hijo mio; y una vez que estés sereno, recuerda que todo lo que Dios no puso al servicio de la razón, lo puso al servicio del corazón. 
-Maestro, ¿cuándo encontraré a la mujer de mi vida?
-Cuando dejes de buscarla como si no existiera, hijo mio.

Rafael Santamaría

CURSO de MEDITACION & RELAJACION
Próximo seminario: Domingo 15 de enero

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

CONVERSACIONES CON MI MAESTRO INTERIOR (II); original de Rafael Santamaría

Me viste, pero no me reconociste; me reconociste, pero no me quisiste ver.
A vosotros:


-Maestro, usted dice: "Dios no piensa, Es pensamiento" Entonces, ¿qué pensamiento es Dios, si Dios no piensa?
-El amor hijo mio, el amor. Pues el amor es el único pensamiento que no requiere de la accion de pensar.
-Maestro, ¿por qué algunas personas no son felices amando y siendo amadas?
-Las personas hijo mio, son felices cuando alguien las ama; pero para que esa felicidad sea completa, ese alguien, ha de ser la persona amada.
-¿Usted se considera pobre?, Maestro.
-Pobre hijo mio, no es aquel que no tiene nada, sino aquel que no sabe lo que tiene.

-Maestro, ¿qué es la vida?
-Hijo mio, la vida es esa gran escuela donde cada persona que conoces te invita a aprender una gran lección a través de tu relación con ella.
-Maestro, a veces no sé quién soy.
-Hijo mio, sobre todo trata de ser tu mismo aunque a veces no sepas bien quién eres.
-Maestro, ¿cuándo dos almas se reconocen?
-Cuando se aman hijo mio; cuando se aman.
-Maestro, ¿qué puedo hacer para no perder la calma con mis quehaceres diarios?
-Hijo mio, resuelve con calma tus asuntos del día, para que tus asuntos del día no te hagan perder la calma.
-‎Hijo mio, si quieres decir algo bonito a esa chica, tan sólo tienes que decírselo con amor.
-Y da igual lo que le diga?, Maestro.
-Mientras se lo digas con amor, lo que digas, le llegara al corazón.
-Maestro, ¿por qué no encuentro el amor de mi vida?
-Hijo mio, deja de mendigar amor, y ámate.
-Prueba a ver la vida desde aquí.
-Desde dónde?, Maestro.
-Desde aquí.
-Desde aquí no se ve nada, Maestro.
-Hijo mio, la vida no hay que verla; sino que vivirla. ¿Entiendes ahora?
-Maestro, cada día es siempre lo mismo. La vida es monótona.
-No hijo mio, el monótono eres tú. Pues aunque tengas que hacer siempre lo mismo, tu deber es hacerlo siempre de manera diferente.
-Maestro, no soy feliz.
-Si no eres feliz, entonces, ¿qué es lo que eres?
-Maestro, ¿qué es la verdad?
-La verdad hijo mio, no es aquello que escuchan tus oídos, pues éstos, sólo escuchan la voz de tu ego. La verdad hijo mio, no es aquello que ven tus ojos, pues a éstos, los ciega la envidia. La verdad hijo mio, no es aquello piensas, pues has olvidado pensar por ti mismo. La verdad hijo mio, es Una; y está en Ti.
‎-Maestro, hoy no tenemos nada para comer.
-De qué te preocupas hijo mio, si todavía no es la hora de comer.
-Maestro, ¿cómo puedo conquistar su corazón?
- Hijo mio, no es mi corazón el que tienes que conquistar, sino el tuyo .
‎-Maestro, jamás conseguiré ver a Dios; y usted lo sabe.
-Hijo mio, toma como ejemplo la Luna; pues ella, aún sabiendo que nunca verá al Sol, no deja de salir todas las noches en su busca.
-Maestro, ¿cómo hago para hacer feliz a la gente?
-Hijo mio, si quieres hacer feliz a alguien, se feliz.
-Maestro, ¿por qué amar y morir amando?
-Hijo mio, bien sabe el amor, como la madera, que se hará cenizas en cualquier hoguera que no sea su propio corazón; pero prefiere dar calor mientras viva, que morir a manos de las termitas de la lógica y la razón.
-Maestro, ¿todo cuanto existe es una expresión del amor?
-Todo hijo mio.
-Y la ira, el odio, la envidia...?
-Hijo mio, en función de cual sea tu nivel de desconocimiento de lo que es el verdadero amor, es decir, tu ignorancia; así expresarás tú tu amor.
-Maestro, amo a una mujer con todo mi corazón; pero cuando la veo, no sé qué decirla.
-Hijo mio, cuando dos se aman, no es que sobren las palabras, es que no necesitan decirse nada.
‎-Qué lejos estás de seguir mis pasos.
-¡Maestro!, no puedo ir mas rápido
-No es tu paso el que me inquieta hijo mio, sino la actitud que muestras al caminar.
Qué lejos estás de entenderme hijo mio cuando no me escuchas.
-Maestro, las prisas me consumen. Nunca me queda tiempo para nada.
- Hijo mio, nadie, salvo el que vive sin prisas, es dueño de su tiempo.
-Maestro, ¿qué destino me aguarda si no sé lo que quiero?
-Hijo mio, sólo aquel que sabe lo que quiere, es dueño de su destino. Y recuerda hijo mio, que el hecho de que no le encuentres sentido a la vida, no quiere decir que la vida no tenga sentido.
-Maestro, ¿a qué no me quiero enfrentar que me paso la vida huyendo?
-A tus miedos hijo mio. Pues es más fácil huir de los miedos que enfrentarse a ellos; pero quien no se enfrente a ellos, se pasará toda su vida huyendo.
-Maestro, ¿por qué es tan importante el conocimiento de uno mismo?
-Porque es en uno mismo hijo mio, donde se halla el verdadero conocimiento.
‎-Maestro, ¿a dónde lleva el camino interior?
-Hijo mio, a donde vas, es de donde vienes; y de donde vienes, es a donde vas.
-Maestro, ¿por qué ganar dinero requiere tanto trabajo?
-Hijo mio, trabajar por dinero tan sólo te producirá estres. Mejor trabaja por amor, y si lo necesitas, entonces deja que te paguen con dinero. Y procura que no te preocupe el dinero, que el dinero no trae mas que preocupaciones.
-Maestro, ¿el amor duele?
-Sólo cuando no se sabe amar.
-Maestro, ¿por qué renunció a todo lo que poseía?
-Hijo mio, c
uando no posees nada, nada te posee.

Rafael Santamaría


CURSO DE MEDITACION & RELAJACION (Tercer seminario)
Domigo 18 de Diciembre

domingo, 6 de noviembre de 2011

CONVERSACIONES CON MI MAESTRO INTERIOR; original de Rafael Santamaría

-Y si dejasemos de respirar; ¿moriríamos no, Maestro?.
-No; tan sólo dejarías de respirar. Pues recuerda hijo mio, que tú alma es inmortal; y lo que nunca muere, no necesita respirar.
A vosotros:  


-Maestro, ¿dónde está Dios?
-En el mismo sitio donde le dejaste la última vez, hijo mio: en tu interior. El jamás se ha movido de tu lado.
-Maestro, ¿qué es el amor?
-Nada que te pueda explicar con palabras hijo mio.
-Maestro, ¿a dónde iré cuando muera?
-Allí a donde sacaste tu billete mientras vivías.
-Maestro, ¿cómo quiere que perdone a quien me ofendió?
-Yo no quiero nada, has de quererlo tú.
-Maestro, ¿cómo puede amar a los que le odian?
-Porque para amar a los que te aman ya estás tú hijo mio.
-Maestro, ¿cómo sabré si mi amor es puro?
-Cuando respetes las decisiones de la persona a la que amas, aun cuando esas decisiones sean contrarias a los intereses de tus sentimientos, sabrás entonces que tu amor es puro.
-Maestro, ¿por qué yo no puedo ser como vos?
-Hijo mio, la diferencia entre tú y yo la pones tú, no yo.
- Maestro, ¿cómo hace para estar siempre feliz?
- Y tú, cómo haces para estar siempre amargado?
-Maestro, ¿a qué distancia está Dios del hombre?
-A la misma distancia que el hombre está de Dios.
-Maestro, la mujer que amo no me ama.
-Que eso hijo mio, no sea un motivo para dejar de amarla.
- Maestro, ¿por qué Dios no me habla?
- Preguntate mejor hijo mio: por qué no puedes escucharle.
- Maestro, por más que lo intento no consigo comprender a Dios.
- Hijo mio, de igual manera que para comprender mejor a un pez bastaría con vivir en el agua, para comprender mejor a Dios bastaría con vivir en Dios.
- Maestro, ¿cómo sabré que he encontrado la paz que busco?
- Si nunca pierdes tu sonrisa. Si nada ni nadie puede agotar tu paciencia. Si con serenidad mantienes la calma ante las situaciones adversas. Si con ecuanimidad siempre das tu punto de vista. Si sabes beber de la fuente de la amargura, aun a sabiendas de que sus aguas no calmarán tu sed de felicidad; entonces hijo mio, habrás encontrado la paz que buscas.
- Maestro, a veces no entiendo bien sus palabras.
- Hijo mio, para entender bien mis palabras, primero has de entender bien las tuyas. Pues para entenderme bien a mi, primero has de entenderte bien a ti.
- Maestro, ¿y si el vivir de cada día me altera la paz interior que he aprendido a tener junto a vos?
- Entonces hijo mio, no has aprendido nada. Pues si no sabes vivir en paz el día a día, la paz que dices haber aprendido, no es la paz interior.
- Maestro, por el camino que llevo, nunca llegaré a Dios.
- Entonces, cambia de camino.
- Pero me da miedo cambiar, Maestro.
- Entonces hijo mio, son tus miedos los que te alejan de Dios; y no tu camino.
- Maestro, ¿el silencio habla?
- Sólo a aquellos que lo saben escuchar.
- Maestro, ¿por qué resulta todo tan difícil?
- Hijo mio, todo está en tu mente. En verdad, es mucho más fácil de lo que te imaginas; aunque siendo tan fácil, resulte luego tan difícil para tu mente.
- Maestro, ¿por qué mis ojos aún no pueden ver a Dios?
- Hijo mio, si a veces no eres capaz de ver lo que tienes delante de tus ojos; cómo quieres ver lo que no eres capaz de poner delante de tus ojos.
‎- Maestro, ¿por qué no consigo ser feliz?
- Hijo mio, la felicidad consiste en ser feliz, y no, en querer ser feliz.
- Maestro, ¿qué es la tristeza?
- Dimelo tú, que siempre estás triste.
- Maestro, ¿cómo se aprende a amar?
- Amando.
- Tan fácil!
- O tan difícil.
-Maestro, ¿cómo sé si la mujer que amo me ama?
-Hijo mio, cuando dejes de hacerte ésta pregunta, entenderás que la respuesta a tu pregunta estaba en ti, y no en la mujer que amas.
- ¿A qué sabe el café?
- Qué a qué sabe el café? Pues a café, Maestro.
- Has entrado en la dinámica de tomar café todos los días, ¿y la rutina te ha llevado a no saber decirme a qué sabe el café?
Saborea cada instante de tu vida, o pronto dejaras de apreciar el sabor de cada instante en tu vida.
- Maestro, ¿por qué la gente miente?
- Por miedo
- ¿Y de qué tienen miedo Maestro?
- De la Verdad hijo mio, de la verdad.
- Maestro, ¿por qué la gente pasa de un extremo a otro?
- Todos tendemos hacia el equilibrio hijo mio, y algunos sólo lo encuentran pasando de un extremo a otro.
-Maestro, ¿dónde está Dios en los momentos difíciles?
-La pregunta hijo mio es: ¿si consigues estar tú con Dios en los momentos difíciles?
‎-Maestro, ¿por qué aquel monje medita de distinta manera a nosotros?
-Hijo mio, cada uno necesita llamar la atención a su manera.
-Maestro, en el camino, ¿qué lado del camino es Dios?
- Hijo mio, Dios es el camino; mas lo que tu ves como los lados del camino, es todo aquello que tiende a apartarte de tu camino.
-Maestro, ¿y si Dios no existiera?
-Si Dios no existiera, yo tampoco existiría.
-Maestro, ¿y cuándo el amor se acaba?
-Si como dices el amor se acaba, entonces no era amor. Pues al igual que el aire que respiras, el amor no se agota; otra cosa muy distinta es que quieras dejar de respirar, o decidas cambiar de aires.

Rafael Santamaría

Técnicas de Relajación ZEN
C/Huesca  29
Madrid

Segundo seminario de Meditación y Relajación: 20 de noviembre.

martes, 11 de octubre de 2011

TU ENCUENTRO DIARIO CON DIOS:original de Rafael Santamaría


Aunque el destino único de cada alma no es otro que Dios, cada alma tiene su propio destino para llegar a Dios.
A vosotros: 



Maestro, mañana no podré asistir, como viene siendo costumbre, a nuestro encuentro diario con Dios; pues me ha salido un asunto muy importante que requiere toda mi atención, y a buen seguro me mantendrá ocupado toda la mañana y toda la tarde. - A lo que el Maestro guardó silencio- ¿No vais a decir nada, Maestro?.
Y el Maestro mirando a los ojos del discípulo le preguntó: -¿qué hay más importante en tu vida que tu encuentro diario con Dios hijo mio? -Mas el discípulo no supo que contestar-; nada hijo mio, nada. No hay nada más importante en tu vida que tu encuentro diario con Dios. Pero ésto hijo mio, has de descubrirlo tú solo mientras buscas a Dios, y no a través de mis palabras. Mas recuerda que todo aquello que te rodea, y que todo aquello de lo que te rodees, te distraera en tu particular búsqueda de Dios y hará que te pierdas. Y una vez estés perdido, difícil te será entonces encontrar de nuevo el camino que lleva a Dios.
-Descuide Maestro. No se preocupe; que mañana estaré aquí de nuevo para nuestro encuentro diario con Dios. Hasta mañana Maestro.
Mas aquel discípulo no soló se ausentó un día, ni dos, ni una semana, sino toda una vida. Pero cayendo enfermo, llegó a los últimos días de su vida, mas su Maestro, que aún vivía, enterándose de su agonía fue a visitarlo.
-Muchos asuntos te han mantenido ocupado desde la última vez que nos vimos,
-¡Maestro!, exclamo el moribundo discípulo
- tantos,- prosigio el maestro - como años hemos dejado de vernos. Y supongo que todos eran de tal envergadura, que te resultó imposible hacer un hueco a Dios en tu tan apretada agenda de vida. Aún así, me sigo preguntando qué encontraste en tu vida que fuera más importante que nuestro encuentro diario con Dios.
Y tras un largo silencio entre ambos, el moribundo discípulo contestó:
-Nada Maestro, no encontré nada.
-Entonces hijo mio, ha valido la pena que no encontraras nada para acabar encontrando en nuestro diario encuentro con Dios, a Dios.

Sensei Rsan

Técnicas de Relajación ZEN
C/Huesca 29
Madrid

jueves, 22 de septiembre de 2011

LA BUSQUEDA; original de Rafael Santamaría

Ninguna escalera se ve tan larga como aquella que da miedo subir.
A vosotros:


Deja de buscar más libros acerca de Mi, pues la mejor bibliografía que tienes sobre de Mi la llevas escrita en tu interior, ya que la única biblioteca que existe del Saber es el alma.
Te fuiste lejos para no saber dónde ibas. Te fuiste con el pretexto de buscarme y ahora no sólo te veo perdido, sino que además te hallo leyendo libros de cómo encontrarme.
Mirate, porque si de verdad supieras mirarte, ya me habrías encontrado. Pues el único sitio dónde nunca has mirado si estaba eres tú.
Te lo puse tan fácil que dudaste. Tu mente te hizo pensar, y la duda te robo la fe; mas si hubieras escuchado a tu intuición, habrías sabido cómo regresar hasta Mi.
Buscaste mi compañía, mas jamás me aparte de tu lado; aún cuando tú si te apartaste del Mio. Fui un amigo fiel ignorado, mas nuestra amistad nunca se vio afectada por tu ignorancia. Me conoces aunque no sepas reconocerme; y en verdad sabes quién Soy aún cuando dudes de Mi. Me recuerdas sin necesidad de recordarme, pues vivo en ti aún cuando tú no sepas que vives en Mi.
Parate a verme y me verás. No estoy tan lejos como te piensas; es más, si no pensaras tanto, me sentirías a tu lado.
Sólo hay un modo de que regreses a Mi; y ese modo eres tú.
Si hablas no me oyes; permanece pues en silencio para poder oírme; y Mi Voz, en tu silencio, te hablará. Y si no me oyeras, es que todavía sigues hablando; si no tú, si al menos tu mente.
Te puedo esperar toda una vida, es mas, más de una vida te llevo esperando; y Yo no tengo prisa, las prisas parece ser que las tienes tú; aunque en verdad te digo que si no andases con tantas prisas, en la forma de la quietud me encontrarías.
El día que decidas buscarme, búscame allí donde tu intuición sabe que estoy; o de lo contrario, no sólo no me encontrarás, sino que decepcionado, dejarás de buscarme.

Sensei Rsan

CURSO de MEDITACION & RELAJACION
Inicio: 16 de Octubre
Más información:
senseirsan@gmail.com o llamando al 629 309 929

Centro Técnicas de Relajación ZEN
C/Huesca 29
Madrid

martes, 20 de septiembre de 2011

AMOR VERDADERO; original de Rafael Santamaría

Cuando el amor sale del alma, el corazón es puro amor.

A vosotros:




La única relación existente basada en el amor verdadero es la que hay entre Dios y el hombre. Pues toda relación que sostiene el hombre para con sus semejantes no se basa en el amor, sino en el desahucio emocional del prójimo a través de los sentimientos. El hombre no ama, juega a amar. Mas el amor no es un juego, es una Realidad. Es la única Realidad que existe y persiste por encima de todas las realidades que ha inventando el hombre para ocultar la verdadera naturaleza del amor.

Si algo cree el hombre que ama, a eso lo llama amor; pero no basta con creerlo, hay que sentirlo. Sentir que uno ama es sentir que uno esta vivo, por eso la muerte se lleva todo menos lo que esta impregnado de amor.

Se puede ser ateo, escéptico o agnóstico, que el amor no sabe ni de credos ni de filosofías. Bastaría pues, con no definir lo que se siente al amar para saber que lo que se siente es amor de verdad. Pues toda definición de amor es causa de ignorancia para todo aquel que piensa que el amor puede entrar dentro de una definición. Pues nada, salvo Dios, escapa tanto al conocimiento del hombre como el verdadero concepto del amor.

Algo tan simple, que por su extremada sencillez, se hace sumamente difícil de entender para la compleja mente del hombre. Mas no hay nada que entender del amor, pues si este fuese de naturaleza lógica, el hombre ya lo habría racionalizado.

Quien sabe amar descubre así a Dios, pues Dios es amor, ya que su naturaleza Divina define por si sola el verdadero concepto del amor. Quien por el contrario cae en el abismo de creer saber amar, no sólo no sabe nada de Dios, sino que tampoco quiere saber nada del verdadero concepto del amor. Las imitaciones del amor son a veces tan reales para el que no quiere ver la realidad, que con el tiempo llega a confundir lo que es falso de lo real. Y muerto el amor, el hombre esta muerto; pues muerta la relación con Dios, el hombre nada es, pues nada vale.

¿Quién es el hombre para decir que sabe amar?; si Dios nada dice, y El si que sabe amar.

Cuando el hombre descubra que Dios es el infinito amor que hay en él, la mente del hombre dejará de pensar que Dios es ajeno a él.


Sensei Rsan


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INICIO: 16 de Octubre


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