sábado, 12 de septiembre de 2015

LA VIDA EN PAREJA; original de Rafael Santamaría

LA VIDA EN PAREJA
- Papá, por qué hay tantas parejas que duran tan poco, si se suponen que se quieren? - me preguntó en cierta ocasión mi hijo.
- Sí duran tan poco hijo mío, es por la calidad del amor que les une.
Yo lo entendí muy bien el día que fui a cambiar los neumáticos al coche.
- Cómo!
- Sí, verás. Deja que ten cuente.
El día que fui a cambiar los neumáticos, como en aquel momento no tenía mucho dinero y las ruedas de mi coche son muy caras, pregunte por las más baratas en un taller donde cambian las ruedas que me habían dicho que era muy económico.
Me sorprendió descubrir que en aquel sitio, por el precio de una de las ruedas originales que llevaba mi coche me ponían las cuatro. Pregunte por la marca de las ruedas. Evidentemente no tenían marca. Estaban fabricadas en China.
Y dónde está el "tongo"? - pregunté al que me las estaba poniendo. Evidentemente su precio me llevó a comprarlas "de cabeza".
- No hay tongo. Están bien, sólo que en vez de durarle entre 75 o 100. 000 kilómetros, como las que usted lleva ahora mismo, le van a durar 20 o 25.000 kilómetros; dependiendo del uso que usted le de; es decir, de como conduzca usted el coche - me contestó el mecánico.
Llevando el símil de la duración de los neumáticos a una relación de pareja, te darás cuenta de que para ir por la vida de la mano de alguien necesitas amor, es decir, en este símil: cuatro ruedas. Pero la goma de las ruedas, el neumático, se desgasta por la fricción - obvio, al no ser un amor verdadero del todo, pues ninguno nos amamos los unos a los otros como Dios nos ama, si fuera así no habría fricción - y también puede sufrir más desgaste de lo normal si la persona que conduce el coche frena bruscamente, aparca el coche dando en el bordillo con las ruedas, etc; que llevado a una relación de pareja sería empezar a hacer las cosas mal. Y qué es hacer las cosas mal?, pues por ejemplo: hacer a tu pareja aquello que no te gustaría que te hiciesen a ti si tú estuvieses enamorado de tu pareja, etc
Siendo así, tienes que entender que tristemente muchos ponen neumáticos en su relación de pareja que apenas van a "durarles toda una vida", justificandose diciendo: "para lo que cojo yo el coche". Trasladando este ejemplo a la vida en pareja: la gente no busca el amor verdadero porque tiene prisa en tener algo aunque no sea el amor (verdadero) que en verdad le gustaría vivir (conducir); y compran, como yo, los neumáticos más baratos pero, en su relación de pareja, no en el coche.
Entonces, debido a que el caucho de su amor no es el verdadero, no es del bueno, sus ruedas, su convivencia, se desgasta mucho antes. Y bien: o los cambia, cambia los neumáticos, empezando a intentar amar de verdad a esa persona; sólo lo suelen hacer cuando no les queda más remedio que pasar la ITV emocional; o circulan por la vida con las ruedas desgastadas de ese amor (caucho de las ruedas) de baja calidad con el riesgo de que en la primera tromba de agua de una tormenta emocional, el coche, su relación, se salga de la calzada, y acaben en la cuneta de la rutina al estrellarse con su coche, con su relación, en la carretera de la vida.
Es mejor pues, llevar buenas ruedas, las mejores que tu mente pueda permitirse, pues tu corazón siempre te lo agradecerá. Circulando así por la vida tienes la seguridad de que tus ruedas, tu amor, se agarraran al asfalto de la vida en pareja aunque las circunstancias emocionales no siempre acompañen. Y quién conduce por la vida en pareja sin salirse de la calzada, acaba llegando a su destino al lado de la persona que le acompaña, de lo contrario, tendrás que pasar muchas veces por el taller de los errores para cambiar de pareja hasta que sepas y demuestres que has aprendido de tus equivocaciones.
Ten encuenta que si no aprendes lo que la vida te enseña yendo por el camino, la carretera, que te trazan tus circunstancias, la ITV del karma llamara a revisión tu aprendizaje hasta que vea que estas preparado para seguir circulando por la vía del autoconocimiento. Y no hay mejor aprendizaje que una buena relación en pareja al lado de la persona que amas, que llevado al símil de los coches: nadie disfruta tanto de la conducción de su coche como aquel que además de saber conducir su coche sabe cuidarlo.
Rafael Santamaría

viernes, 11 de septiembre de 2015

EL COMPAÑERO DE VIAJE IDEAL; original de Rafael Santamaría


La mayoría de la gente se queja del infortunio que tiene su suerte en sus relaciones de pareja; cuando simplemente lo más sencillo es darse cuenta de que la vida en pareja es un continuo punto de encuentro entre dos personas que buscan lo mismo, y de ésta manera se ayudan mutuamente a encontrarlo.
Es por ello que cuando dos personas buscan lo mismo, sus caminos antes o después acabarán encontrándose, y sus vidas entonces confluiran uniéndose en "un continuó punto de encuentro" (no hay desavenencias) Existe entonces una perfecta sincronizacion en sus vidas (mente, cuerpo y espíritu) aparentemente innata en ellos.
Por el contrario, cuando dos personas sólo buscan cosas parecidas, por muy parecidas que sean, sus caminos sólo coincidirán entonces durante un momento en sus vidas: mientras lo que buscan en sus vidas guarde cierto parecido. Ése momento puede durar más o menos pero no puede durar eternamente. Lo parecido nunca es igual, y lo que no es igual, tiende a desaparecer con el tiempo.
Ciertamente entonces la consecuencia de no encontrar a nuestr@ compañero ideal en ésta vida no obedece a que estemos constantemente cambiando los parámetros de lo que estamos buscando, sino más bien a que todavía no hemos encontrado a alguien que busque lo mismo que nosotros y lo busque además de la misma manera.
Muchas relaciones de pareja se constituyen a partir de búsquedas parecidas: a partir de parecidos propósitos en la vida, es entonces cuando se piensa, es decir, nos justificamos el que no sea una búsqueda idéntica con la frase de siempre: "ya cambiará"; y nadie cambia. Somos lo que somos hasta que nos morimos en una continua búsqueda de saber quiénes somos; y para saber quiénes somos no hace falta cambiar (por eso no cambiamos) sino conocernos a nosotros mismos.
Tu compañero de viaje en esta vida no es aquel que te lleva o te hace llevar las maletas: el peso de la vida, sino aquel cuyo destino en tal largo viaje coincide siempre y en todo momento con el tuyo.  
Rafael Santamaría

lunes, 7 de septiembre de 2015

EL EXITO EN LA VIDA; original de Rafael Santamaría


La pereza a la que esta sujeta el alma del hombre por culpa de su identificación con el ego necesita a veces de reveses emocionales en la vida para vencer dicha apatía y volver a caminar por la senda de la evolución y el aprendizaje.
Así pues, no interpretes (no juzgues a través de tu mente juiciosa: ego) lo que te sucede en tu día a día como una contrariedad o un obstáculo en tu vida, ése modo de verlo es la carga negativa que hay en tu mente; mejor observarlo (sin interpretaciones) como el estímulo necesario que buscabas para hacer aquello que tanto miedo de daba hacer pero que ahora no te queda otra que enfrentarte a ello, o en su defecto: huir. Pero entiende que si huyes: eres el hombre viejo de siempre; pero si te enfrentas a ello: serás ese nuevo hombre que se renueva cada día a través de permanecer en constante actitud de seguir aprendiendo.
Esos reveses que te da la vida a modo de menú del día (es lo que hay, no hay otra cosa) son la fórmula perfecta (son los antimiedos, quizás, eso sí, un poco agrios debido a que nos hemos acostumbrado a vivir la vida con el edulcorante del "costumbrismo de la dejadez y la inercia") que necesitas imperiosamente para liberarte de la pesada dieta mental de hacer siempre lo mismo y despertar así a un mundo nuevo de continuas oportunidades al liberarte de ésta manera de toda la programación que hay en tu mente.
No veas entonces un error más que como un aprendizaje.
Y no veas entonces un fracaso más que como una oportunidad.
Pues entiende que el éxito no nos llegará nunca si no somos capaces de encontrar nuestra oportunidad a través de nuestro propio aprendizaje.
Rafael Santamaría

domingo, 6 de septiembre de 2015

EL AHORA; original de Rafael Santamaría

Hoy más que nunca quiero resaltar éste aspecto (debe ser que hoy es el día mundial del "tiempo", metafisicamente hablando): pensamos que nos queda tiempo, que ya lo haremos, que ya lo resolveremos, o que ya (mañana) empezaremos; pero es que el tiempo que "pensamos" que tenemos nos come, mejor dicho, nos devora.
Sólo tenemos el AHORA.
Hacer planes para mañana en verdad es pensar que nos sobra tiempo, o que tenemos tiempo de sobra.
Por ejemplo: si amas a alguien, no esperes a mañana para decírselo; no sólo no puede no haber un mañana, sino que además puede adelantarsete otro y decirselo.
Todo lo que tengas "pensado" hacer empieza a hacerlo hoy. No te pongas plazos, las fechas sólo son para los calendarios, y tu vida es mucho más que un calendario lleno de fechas (no me seas un autómata dejándote llevar por la rutina de todos los días: por la rutina de tu "programada" agenda)
Soy relativamente joven, pero trato a muchas personas que son mucho más mayores que yo, también trate en tu día a algunas que ya abandonaron este plano físico, y también trato a otras con enfermedades que les van consumiendo la vida más rápido de lo normal, y si tuviera que encontrar un nexo común a todas ellas sería (según me han confesado) lo que no hicieron (el tiempo, el tiempo perdido. Por éso empecé a meditar)
Pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo (ese pensamiento nos invita a no vivir el presente, recuerdalo) y ése es el mayor error con que nuestro ego, a través de nuestros miedos e inseguridades, nos mantiene sujetos a lo que hoy en día se conoce como situación de "confort": nos volvemos cómodos a través de nuestras justificaciones (mentiras, auto engaños) para no hacer aquello que de verdad querríamos para nosotros.
Pero como eso (hacer lo que de verdad queremos) esta en una "zona" fuera de nuestro "control", nos asusta perder ese control con que nuestro ego nos hace "pensar" (no pienses) que tenemos controladas nuestras vidas.
Y para qué te sirve tanto control?, te preguntó yo; pues para "creer" que lo tienes todo controlado.
Y qué es tener todo controlado?; tener todo controlado es vivir bajo el control de tu mente; es decir, no eres libre, en verdad no lo eres, éstas sujeto al control de tu mente, de tus pensamientos.
Pero parece ser que en la vejez (o en la enfermedad, cuando ésta es terminal) por lo que me cuentan mis pacientes cuando se sinceran conmigo, hay más conciencia que pensamientos, HAY MÁS REALIDAD QUE TIEMPO, y entonces, y solo entonces, nos damos cuenta del gravisimo error que es pensar "QUE AUN NOS QUEDA TIEMPO" (y del tiempo que perdemos debido a ése pensamiento)
Justamente vivir el presente es todo lo contrario a este pensamiento que proviene de nuestro ego.
Por eso te digo: por favor, empieza a hacer hoy lo que siempre postergas para mañana; y no esperes jamás a que algo o alguien te "resuelva" tu vida; pues al ser tu vida tuya, te corresponde sólo a ti el "resolverla"
Para ser feliz solo tienes que emplear adecuadamente, no tu tiempo, sino tu realidad: que es pensar en que no existe el tiempo; ni te quedes en el pasado, ni te pongas a pensar en el mañana, tan sólo hazlo; lo que tengas, o quieras hacer, hazlo, o en su defecto, empieza a hacerlo AHORA.
Rafael Santamaría

LA ÚLTIMA BALA; original de Rafael Santamaría


En cierta ocasión tuve que visitar un domicilio particular. Cuando hube finalizado mi trabajo la persona que había estado tratando me preguntó:
- Por qué es ahora cuando sé lo que quiero?, por qué ahora que apenas me quedan ni fuerzas ni tiempo? Por qué no lo supe cuando todavía era joven?
Aquella mujer tenia setenta y seis años, un corazón afligido por lo que había sufrido, además de un cuerpo físico que estaba bastante castigado.
Sus palabras me hicieron mirarla con la misma ternura con que se mira a un hijo convaleciente mientras se le cuida en la cama. Sabia que cualquier respuesta era impropia para el estado emocional de aquella mujer, pero mirándola a los ojos me di cuenta que la podía hablar con total sinceridad.
- Verás, en ésta vida se nos permite gastar muchos cartuchos para saber qué es lo queremos hacer con nuestra última bala.
- Y el que ha gastado todas sus balas? - me preguntó emocionada.
- Aunque ahora te cueste creer lo que te voy a decir, siempre guardamos una última bala.
- Dónde?, dónde está ésa última bala? - me preguntó entre lágrimas.
- Aquí - le dije cogiendo su mano y llevándomela a mi pecho - Aquí se encuentra la última bala que sólo se puede gastar cuando una persona ha tomado conciencia de lo que ha venido a amar. Mientras y de no ser así, la sabiduría y el amor del que nos cuida es tan grande, que aunque a ti te parezca que estás utilizando balas de verdad a través de las continuas decepciones que te llevas en tu vida, tan sólo estás gastando balas de fogueo. La última es siempre para el final, para cuando has demostrado saber lo que has venido a aprender.
- Y tú cómo sabes todo eso sí aún eres muy joven?
- No importa ni lo joven ni lo viejo que tu cuerpo físico es, importa lo que has aprendido.
Rafael Santamaría

sábado, 5 de septiembre de 2015

DISCIPLINATE, DEMUESTRATE QUE TE QUIERES; original de Rafael Santamaría


No es lo mismo y nunca lo sera, la DISCIPLINA que la EXIGENCIA.
La DISCIPLINA (la auto disciplina) conlleva FUERZA de VOLUNTAD, la EXIGENCIA (la auto exigencia), por el contrario: el NO quererse a uno mismo. Y el no quererse a uno mismo conlleva el ANONIMATO del alma, es decir, el no saber que existe un alma, un YO SUPERIOR SUPERIOR.
Lo confundis, confundis la disciplina con la exigencia, y en esa fácil y complaciente (para vuestro ego) confusión os relajais y os dejáis llevar por la pereza.
La PEREZA (sobre todo la espiritual) sólo tiene un camino: y es la INERCIA.
La inercia (en la vida) no lleva a ninguna parte, de ahí que todos lo que se mueven por inercia se encuentren PERDIDOS (en esta vida)
Mucha gente que he ido conociendo a lo largo de mi vida me ha criticado por mi supuesta exigencia conmigo mismo (sólo estaban viendo la falta de fuerza de voluntad para consigo mismos y sus objetivos), y recuerda que la CRITICA, sobre todo hacia los demás, es lo más fácil para seguir reafirmandote en tu ego.
Por su puesto que he tenido que LIMPIAR (como tenemos que hacer todos) todas esas capas incrustadas a modo de PARASITOS en mi mente que me hacían exigirme demasiado, es decir, no amarme. Pero queridos hermanos y hermanas, que mejor manera o herramienta para limpiar toda esa PROGRAMACIÓN MENTAL, venga de donde venga, que el AUTO CONTROL y la DISCIPLINA.
Así pues, me ratificó en mi modo de ver la vida y en mi modo de vivirla. En mi disciplina a la hora de meditar y de hacer ejercicio todos los días, de mantener una observación constante sobre lo que mi mente piensa, de observar mis emociones, de escuchar a los demás a través del estudio del silencio en mi mismo, de disfrutar la vida desde la alegría de saber vivirla, de no "engancharme" a ningún placer o pasión ocasional y efímero de este plano material, de no contribuir a la búsqueda de más bienes materiales para no tener un endeudamiento de mi preciado tiempo para con ellos, etc.
Y cuando alguien viene y sin venir a cuento me insiste en que tengo que SOLTARME y disfrutar de la vida, aunque no le conteste, que entienda que si ve eso en mi, o en otros, (somos ESPEJOS para los demás, o los demás son nuestros propios espejos) muy probablemente debería hacer una profunda INTROSPECCIÓN para poder empezar a soltarse de toda la programación que tiene y a la cual OBEDECE inconscientemente a través de sus APEGOS; pues si lo ve en los demás, y encima lo crítica, es que lo tiene dentro de él y no se está dando cuenta.
Estos apegos sobreviven gracias a las continuas JUSTIFICACIONES que nos hacemos con las que nos ENGAÑAMOS.
Al engañarnos continuamente estamos ratificando que queremos seguir viviendo bajo la dependencia de nuestro EGO, pues el ego es la mayor mentira que existe, y necesita de mentiras para poder seguir existiendo.
Por eso os digo:
DISCIPLINATE, deja de EXIGIRTE "cosas", y disclipinate.
Demuestrate que te amas a través de perseverar en ti (disciplinate) y no te quedes en el "voy a hacer", eso nunca lleva a nada.
Muchas de las cosas que tenido que hacer (para ser yo, para ser feliz)  me han llevado años de no "flaquear" jamás; años, en los que como cualquier persona por mi mente apareció la apatía, el cansancio, las famosas justificaciones (mi auto engaño) y mis miedos (el control que tiene mi ego sobre mi);  pero en esos años, gracias a la fuerza de voluntad, a saber lo que quieres de verdad, a no dejarte influir por ninguna condición, circunstancia o comentario externo, a una continua introspección en las profundidades de mi conciencia, llegue a sobreponerme una y otra vez a las debilidades mentales con las que el Ego se arraiga en un personaje, en mi caso, el que representaba todo lo que en APARIENCIA soy; pero yo soy (todos somos) mucho más que mi propia apariencia, soy mucho más que mi propio ego.
Resumiendo:
Deja la exigencia, sobre todo para contigo mismo, y cultiva la disciplina. Entiende que tu fuerza de voluntad es la única fuerza que tienes que puede con todo.
Rafael Santamaría

jueves, 3 de septiembre de 2015

SOMOS SERES DE LUZ; original de Rafael Santamaría


La mente es como una linterna con con la que entramos en esa habitación a ciegas a la que llamamos vida (Recordemos que la Casa de Dios tiene muchas más habitaciones: muchos otros mundos, y que este plano material, ésta habitación, no es más que uno de ellos)
Vemos lo que hay en la habitación: en ésta vida, gracias a ella, pues cuando enfocamos su luz: nuestra atención, sobre algo, ilumina ese algo, es decir, le da un sentido al prestarle toda su luz, toda nuestra atención.
Pero qué pasaría si ésa misma luz en vez de emplearla para iluminar o ver la habitación la empleasemos para vernos a nosotros mismos. Qué es entonces lo que iluminaría?
Entiendo entonces que si la luz de la linterna en vez de proyectarse hacia fuera se proyectase hacia dentro, lo que sucedería es que la linterna tendría "Luz propia". Correcto?
Es decir, en este ejemplo, la linterna seria un objeto iluminado.
Ahora llevándolo al símil de que la linterna es nuestra mente: si su luz se volviera hacia nosotros, nosotros seríamos seres iluminados.
Pero cuando no es así, lo que sucede es que iluminanos con la luz de nuestra mente todo aquello de lo que nos rodeamos en el mundo exterior de las formas, haciéndolo de este modo importante porque en una habitación a oscuras no se ve nada salvo aquello que le da la luz, y lo que tiene luz resalta sobre lo oscuro, es decir, es importante porque es en lo único en lo que nos fijaremos ya que es lo único que se verá en una habitación a oscuras.
Por ese motivo nuestras cosas, incluidos nuestros problemas, son tan importantes para nosotros, porque les iluminanos dentro de una habitación en la que lo principal son todos aquellos objetos que son luminosos: los que se ven dentro de esa habitación a oscuras.
Porque..., en qué nos vamos a fijar primero dentro de esa habitación a oscuras?, en lo que está iluminado; y qué está iluminado?, aquello que nosotros mismos hemos iluminado con nuestra linterna (con la atención de nuestra mente).
Lo curioso es que siempre iluminamos la sombra de un objeto, y no el objeto en sí, que traducido quiere decir: que siempre iluminamos, préstamos nuestra atención, al aspecto negativo de algo; por eso vemos luego todo tan negativo.
Y cómo se lleva la dirección de la luz de la linterna (de la mente) hacia dentro en vez de hacia fuera?
Pues muy sencillo, variando la posición de la bombilla que lleva la linterna.
Esa bombilla es nuestra atención. Si la atención, la bombilla, apunta hacia dentro, el foco de la linterna, el cual está ligado a la bombilla, es decir, nuestra focalizacion, ira hacia el interior de nosotros mismos.
Y qué sucede cuando nosotros mismos nos iluminamos con la luz de la linterna de nuestra mente al cambiar la bombilla de nuestra atención su dirección hacia nosotros?
Fácil, verás; dentro de nosotros existe una una fuente incalculable de energía, es decir, somos energía; esto se puede demostrar por el simple hecho de que cuando a alguien le da un infarto la manera con la que reaniman su corazón no es por ejemplo con comida (con la energía de los alimentos) sino a través de descargas eléctricas; de lo que se deduce que nuestro cuerpo funciona a través de descargas eléctricas provenientes de nuestro cerebro.
Entonces, si al alma, a la fuente de esa energía eléctrica, le llega la energía que de forma inconsciente y automática proyectamos hacia fuera: esa energía que en ésta metáfora es nuestra atención en forma de luz de bombilla, entonces el alma se ilumina, es decir, la fuente de nuestra energía: la fuente misma de la vida, cobra vida propia, se hace real como la única y verdadera realidad posible.
Qué pasaría entonces si en vez de ver la vida que nos rodea como la única vida que existe en este plano viéramos que nosotros somos la verdadera y única vida y que somos nosotros los que a través de la importancia que damos a las cosas con nuestra energía (luz) creamos nuestro propio mundo?
Pasaría que habríamos tomado consciencia de nuestra verdadera identidad, habríamos tomado conciencia de nuestra alma.
Qué es tomar conciencia?, entonces.
Tomar conciencia es ver lo que ilumina nuestra mente separandonos de aquello que esta siendo iluminando, es decir, es verlo desde la observación y no desde la implicación, puesto que nuestro ego asocia, o mejor dicho, nos hace asociar, todo aquello que ilumina nuestra mente con nosotros mismos creando una identidad falsa con la que nos identificamos, es decir, el ego nos hace creer que aquello que ilumina nuestra mente (allí donde ponemos la atención) somos nosotros, por eso nos tomamos o vivimos tantas cosas a título personal, cuando la verdad es que somos aquello que ilumina nuestra mente cuando dicha luz regresa a su fuente.
En el ejemplo sería cuando la luz (la energía de la atención) de la bombilla está dirigida al interior de la linterna (a nuestra alma), y no el mundo que puede iluminar la linterna cuando proyecta su luz (su energía) hacia fuera (hacia el mundo de las formas).
Entonces la linterna no ilumina nada, sino que se ilumina a sí misma, y con esa misma luz, lo ilumina todo. De lo que se deduce, y ya termino, que somos seres de Luz.
Rafael Santamaría

viernes, 28 de agosto de 2015

LA OTRA ORILLA; original de Rafael Santamaría


Un hombre y una mujer se hicieron con una barca para cruzar el gran río de la vida.
Dicen que quien lo intenta cruzar solo a veces no llega hasta la otra orilla, así que ambos quisieron intentar cruzarlo juntos.
Cada uno traía su propio remo, pero se comprometerieron a que remarian juntos hasta alcanzar el otro extremo de la orilla de la vida.
Mientras remaban a la vez y en la misma dirección la barca avanzaba, y el otro extremo de la orilla de la vida cada día estaba más cerca; pero cuando uno de los dos dejó de remar, la barca empezó a "avanzar" en círculos, y la orilla empezó entonces a divisarse sólo de vez en cuando.
Luego, el único de los dos que estaba remando también dejó de remar, y la barca se paró al igual que la vista que tenían de la orilla; y tras un periodo en el que no llegaron a un entendimiento, ambos volvieron a remar pero en sentidos opuestos, con lo que la barca no avanzó, y la orilla quedó igual que cuando no remaban.
El cansancio hizo mella por no avanzar, y ambos depusieron sus remos, fue entonces cuando se dejaron llevar por la inercia de las aguas del río de la vida y la barca acabo de nuevo en la misma orilla de la que un día partieron.
Sólo cuando los que reman lo hacen a la vez y en la  misma dirección sin dejarse vencer por los procesos mentales que surgen mientras están remando, ambos dos y su barca consiguen alcanzar el otro extremo de la orilla de sus sueños.
Rafael Santamaría

sábado, 15 de agosto de 2015

EL YOGA; original de Rafael Santamaría


En cierta ocasión me insinuaron:
- Me voy a apuntar a yoga.
- Qué bien! - contesté; pero mentí. El Yoga no es algo a lo que uno se pueda "apuntar" o desapuntar.
En otra ocasión:
- Estoy haciendo un curso de Yoga...
- Fantástico! - contesté, pero mentí. Uno no se puede realizar a sí mismo a través de un curso. El Yoga es un camino; aunque bien es cierto que uno si se puede iniciar en el sendero del Yoga buscando la auto realización a través de un curso.
También escuché:
- Voy a yoga tres días por semana.
- Se te nota - contesté, pero mentí. El Yoga se practica todos los días del año desde que uno se levanta hasta que uno se acuesta; y cuando se acuesta, el verdadero yogui también hace Yoga.
Y muchas más frases "celebres", que mi hipocresía, ésa mentira que tengo conmigo mismo, que hasta que no la erradique del todo seguirá conmigo, nunca me dejó decir lo que de verdad pensaba.
Pero en cierta ocasión vino una persona a verme y me preguntó:
- Tú haces yoga; verdad?
Estuve a punto de contestarle sin la condescendencia de mi corazón, pero algo me llevó a ser honesto conmigo mismo y con aquella persona.
- Yo sigo las enseñanzas del Yoga, sí; pero no sé si eso contesta a tu pregunta de si hago Yoga.
- Y tú me podrías enseñar Yoga?
- El Yoga te enseña a ti mismo mientras sigues sus enseñanzas. Es un camino sin más Maestros que el propio camino, aunque para no caer en la tentación de tomar atajos, en tu camino del Yoga se recomienda seguir las pautas de la sabiduría de quien ya recorrió su camino; un Guru. Yo no puedo enseñarte nada, pues aún no he terminado de recorrer mi camino.
- Entonces, dónde puedo aprenderlo?
- La vida es una escuela donde ponerlo en práctica, y aprenderlo se aprende mientras lo pones en práctica.
- Pero tendrá que haber una iniciación, alguna manera de empezar.
- Sí de verdad tú corazón quiere seguir el camino del Yoga, entonces desde hoy mismo ya has empezado a hacer Yoga.
- Y qué es el Yoga para ti?
- Hay muchos caminos para liberarte, el Yoga es uno. Cada uno escoje su camino. Yo escogí el mío.
- Eres un yogui?
- Yogui es aquel que sigue fielmente las enseñanzas del yoga. Para ser un verdadero yogui no hay más que jamás abandonar el camino del Yoga.
- Pero lo eres?
- Serlo o no lo serlo es lo de menos. No hay títulos ni honores en éste camino. Aquí sólo estás tú y el Yoga; tú y lo que hayas venido a aprender. El Yoga sólo te facilita tu aprendizaje.
- Y por qué hay tantos tipos de Yoga?
- Aún habiendo tantos, unos se complementan a otros; y su variedad se debe a la diversidad de mentes; pero camino, Yoga, solo hay uno. Cuando después de tomar tu propio camino sabes a dónde quieres ir, los caminos del Yoga se unifican en uno solo aunque luego cada camino reciba un nombre distinto.
- Sí tú no enseñas Yoga, quién me puede enseñar Yoga?
- El corazón del verdadero buscador acaba encontrando aquello que anhela; de tal forma que el Maestro, siendo puro Amor, sólo aparece cuando el discípulo, el corazón, está preparado.
- Tengo que preparar a mi corazón para hacer Yoga?, creía que el yoga era sólo para el cuerpo y la mente.
- La casa del corazón es el Espíritu; pero muchos son los que aún tienen a su corazón entre las rejas de su mente. El Yoga es todo corazón; pero sólo es todo corazón cuando has conseguido parar la mente y dominar el cuerpo.
- Y tú qué Yoga me recomiendas?
- El tuyo. Si sigues el mío, puede que ése ya no es el tuyo.
- Pero, y cómo encuentro el mío?
- De igual manera que me encontraste a mi; buscando.
Rafael Santamaría

miércoles, 12 de agosto de 2015

YO SOY MI MEJOR AMIGO; original de Rafael Santamaría


Hace mucho, mucho tiempo, reflexione intuitivamente y me di cuenta de que para conocer a alguien tenías, o tienes, que hacerte amigo suyo, o de otra manera es muy difícil ganarte su confianza: su amistad; y así poder llegar a conocerle.
Me viene a la memoria mi infancia, como me juntaba con aquella gente que quería conocer. También recuerdo mi adolescencia y aquellas chicas que me gustaban y a las que quería conocer en profundidad para saber si teníamos en común algo más que la pura atracción física.
De estos pequeños recuerdos y a través de una introspección y su consiguiente auto análisis deduje que para poder conocer a alguien primero tenía que hacerme su amigo (como hacia de pequeño), de otra forma, no podría conocerle porque no me diría nada, no tiene ni tengo su confianza; y si no es mi amigo cómo pretendo entonces que me cuente algo, como pretendo entonces que se sincere conmigo.
Llevándolo al plano puramente personal, es decir, conmigo mismo, intuí que para conocerme de verdad tenia que hacerme mi amigo.
Suena raro o ridículo, pero es la verdad; pues observandome me di cuenta también que la primera enemistad que tenia era conmigo mismo, así difícilmente me podía conocer si estaba enfadado conmigo mismo. Por éso un buen día decidí de pronto hacerme mi amigo, o visto de otra manera, ser amigo mío, poco a poco eso sí, como hacíamos en nuestra adolescencia con la gente que queríamos conocer y entablar una amistad, para así poder conocerme mejor.
Y lo hice diciéndome que no era para encontrar el amor de mi vida ni el amigo fiel, pero al cabo de unos segundos de tener ese pensamiento pensé...,o si, o si era para encontrar ése amor de mi vida en mi y así a la vez poder encontrarlo fuera de mi, y también para llegar a encontrar en mi al amigo perfecto.
Mi amistad conmigo mismo, como cualquier otra amistad verdadera, se basa en la sinceridad y el respeto. Llevados a la práctica ambos valores me conducirían más tarde al conocimiento de mi mismo. Este conocimiento de mismo me llevaría por la senda de la aceptación. Y una vez que te aceptas a ti mismo todo fluye. Entonces no hay problemas ni circunstancias adversas. La mente cambia el "chip" y ves las cosas sin el formato con el que antes te habías programado para poder verlas; es decir, la ilusión que habías creado o se había creado desde tu mente para vivir las cosas (lamentablemente las vives como las ves desde tu mente)
Y si os dais cuenta una verdadera relación de pareja se basa al fin y al cabo en una amistad entre dos polos opuestos; pero los polos opuestos no se refiere a gustos distintos como algunos creen, sino a personas (entes físicos) de distinto sexo; es decir, a una amistad con tu contrario en cuanto a las características principales con las que tu alma se ha encarnado: hombre o mujer. Si tu alma se ha encarnado en un cuerpo de hombre pues con una mujer; y viceversa (y si alguno o alguna quisiera extrapolarlo al plano homosexual, ni que decir tiene que siempre hay uno que hace de mujer y otro de hombre)
Si no existe ésta estrecha amistad entre hombre y mujer la relación antes o después se debilitará hasta llegar a un punto muerto en que muere y desaparece, puesto que sin los pilares de la sinceridad y el respeto ninguna relación se sostiene en el tiempo.
Sí tu pareja no es tu mejor amigo, malo.
Y sí tu no eres tu mejor amigo, entonces todavía peor; que por qué peor, porque de ésta manera te será muy difícil encontrar un verdadero compañero de vida: tu pareja.
Entiende que sólo cuando lleguéis a entablar una verdadera amistad con vosotros mismos sabréis como queréis que sea esa misma amistad con alguien del sexo opuesto, y será entonces cuando estaréis preparados para tener una amistad con un hombre o una mujer que muy probablemente os llenará tanto como os habéis llenado previamente vosotros con vosotros mismos.
Sin una verdadera y sincera amistad con uno mismo el conocimiento sobre uno mismo se diluye a través de las continuas justificaciones con las que nos convertimos en unos hipócritas, y es como consecuencia de nuestra hipocresía que nos acabamos enemistando con nosotros mismos por ser unos mentirosos.
Rafael Santamaría

martes, 11 de agosto de 2015

DIOS SIMPLEMENTE ES; original de Rafael Santamaría

- Maestro, dónde está Dios?, que no le encuentro.
- Dios no está hijo mío, Dios Es, por eso no le encuentras; pues con esa actitud de encontrar algo que "esté", tú, hijo mío, buscas algo o a alguien en alguna parte, y Dios ES todo en todas partes; Dios simplemente Es.
Entiende hijo mío que para poder estar primero tienes que ser; y Dios siempre es lo primero antes que lo último, aunque luego se manifieste como lo primero y lo último para poder ser y estar en todas partes.
Por eso no hace falta buscarle aquí o allá, todo está impregnado de Él; aunque luego cada uno lo encuentre en él, en sí mismo, justo allí donde tiene o ha puesto su corazón.
- Se podría decir entonces que Dios está en nuestro corazón?, Maestro
- Si hijo mío, de alguna manera se podría decir así; la cuestión es: dónde tenemos muchas veces nosotros puesto el corazón, o qué es lo que tenemos dentro de él, para no saber encontrar allí a Dios.
- Y dónde tenemos nosotros puesto el corazón entonces?, Maestro.
- Junto con nuestros pensamientos y obsesiones, al lado justo de nuestras inquietudes e inseguridades, formando parte de nuestras indecisiones y preocupaciones; es decir, allí donde no es su sitio: en la mente.
- Y dónde deberíamos tenerlo?, Maestro
- Junto a Nosotros siempre y en todo momento, al lado justo de la esencia de nuestro Ser: el alma, permitiendole así a nuestra alma amarlo todo a través de él, de nuestro corazón.
- Y así encontraríamos a Dios?, Maestro
- Correcto. Pues al amarlo todo a través de nuestro amor es como seguro encontraríamos a Dios en nuestro corazón.
- Entonces Dios si está, Maestro.
- Dónde está?, hijo mío.
- En nuestro corazón Maestro.
- Dios está en nuestro corazón?; hijo mío, reflexiona a través de tu intuición.
- Bueno, si y no...Bueno, Dios es el amor que hay en nuestro corazón.
- Entonces..., Dios no está, Dios Es; Dios es amor, el amor que hay en nuestro corazón cuando sabemos ser lo que Dios Es: todo amor.
Si lo encuentras en tu corazón es porque tienes el corazón lleno de amor, no porque Dios esté en un sitio o en otro, pues de estar en algún lugar esta en todo aquello que llegas a saber amar como Dios lo ama; por eso cuando llegas a amarlo todo puedes llegar a ver a Dios en todas partes y en todas las cosas, y puedes verte reflejado en Él al amarlo todo como Él lo ama, mientras no sea así, sólo verás fragmentos de Él: sitios, lugares, personas y/o momentos que llegaste a saber amar.
- Y si me enamoro de alguien también estoy viendo a Dios en esa persona?, Maestro
- Cuando el amor es mental surge el enamoramiento, y al ser mental también surge su contrario: el desenamoramiento. Pero cuando el amor no pasa por los filtros de la mente, es decir, es libre y no tiene condicionamientos, el amor simplemente Es, y entonces más que enamorarte (que tu mente se ilusione con alguien) simplemente amas.
Recuerda que al ser el enamoramiento una programación mental (se rige por unos esquemas mentales de lo que cada uno ha establecido e idealizado que es el amor y cómo lo encontrará) ésta tiene una caducidad en el tiempo porque depende de un factor temporal: la ilusión (el proceso fisiológico y mental que acompaña al cuerpo cuando encontramos una persona que reúne las características con las que nos hemos programado para que nos guste alguien. Normalmente una persona nos gusta por algo que está en nuestra programación subconsciente) ilusión que en términos mundanos del amor seria lo que se conoce como pasión.
Mientras que por el contrario, todo amor que consigue traspasar nuestras barreras mentales (nuestros condicionamientos mentales) es atemporal, inmortal, pues no conoce límites: los límites con los que la mente ama creyendo (auto engañandose) saber amar, o que "eso" es amor.
Difícilmente entonces puedes conocer a Dios enamorándote de alguien, pues a través de la mente no puedes conocer a Dios, ya que es a través de la no-mente como sólo le puedes llegar a conocer.
Verás, en cierta ocasión conocí a un hombre que buscaba físicamente a la mujer perfecta a través de buscar él la perfección en su físico (condicionamiento mental); y no le fue tan mal, pues encontró de quien se enamoró, encontró mujeres que cumplían con los requisitos mentales que él mismo se imponía para encontrar el amor que su mente le hacía pensar que éso era amor, o que a través de ésa persona podría saborear lo que es el amor.
Pero que a mi me conste nunca fue feliz. Siempre le faltaba algo. Había un vacío que no sabia cómo llenar. Esas eran sus palabras. Ese vacío lo produce tu mente al limitar (condicionar) tu amor a unas características, bien sean éstas físicas, mentales, económicas, sociales...; o al pensar que el amor está en tal o cual sitio y debe ser así o asá.
El amor está más allá de lo que tu mente piensa que es el amor o te hace pensar que ésto o aquéllo es amor, y recuerda que al ser Dios amor, entonces se podría deducir que Dios está más allá de cualquier identificación, interpretación, o definición con la que tu mente defina, identifique o intérprete que eso, esto o aquéllo es Dios utilizando el único argumento válido para tu mente: razonamientos empíricos que tienen su origen en las justificaciones que cada uno nos auto imponemos para engañarnos.
Debes abrir tu mente hijo mío si de verdad ansias conocer a Dios; tu corazón te lo agradecerá, y tu conciencia, sólo así, lo encontrará.
Rafael Santamaría

viernes, 7 de agosto de 2015

UNA VEZ YO TAMBIÉN FUI UN PEZ DE PECERA; original de Rafael Santamaría

Una vez yo también fui un pez de pecera.
Los muros de la mente son como las paredes de una pecera para el pez que se ha criado en ella (que se ha dejado maniatar por ella), que piensa (nunca mejor dicho que piensa) que no hay más mundo que aquel en el que vive: su pecera, su mente.
Los que le "cuidan" y se encargan por decirlo de alguna manera de sus cuidados, (los mandatarios y gobernantes de nuestro planeta) le cambian el agua, se la ponen a la temperatura adecuada, le ponen luz artificial con la que intentan simular y sustituir la del sol (le ponen dogmas que sustituyen la verdadera Luz de la vida: el amor del alma) y le procuran comida.
Le anulan su instinto biológico de supervivencia (le atrofian sus sentidos parta poder manipularlo a su antojo), y lo domestican hasta hacerlo un pez de granja (consiguen hacer de él un borrego de masas). Pasado un tiempo (evolutivo que sucede en todas las especies) las circunstancias le invitan a ése pez a abandonar dicho hábitat, pues dichas circunstancias le invitan a reflexionar continuamente acerca del lugar donde vive llegando a la conclusión de que aunque se haya criado en él, ése: la pecera, no es su verdadero "Hogar".
Pero la todopoderosa mente le convence para que siga en ese mundo que no es el suyo: la pecera, para ello le invita a negar una y otra vez la realidad que intuye dentro si mismo a través de justificaciones y constantes huidas de "si mismo" con actos contrarios a la voluntad de su corazón y su alma (abandono de si mismo. Ya no es él).
Hasta tal punto es así que su corazón se doblega ante el poder de la mentira, y es entonces cuando empieza a pensar (un corazón que piensa no es un corazón). Atraído por la voz del pensamiento (atraído por el ego) el corazón piensa y se vuelve egoísta.
Es entonces cuando el alma que todo lo observa se retira a lo más profundo de si misma (al Ser) a la espera de que algún buzo (algún pensamiento venido de la propia intuición) la rescate del aislamiento al que la ha llevado la mente (la pecera)
El tiempo pasa, pasa tan deprisa que ya nadie se acuerda de las profundidades y todo el mundo nada (vaga por este mundo) en la superficie de lo tangible y material, porque es allí donde primeramente cae la comida (los placeres."Darles pan y circo") que suministran los pensadores (gobernantes y mandatarios) que piensan por ti
Sólo algunos que oyeron hablar de que el reino de los cielos se asemeja a un gran océano se resisten a vivir en aquella pecera aunque no sepan bien lo qué es un Océano. Éstos, se sumergen en las profundidades (meditan) y es en esos niveles profundos de conciencia donde empiezan a despertar la intuición (empiezan a bucear y como consecuencia a ser buzos) y logran así encontrar un tesoro que va más allá de lo que les han inculcado como riqueza los que hasta entonces regían sus vidas: los mandatarios, las sociedad y el ego.
Pues llegado el momento, a través de sumergirse una y otra vez en las profundidades de si mismo, éste pez es capaz de aislar las constantes vitales de su cuerpo a través del dominio de la energía (pranayama) y "haciéndose" el muerto en pleno estado de éxtasis abandona a voluntad su cuerpo físico a través del alma.
Al ver que no se mueve (en completa quietud) los dirigentes de éste planeta lo creen muerto y tirándole por el desagüe del retrete nuestro pez, en aparente estado de "muerte" (física), llega a través de las aguas residuales a un río cuyo curso acaba en el océano al que en verdad pertenece.
Una vez que nuestro pez se reencuentra con su Casa: el vasto Oceano, se encuentra como pez en el agua; y debido a ésto, despierta a la vida porque en verdad nunca estuvo muerto sino dormido en un sueño el que creyó que su verdadero mundo era aquella pecera: los pensamientos que regían su mente.
Rafael Santamaría

jueves, 6 de agosto de 2015

EL AUTO ANÁLISIS; original de Rafael Santamaría

Cada vez que piensas, de alguna manera estás emitiendo un juicio, una opinión, una valoración sobre algo (y: por qué lo hacemos?); y desde ese ángulo de "visión" ya sólo puedes ver las cosas como las has pensado (como las has juzgado), es decir, como piensas que son, y no como son en verdad.
Ver cada momento tal y como es en verdad requiere evitar siempre la infalible y aparentemente imposible costumbre que se nos presenta constantemente y de forma inconsciente de pensar: de entrar en la dinámica del juicio y la valoración sobre aquello que nos ha tocado vivir sea cual fuera la manera en que se haya manifestado dicha circunstancia o hecho.
Envejecemos prematuramente debido a la cantidad de problemas con los que convivimos; pero convivir con un problema no es más que catalogar de preocupante una situación o hecho simplemente porque en ese momento el pobre ángulo de visión que tenemos sobre esa circunstancia no nos permite ver nada más que problemas.
Un ángulo mayor, o mejor aún, una visión global de las circunstancias, algo que sólo se obtiene cuando uno se sale del problema para poder ver en verdad cuál y cómo es el problema, sólo se consigue a través de no rendir culto a la actitud de tomarse la vida enfrentándonos constantemente con cada circunstancia que nos ha tocado vivir sobre todo cuando éstas circunstancias se salen de los parámetros o esquemas mentales con los que nos gusta o nos hemos acostumbrado a vivir.
Un niño es más feliz que un adulto simplemente porque no se toma ni vive las cosas como un adulto; quizá porque no las piensa tanto y por ende no les da tanta importancia (no se toma cada hecho en la vida a título personal)
Un niño por ejemplo no juzga hasta que no se le enseña a juzgar.
Es el juicio entonces, nuestro propio juicio (nuestra forma de opinar y entender las cosas) la que nos tiene sometidos al amparo de nuestro propio modo de razonar las cosas, y es de dicho modelo de razonar las cosas del que salen o brotan todos nuestros juicios: todos nuestros pensamientos; aquello que nos arrastra a vivir la vida como la pensamos.
Resetear nuestra mente y restaurar en ella los valores que traía de fabrica: al nacer (ser como un niño) conlleva la ardua tarea de saber quien es el que piensa: conocer de cerca al que piensa cuando pensamos, conocer nuestros juicios, nuestra forma de razonar y entender las cosas y el por qué lo hacemos así.
Un auto análisis profundo que sólo se consigue profundizando en uno mismo.
Rafael Santamaría

miércoles, 5 de agosto de 2015

EL AMOR DE TU VIDA; original de Rafael Santamaría

- Papá, cómo puedo saber amar a una persona? - me preguntó en cierta ocasión mi hijo 
- Aceptando a esa persona tal y como es.
- Y si no me gusta?; si no me gusta físicamente.
- Entonces estarás condicionando el amor que hay en tu corazón a tus gustos mentales. Es decir, estarás haciendo que tu corazón "piense"
- Pero tendrá que haber algo de atracción. Vamos, digo yo.
- La verdadera atracción hijo mío surge expontaneamente y de forma natural cuando dos almas se entienden a la perfección sin la necesidad intentar entenderse a través del escaparate físico que pudieran ser sus patrones mentales afines.
- Entonces papá, el verdadero amor surge casi como consecuencia directa de saber aceptar a alguien tal y como es?
- Sí, hijo mío.
- Y si no te gusta esa persona?
- No lo has entendido. Si la aceptas, ya no hay nada que no te guste de esa persona.
- Ah! Ósea que el truco está en aceptar. 
- Tú me estás hablando de la atracción que surge cuando te gusta una persona que responde a los criterios de selección que hay en tu mente, y has de saber que dicha selección mental es la que te invita a "pensar", en vez de sentir, que el amor es tal o cual cosa. 
Y como tú alma se halla identificada con tus pensamientos, tú te crees, o te has llegado a creer, que aquello que "piensas" que es el amor, es amor; pero no lo es. 
- Y entonces cómo encontraré el amor de mi vida?
- De tu vida? 
- Sí, de mi vida.
- Aceptándote tal y como eres. 
- Pensaba que lo encontraría en otra persona.
- No "pienses" tanto hijo mío, lo encontrarás en ti. Otra cosa muy distinta es que una vez encontrado: toda vez que te aceptes de verdad y en su totalidad tal y como eres, es decir, te conozcas a ti mismo; dicha aceptación, que no es otra cosa que el conocimiento que tienes de ti mismo, lo quieras o sientas la necesidad de compartirlo junto a otra persona.
- Y quién será o podrá ser esa otra persona con la que compartiré ése conocimiento?
- El Yin y el Yang son una misma cosa aún siendo diferentes, verdad?, pues el uno sin el otro no tienen sentido y juntos dan sentido a todo. 
- Es eso del Tao, verdad?
- Sí, es eso del Tao. Pues entiende que aquella persona que aún en apariencia física sea distinta a ti, pero que contigo y junto a ti sea una misma cosa: seáis y formeis parte de lo mismo, aquella persona será con la que compartirás tu vida, tu aprendizaje, y todo lo que tú eres.
- El amor de mi vida?
- Sí, por qué no?; el amor de tu vida.
Rafael Santamaría

domingo, 28 de junio de 2015

LA HISTORIA DEL HOMBRE QUE DEMOSTRO A DIOS SABER AMAR A SU MUJER; original de Rafael Santamaría

- Señor sé que Tú me lo has dado, y que es justo y lógico que Tú me lo quites - así rezaba aquel hombre cada noche. Llevaba haciéndolo toda una vida. - por eso sólo te pido un día más a su lado- Sabia la suerte que tenía por amanecer cada día al lado de la mujer que amaba - Y si no estuviera en tus planes que así fuere, dale a mi corazón la misma entereza y valentía que siempre me has dado para seguir amándola aún cuando estos ojos míos ya no la vean.
Y Dios, que escucha más que habla, oyó y dijo en silencio: por fin alguien que sabe amar!
Pero quiso Dios poner a prueba aún más el amor de aquel hombre, y así envío la enfermedad al cuerpo de aquella mujer. Mas aún cayendo enferma el desánimo nunca reinó en el corazón de aquel hombre que rezaba:
- Gracias Señor por permitirme un día más cuidar de mi esposa en vez de llevártela - Y Dios asombrado por la naturaleza del corazón de aquel hombre quiso comprobar hasta dónde llegaba su amor.
Entonces Dios envió a la muerte con ordenes expresas de que no se la llevará, pero si que se quedará por un tiempo al lado de aquella mujer.
Pero el inagotable amor que reinaba en el corazón de aquel hombre se sinceraba con Dios rezando:
- Señor, sé que la muerte está aquí, que nos visita cada día, pero también sé que si Tú hubieras querido ya te la habrías llevado. Gracias de nuevo por permitirme pasar éste nuevo día a su lado - Y Dios, no pudiendo dar crédito de lo que oía, se materializó en el cuerpo de una bruja alquimista para hablar con aquel hombre.
- Buenos días buen hombre - dijo aquella "bruja" después de que le abriera la puerta de su casa aquel hombre - me he enterado que tenéis en vuestra casa una mujer gravemente enferma. Quizá yo pudiera ayudaros. Tengo la fórmula de ciertas pociones mágicas que revierten estados donde para los médicos la muerte es inevitable.
- Tu ayuda es bien recibida mujer, pero entiende que tus pócimas y tu magia no tienen más poder de sanación que el que Dios ópera a través de ti.
- Quieres que la cure o no?
- Sí lo quiere Dios...
- Cómo puedes tener tanta fe en Dios si no le puedes ver? - preguntó la "bruja"
- Quién te dice que no le estoy viendo?
- Y dónde está ahora?
- Donde siempre ha estado. A mi lado.
Y sin entrar en la casa, al irse la bruja la mujer sanó.
- Qué me ha pasado? - le preguntó la esposa al regresar la salud a su vida - Hoy Dios estuvo más cerca que nunca de nosotros.
- Por qué lo dices?
- Porque ésta vez no fui yo el que hable con Él, sino Él conmigo.
Y Dios dejó que el amor de aquel hombre matuviese por siempre vivo el corazón de su mujer.
Y el tiempo pasó; y los años envejecieron los cuerpos de aquellas dos almas.
Mas antes de morir el ya anciano hombre le preguntó su mujer:
- Y quién cuidará de mi ahora si tú te vas?
- El mismo que cuidó de ti cuando creías que era yo el que lo hacia.
Y viendo Dios el talante que aquel hombre mostraba incluso ante su propia muerte, quiso reunirlos a ambos en el cielo para nunca separar lo que su amor les había unido.
Mas su historia hasta dónde yo sé llega hasta aquí, pues lo que sucedió en el cielo ya sólo ellos y Dios lo sabe.
Rafael Santamaría

martes, 23 de junio de 2015

MEDITA; original de Rafael Santamaría

A veces la escuela del aprendizaje nos lleva a través de inhóspitas circunstancias a vivencias aparentemente dramáticas donde nuestra mente juega un papel importantísimo a la hora de evidenciar la madurez de nuestra conciencia.
De lo que se podría llegar a deducir que según es la madurez de la evolución de nuestra conciencia así nos tomamos o vivimos las circunstancias que nos acompañan en nuestro día a día.
Y cómo evoluciona nuestra conciencia?
Cuando la mente se interoriza se produce una apertura en el campo de nuestra visión, en nuestro modo de ver y vivir las cosas, es decir, adquirimos una perspectiva que nos permite distanciarnos de la sensación de que todo lo que sucede va con nosotros o contra nosotros (nos creemos los protagonistas absolutos en la vida de los demás, nos vemos así de importantes: ego) de ésta forma empezamos a poder ver las cosas realmente como son, y no como las vemos nosotros la mayoría de las veces debido a nuestro deambulante y desequilibrado estado emocional y/o mental.
Al tomar distancia nos separamos del drama, de la negatividad con que muchas veces vemos las cosas, es ahí cuando las circunstancias se vuelven más relativas que nunca, y es entonces cuando nos damos cuenta de que somos nosotros, a través de "la óptica " de nuestra mente, quienes elegimos en todo momento cómo queremos vivir las cosas.
Sirva éste ejemplo:
Imaginemos que la mente, nuestra mente, vive en la calle porque no encuentra un hogar, su hogar; entonces VIVIRÁ FUERA, en lo EXTERNO.
Sí la mente vive fuera, a la intemperie, se mojara, pasará frío, se sentirá sola, etc, es decir, estará a merced de las circunstancias; pero si la mente vive DENTRO, si la mente vive recogida en el interior de cada uno de nosotros, la mente se sentirá acogida, cálida, cercana, en paz,..., es decir, se sentirá como en casa porque habrá encontrado un hogar, su hogar.
Una manera de interiorizar la mente es meditando.
Medita.
Rafael Santamaría

lunes, 22 de junio de 2015

MI MAESTRA; original de Rafael Santamaría


En cierta ocasión, al terminar una meditación un amigo y compañero de meditación me enseñó la foto de nuestro Maestro Paramahansa Yogananda con gran entusiasmo. La llevaba en su cartera; y la miraba con tanto fervor, que me dio envidia no tener esa gran pasión por el Maestro en aquel momento. Le sorprendió mucho que no llevará una foto del Maestro, ya que yo era quien le había "invitado" a conocer de cerca las enseñanzas de Paramahansa Yogananda.
Aquello me dio que pensar. Me faltará devoción? - me pregunté.
Me fui cabizbajo a casa.
No había tenido lo que nuestro ego juzga o etiqueta como un buen día; y aquella experiencia parecería que había sido el punto y final a tan desastroso día.
Pero no sería así; aún me quedaría un gran lección por aprender.
Llegué a casa con la sensación de no estar muy convencido de ser un buen discípulo de aquel místico o santo hindú (Yogananda), porque..., ya que erraba en mi vida continuamente podía al menos compensarlo con una gran devoción hacia alguien que de alguna manera intentaba ayudarme a enmedar mis errores a través de una mayor apertura de mi mente, y por ende, de mi conciencia. Y nada más abrir la puerta mi hija "me soltó una de las suyas"
Venia con la "moral" muy baja y por un momento caí en el error de enfadarme, es decir, de darle la razón a mi ego. Entonces me di cuenta que no debía "entrar al trapo" a los comentarios de hija; y acto seguido descubrí que ella, después de que lo fuera su madre en su día, era mi gran maestro en aquel momento de mi vida, pues ella era la persona que continuamente me ponía a prueba para ver si era capaz de mantener mi paz siempre y en todo momento.
Entonces rápidamente abrí mi cartera y la vi a ella, a mi hija (llevaba una foto suya); entonces mirándola a la cara le sonreí. Ella no entendía nada, seguía "picandome", pero ésta vez, como muchas otras veces, no entré en su juego, no entre en su energía provocadora.
Sin embargo reconozco que sigue siendo mi gran Maestra, pues ella me indica que puntos de mi ego aún debo trabajarme.
De regreso un día al centro de meditación me senté al lado de mi amigo y compañero para meditar junto a él. Después de la meditación le enseñé la foto de mi hija.
- Mi Maestra - Él se sorprendió. Me miró a los ojos y antes de que pudiera decirme nada, poniéndole mi mano en su muslo le dije - Nuestro Maestro me ayuda a encontrar la paz que todos llevamos en el interior de nosotros mismos, pero entiende que es mi hija quien me ayuda a saber qué cosas aún me hacen perder esa paz.
Rafael Santamaría

domingo, 21 de junio de 2015

EL AMOR CONQUISTA SOLO; original de Rafael Santamaría


En cierta ocasión surgió la polémica entre mi hijo y yo. Hablábamos de cómo "conquistar" el corazón de una persona. Era obvio que alguien le gustaba e intentaba "ganarse" a esa persona.
- ...Sí la persigues e intentas conquistarla de todas las maneras posibles, eso no es amor hijo mío, te las estás intentando ligar.
- Hablo - está en la edad del "pavo" y a veces te suelta cada contestación que para no entrar en discusiones hago como que no le he oído.
- Cuando entiendas que conquistando un territorio no te ganas por completo el cariño la simpatía y el amor de sus habitantes entenderás entonces que toda conquista tiene siempre los días contados.
- Ya está con sus sermoncitos. A la, cuelgalo en facebook a ver si alguien le da a me gusta. Y a ver, entonces tú qué harías?
- Yo no haría nada, porque en cuanto hago algo, ya estoy haciendo lo mismo que tú: estoy intentando conquistar.
- Y qué hay de malo en éso?!
- El amor, hijo mío, conquista por si sólo sin la necesidad de que nosotros, nuestro ego, intervenga a través de tácticas y estrategias que sólo conducen a ganarte a una persona sin todo tu amor.
- Y no se puede conquistar a una persona con amor?
- Sí, claro, claro que se puede, pero entonces no se conquista nada, porque entiende que el simple hecho de hablar de conquista lo que te sugiere a nivel subconsciente es que "aquéllo" que has conquistado es tuyo, te pertenece, y ninguna persona: ni tus hijos, ni tu esposa, ni tus amigos, son nunca tuyos. No te pertenecen.
Debes dejar que el amor surja por si solo, que salga a escena en el momento adecuado: cuando le toque interpretar su papel en tu vida; y será entonces en ése instante cuando lo que tenga que suceder acontecerá en tu vida de forma natural y espontánea. Pues entiende hijo mío que en el escenario de tu intentó por conquistar a una persona aparecerán siempre tus argumentos y tu guión, es decir: tu ego: programaciones mentales previsiblemente impuestas durante tu apredizaje en esta vida, y que a buen seguro lo único que conseguirán es dramatizar la singular manera en la que procediste a amar a una persona.
- Entonces dejo que se vaya y ya ésta?
- Qué se vaya a dónde? hijo mío. No ves que no se va a ningún sitio? Sólo te inquieta la sensación de que algo que te gusta no es tuyo. Debes apartar de ti éste sentimiento egoísta si de verdad quieres que algún día el amor llame a tu puerta.
- Bueno mira por el momento voy a seguir mi táctica y si veo que falla utilizare la tuya.
- Lo mío no es ninguna táctica, hijo mío. Pero es cierto que has de seguir tu propio camino para poder encontrar tu propio aprendizaje. Así que ve, y conquista el corazón de esa chica. Yo siempre estaré aquí, pero no para reprorcharte con un: "te lo dije", sino para escucharte.
Rafael Santamaría

martes, 9 de junio de 2015

NO SIEMPRE FUI FELIZ; original de Rafael Santamaría

No siempre fui feliz.
Hubo una época en que no sabia bien quien era.
Supongo que de ahí nació aquella infelicidad que me mantenía preso en la forma en cómo vivía mis propias circunstancias y sus experiencias.
Pero su día entendí que sería mi propia cárcel la que me daría la libertad, una libertad que pasaría por aceptar mis circunstancias para así poder aprender de ellas y liberarme de ésta forma del yugo con el que mi mente no hacia más que retenerme en un bucle, en una espiral sin salida, donde los pensamientos son, o eran, los muros de la fortaleza donde me creía atrapado.
Así descubriría una libertad en forma de gozo (de dicha eterna) más allá de mi mente, de mis pensamientos, de mis creencias, más allá de todo con lo que me había identificado. Así me descubriría a Mi mismo.
El yogui en comunión con la infinita Conciencia es como ese bote que surca la inmensidad de los océanos sin hundirse en sus aguas (pues el drama del hombre mundano es que su bote hace aguas debido a sus pensamientos y de ésta manera se hunde ante las circunstancias)
El yogui contempla el mar (el mundo) y lo disfruta en su vasta extensión, pero jamás permite que ni una sola gota del agua del mundo de la dualidad en su expresión a través de la vida y sus circunstancias penetre en la balsa de la inmensidad de su gozo interior.
Se tú alma hermana como ese yogui que disfruta de la plena satisfacción del siempre bienamado gozo interno que todos llevamos dentro.
Medita.
Rafael Santamaría

domingo, 31 de mayo de 2015

ENTONCES HIJO MÍO, ESO NO ES AMOR; original de Rafael Santamaría



- Estoy hecho un lio, papá - me dijo en cierta ocasión mí hijo.
Como cuando me lo dijo tenía mi atención puesta en otras cosas me salió decirle por defecto:
- Qué no entiendes? - dije creyendo que me estaba pidiendo ayuda con alguna de sus asignaturas.
- No es del colegio, papá.
Al escucharle, entendí en aquel momento que debía prestarle toda mi atención.
- Entiendo; y ése lio es mental?
- No lo sé.
- Bueno, explicame que es lo que te preocupa y sabremos qué es lo que te pasa.
- La chica que me gusta es la novia de mi mejor amigo.
- Y?
- Que qué hago?
- Que te gustaría que hiciese tu amigo si fuese al revés?
- Es que me gusta mucho!, papá
- Quitatela de la cabeza.
- No puedo.
- No puedes o no quieres?
- Viene todas las mañanas y sin venir a cuento me dice hola.
- Quién?
- Ella, la novia de mi mejor amigo.
- Te está saludando, hijo; no exageres..
- Y me coge del brazo.
- Cómo que te coge del brazo.
- Sí, me coge del brazo. Así - me dijo imitando la forma en que le cogía .
- Delante de él?
- No, delante de él no. Y me manda mensajes.
- Qué te manda mensajes?
- Sí, papá.
Después de mostrarme alguno de los mensajes le dije:
- Hijo, tienes un problema.
- Ves!, papá. Y qué hago?
- Yo te voy a decir lo que yo haría. Vale?
- Sí, si.
- Yo meditaria y esperaría a que viniera la respuesta a mis dudas.
- Papá!, yo no sé meditar.
- Deja la mente a un lado y todo lo que te dice la mente; éso es meditar.
- Y cómo hago eso?
- Cada vez que justifiques un acto es ego, y si es ego viene de tu mente. Cada vez que tengas que dar una explicación o sientas que tienes que darla es ego, y si es ego viene de tu mente. Cada vez que sientas que no sabes que hacer es ego, porque sólo tu ego te hace dudar, y si es ego viene de tu mente. Cada vez que te sientas culpable o algo o alguien te haga sentir culpable es ego, y si es ego viene de tu mente. Cada vez que tengas miedo es ego, porque los miedos son la inseguridad con la que tu ego te domina, y si es ego esta en tu mente. Cada vez que te sientas afligido, triste o sin ganas es ego, porque sólo el ego le interesa que emocionalmente conectes con ésos estados, y si es ego hijo mío esta en tu mente. Pero dime, tú amas a esa chica?, porque cada vez que no sepas si quieres a alguien también es ego, ya que el amor nunca duda, es tu ego el que te hace dudar, y si es ego hijo mío, esta en tu mente, es decir, no es real.
- Y cómo puedo saber si lo que siento es amor?, papá
- Qué te hace sentir ella?
- El Universo entero. Es una sinfonía de colores tocando una suave melodía que entona cada vez que me dice hola.
(Estaba claro que estaba "pilladisimo")
- Está bien. No hagas nada.
- Cómo!
- Me pediste un consejo, no? Pues no hagas nada. Deja que el agua del curso de los acontecimientos siga su cauce. En el río de la vida el amor es el agua, y tu hijo mío, pretendes nada contracorriente. Si ella te quiere le acabará dejando, y si no le deja, es que no te quiere.
- Pero papá!
- Se que pudiera parecer duro, pero tu lio, ese lio que tienes en tu cabecita, es porque tú crees que como te gusta o la quieres, sientes la necesidad de que tienes que hacer algo, pero ya lo haces: quererla; pues en verdad no te corresponde a ti hacer nada más que éso. Es ella, en todo caso, quien debe saber qué es lo que quiere. Tu dolor y la consiguiente angustia es porque esperas algo; y el agua del río del que te hable antes baja sola, nadie tiene que empujarla.
- Y si se seca el río!, eh?
- Entonces hijo mío, eso no era amor.
Rafael Santamaría

lunes, 25 de mayo de 2015

LA NO MENTE; original de Rafael Santamaría

- Enséñame a parar la mente - me dijeron en cierta ocasión.
- Es fácil, no pienses.
- Y cómo se deja de pensar?
- Qué es lo que te preocupa?
- A mi nada.
- Si no te preocupase nada, no pensarías.
- Se puede pensar sin necesidad de que te preocupe algo. Por ejemplo, cuando se está enamorado se piensa, y sin embargo a uno no le preocupa nada.
- No se piensa, se imagina, y la imaginación cuando no es creativa, cuando no es creatividad, es ego; pues aún siendo otra forma de pensamiento, al fin y al cabo es un pensamiento.
- Entonces, según tú lo que imagina una persona que está enamorada es ego?
- Muchas veces el que está enamorado (a nivel mental: desde su mente) vive en un estado de euforia inconsciente.
E igual de mala que la tristeza es la euforia. Ambas son opuestas, y ambas son el resultado de un desequilibrio emocional de la emoción de la alegría. Sólo que tú te piensas que es mejor estar eufórico que triste debido a las hormonas que a nivel químico produce tu cuerpo en ese estado de euforia y a las cuales fisiologicamente te has vuelto adicto, pues las hormonas de las tristeza "no te gustan" Aunque en verdad deberías tratar a ambas por igual, a la euforia y a la tristeza, ahí hallarias el equilibrio emocional de la alegría, pues siempre estarías alegre sin la necesidad de tener que estar eufórico para poder compensar con esa euforia tus niveles ocasionales de tristeza: los bajones que a veces te dan emocionalmente.
- Es imposible no tener bajones! Además, me estás diciendo que no me alegre!
- Yo no he dicho eso.
- Tú has dicho que no me alegre.
- He dicho que no deberías buscar compensar tus bajones emocionales con estados de euforia. Eso es vivir en un equilibrio desequilibrado.
- Bueno, dejemos ese tema. Ósea que tú eres de la opinión de que si pienso es porque algo me preocupa?
- Exacto. Si piensas es porque de alguna manera estás viviendo algo como importante. Y éso capta toda tu energía, toda tu atención; es decir, ese "algo" al pensarlo lo haces mente; y allí donde esta la mente del hombre allí está el hombre.
- Entonces, para no pensar en ello?, para no convertir algo en mente?
- No le entregues tu energía, no le prestes tu atención. Entiende que nada es importante hasta que tú entregándole tu atención lo haces importante.
Digamos que en tu mente sólo está aquello que es importante para ti. Si vacías de importancia las cosas que han captado tu atención, tu mente se vaciara de esas cosas que antes eran importante para ti. Y con una mente vacía lo Infinto se hace palpable.
- Y cómo se quita importancia a las cosas?
- No prestandole tu atención.
- Vale. Y que es el infinito?
- La No - Mente; es decir, tu mente vacía de toda idea, concepto o pensamiento con el que tu mente se limita a sí misma.
- Pero si todo es mente, entonces?; no entiendo.
- Tu mente comprende, engloba, aquello que existe, es decir, el concepto de "hasta dónde existe " para ti según tu ego; más allá de lo comprensible para tu mente está el infinito, es decir, tu No - Mente; allí donde la mente se ha vaciado por completo de todo aquello con lo que se había limitado a sí misma.
Rafael Santamaría

miércoles, 13 de mayo de 2015

A LOS PIES DE MI MAESTRO; original de Rafael Santamaría


En cierta ocasión me apunté a curso de como sanar tu resentimiento haciendo las paces con él. Estaba súper ilusionado. Había depositado muchas esperanzas en aquel curso.
Todo ésto fue antes de conocer de cerca las enseñanzas de Paramahansa Yogananda. La justificación de porque genere tantas expectativas fue que me habían hablado maravillas de aquel curso y de la persona que lo daba.
Recuerdo aquella mañana, era sábado. Yo estaba sentado al final de una gran sala (que por cierto, estaba prácticamente llena) en una de esas sillas que tienen para apoyarse y escribir, escuchando hablar a la mujer que dirigía aquel seminario.
Como siempre acudí solo a aquel curso. Supongo que mi forma de madurar me derivó por caminos distintos a los de mis amigos de la infancia, y a los compañeros que había conocido en otros cursos más orientados en un aspecto físico de la sanación con los que había llegado a establecer una cierta amistad, nunca me atreví a proponerles que me acompañarán a seminarios como aquel.
En su presentación el tono de aquella mujer era una melodía para nuestros oídos. Sus palabras, cargadas de simpatía, ejercían un fuerte efecto sanador en cada uno de nosotros. Todo era perfecto. Me encontraba a gusto. Empezaba a confiar en ella. Y había ido porque tenía mucho que sanar.
La primera vez que pidió un voluntario no salí, bueno no salí ni la primera ni la segunda vez; debe ser que a la tercera va la vencida, porque a la tercera vez que pidió un voluntario para demostrar (creo recordar) la manifestación psicosomatica de un tipo de emoción en el cuerpo me escogió a mi.
- Tú, el del final; el de la camiseta negra - evidentemente ni mi inmute (yo era el de la camiseta negra) Intente disimular para hacerme el despistado y que cambiará así de "conejillo de indias" - el que no se quiere dar por aludido, (yo?) si tú; quieres salir?
Evidentemente no podía negarme, así que tuve que salir. Menos mal que no era la primera vez que tenia que salir a la palestra, y la experiencia es un grado.
Tras una introducción a lo que iba a hacerme, la cual no recuerdo bien, me testo kinesologicamente (éso si lo recuerdo) y dijo:
- Aquí - refiriéndose a mi hombro derecho - y aquí - y a mi muñeca izquierda - Te duelen?
- No que yo sepa - contesté.
- Veis. "No que yo sepa" Él no es consciente de su dolor, de su ira acumulada - que tía!, pensé; quedándome asombrado - pero tenerla la tiene. Y por qué crees que no eres consciente de tu dolor?
Sabia que si respondía sin pensar mi respuesta estaría cargada de ego, así que preferí guardar silencio hasta que me viniera una respuesta digna de la interlocutora que tenía en frente.
- No sabes? - me preguntó. Creo que mi silencio le precipitó a preguntarme.
Entonces, una respuesta como venida de dentro, sobrepasó el umbral de mi silencio.
- No me conozco. Por eso no sé.
- No te conoces? Vamos a ver, no sabes quien eres pero sin embargo has decidido venir hasta aquí? - me preguntó.
- No, no me conozco. - contesté; y como venido a más, es decir, "crecido"; proseguí - y mi desconocimiento sobre mi naturaleza esencial, sobre mi mismo, intuyo yo que es lo que me crea ésas disputas internas que proyecto enemistandome con la gente que me rodea. Y es esa enemistad con esa parte de mi que hay en los demás la que me genera un resentimiento, un dolor, un malestar conmigo mismo debido a que existe una disyuntiva, una diferencia de opiniones por lo que hago y cómo lo hago, entre mi yo: el que desconozco, y el yo que me hace ser todo un desconocido para mi verdadero yo. Y he venido hasta aquí traído por un yo que desconozco, el mismo yo que quiero conocer, y por un resentimiento que quiero sanar conociéndole.
El silencio se apropió de la sala. Fui consciente de él. Nadie hablaba. Mantuve la mirada fija al frente y esperé a que ella dijera algo.
- Hijo - es cierto que podía ser mi madre - creo que este curso no es para ti.
No pregunté el por qué. Aún me encontraba bajo la hipnosis de mis propias palabras.
- Has pagado? - me preguntó.
- No. Cuando llegué había mucha cola en secretaria y una chica me ha dicho que pagara en el descanso.
- Pues no pagues. Devuelve el material en secretaria y diles que te he dicho yo que no pagases.
Y así hice.
No miré ni quise ver a nadie para "no ser visto" mientras recogía mis cosas y abandonaba aquella sala. Tenía vergüenza.
No sé si aquel día sane o no sane algo, lo que si sé es que poco más tarde el Maestro a través de una imagen me llamó.
Era la segunda vez que veía a aquella imagen (el retrato que aparece de él en su libro de Autobiografía de un Yogui) Pero no sería hasta mi tercera visualización de aquella imagen cuando me decidiría a comprar el libro con el que Paramahansa Yogananda muestra al mundo su reveladora vida llena de inmortales enseñanzas.
Según me cuentan el día que compré aquel libro llegué a casa con una sonrisa que entiendo que hoy en día sólo la sigue viendo aquel que no se fija en el color de mis ojos, sino en la expresión de mi mirada, una mirada que sólo puede ver el que no enfoca su atención sobre lo que piensa de mi (sobre lo que le invita a juzgar u opinar su ego de mi)
Antes pensaba que nosotros elegimos nuestro propio camino, pero creo que de alguna manera que no sabría explicar, es el camino el que nos elige a nosotros.
Rafael Santamaría

sábado, 9 de mayo de 2015

YO SOY; original de Rafael Santamaría

Hasta mi viene todo aquel que escucha la voz de su alma en el silencio de su mente: Mi Voz.
Mi Voz es el sonido que no tiene voz, pero quien me conoce ha oído hablar de Mi en el silencio del que emana Mi Voz.
Yo Soy el que inspira al poeta, pero también Soy la poesía y el verso; pues Yo Soy el Todo en la parte, y también Soy cada parte del Todo.
Yo Soy la Verdad que inspira el Amor en los hombres; dichosos aquellos que conocen ésta Verdad y saben de Mi por Ella.
Quien es en Mi la oración que es él, ora para Mi rezando por él; y quien descubre su amor en Mi, descubre que Mi amor por él Soy Yo.
Porque todo lo que habéis de saber está en Mi; y porque todo aquello que decís saber Soy Yo.
Rafael Santamaría

sábado, 2 de mayo de 2015

ENTRE DOS REINOS; original de Rafael Santamaría

En cierta ocasión, un buen amigo me preguntó acerca de la compatibilidad de una vida vinculada a los quehaceres y circunstancias de la tierra y la búsqueda del yo espiritual.
Cómo no sabía cómo contestarle ni con qué palabras decirle lo que pensaba, dejé que mi intuición hablara por mi:
Tal era el amor de un rey por su reina que tras una noche en la que la reina, por motivos que aún se desconocen, se ausentó de palacio, el rey, tras esperar tres tristes noches su ausencia, y viendo que su amada no venía, abandonó su reino en busca de lo que su corazón añoraba.
Pero desde el mismo momento en que aquel rey se fue, aquel reino sin su rey no fue el mismo reino, y con el tiempo y la ausencia del rey, aquel reino murió por la falta de un rey, su rey.
Y es que un rey sin su reina no es un rey, pero un reino sin rey tampoco en un reino.
Quien tenga oídos para oír que oiga.
Rafael Santamaría

viernes, 24 de abril de 2015

EL AMOR; original de Rafael Santamaría

Como no lo conocía, pues siempre había soñado con él, cuando se le apareció, no lo reconoció.
- Quién eres? - le preguntó.
- No soy más que tu sueño hecho realidad - afirmó el amor.
Pero dudó, y la duda lo hizo desaparecer.
Vino una segunda vez, y vino como siempre sin avisar.
- Quién eres? - le preguntó
- Aquel del que deconfiaste una vez.
Pero olvidó de quien se trataba, y junto con su olvido volvió a desaparecer.
Y vino una tercera vez. Siempre sin avisar.
- Quién eres? - le preguntó
- Lo que buscas.
Dudaste y me olvidaste, por eso nunca me encontraste.
Rafael Santamaría

LA PROMESA; original de Rafael Santamaría


Hace muchos años, tenía un amigo, digo tenía porque tristemente ya murió, con el que me unía una fuerte amistad. Cada vez que nuestras atareadas vidas nos dejaban un rato buscamos la oportunidad y nos veíamos.
Charlabamos de la vida: de nuestras vidas, nos desahogabamos el uno con el otro, luego poníamos en orden el país, y por último resolvamos los problemas mundo. Cuando habíamos dejado todo resuelto: el mundo, el planeta, y hasta el Universo, algún móvil sonaba (no había whatsapp, todavía no existía Internet en los teléfonos móviles) y eso quería decir que era hora de volver a casa. El tenía dos hijos, yo aún no me había estrenado como padre, pero estaba a punto.
Un día, allá por el mes de febrero, de nuevo me llamó. Últimamente viajaba mucho por trabajo. En aquel momento hacia tiempo que no le veía, y cuando digo tiempo, me refiero a que por lo menos hacia que no le veía un par de años. Por aquél entonces, recuerdo que mi vida empezaba a "sufrir" su gran transformación (al menos así lo viví yo)
Quedamos, pues me dijo que estaría por Madrid un par de días. Nos vimos donde siempre: en "nuestro" sitio. Un bar que utilizábamos como púlpito para lanzarnos el uno al otro mensajes sobre la verdad de nuestras vidas.
Especialmente recuerdo nuestra última conversación.
- Y de qué va éso qué haces? - me preguntó.
- Se trata de parar la mente. De vivir el presente que hay en cada uno de nosotros bajo la realidad de nuestra alma.
- Creo que se te está yendo la olla, coleguita. Pero bueno, tú mismo. Y eres feliz?
Me dio apuro contestar lo de siempre, lo estándar, lo establecido por la inercia de la vida, es decir, lo que muchos contestan en vez de decir la verdad. No sé porqué motivo me atrevería a contarle la verdad.
- No.
- Y por qué no?
Aquella pregunta tan directa requería de una respuesta aún más directa, es decir, de una respuesta totalmente sincera. Entonces fue cuando me arme de valor y le conté los motivos de mi infelicidad.
- Qué suerte tienes, - me dijo - lo tuyo tiene solución, lo mío no; me han dado tres meses de vida, a lo sumo un año. En verdad he venido a despedirme de ti. Cuando empiece el tratamiento no creo que tengas ni fuerzas ni ganas.
- Pero...
- Tengo metástasis, Rafa. Me estoy muriendo. Según los médicos no se explican cómo puedo todavía estar así. Ya ves, soy un cadáver andante.
-..., pero si yo te veo bien!
- Mi cuerpo se muere.
- Joder! tío. Estás seguro?
- Tan seguro que he venido a despedirme de ti. Y más ahora que te has metido en ésos "temas", no sea que por tener algún motivo pendiente me toque reencarnarme para saldar mis deudas karmicas contigo. Se dice así, verdad?
- Si.
- Si como tú dices la muerte física es sólo un estado transitorio de nuestra alma, por qué lloras? Yo me voy antes que tú. Nada más.
- Sí, sí tienes razón. - dije entre lágrimas.
- Prometeme una cosa.
- El qué?
- Verás, yo no puedo hacer nada por intentar ser feliz, me muero, pero tú, tú te estás muriendo al no estar aprovechando ésta vida. Y te estás muriendo sin darte cuenta de que aún puedes hacer mucho por ser feliz en ésta vida, y volver así a la vida. Por éso te pido que me prometas que no concedaras ni un sólo minuto del tiempo que te quede en esta vida al desaliento y el desánimo, y que emplearás a cambio toda tu fuerza de voluntad para vencer tus miedos y ser feliz. Me lo prometes? Lo tuyo tiene solución, Rafa. Seria un delito que no fueras feliz. Tienes tanta suerte, que me das envidia, amigo mío.
Mi promesa tardó once años en hacerse realidad.

Seguir en la inercia de tu vida te hace creer que todo la rutina previamente programada en tu mente es real, pero sólo es real para ti.
Para vivir fuera de la inercia de tus pensamientos de siempre, entre otras cosas, hay que vivir fuera de todo aquello con lo que te has acostumbrado a vivir.
La realidad es muy distinta cuando dejamos de lado todo aquello que hacía creernos que era real y única nuestra forma de vivir (llegamos a creernos que no existe, o que es una utopía, otra forma de vivir)
Sólo venciendo uno sus propios miedos uno puede ser feliz, pues tus miedos son los que te paralizan a la hora de ser plenamente feliz.
Quién no tiene miedo vive, y quien vive y se siente vivo es feliz.
Rafael Santamaría

lunes, 20 de abril de 2015

QUEDATE CON LO POSITIVO; original de Rafael Santamaría

 Hubo una época en que me dedicaba a recordar todas las frases negativas con las que mis padres me habían negativizando, en especial las de mi padre. Entonces, recién iniciado en el camino de la meditación me dije a mi mismo a través de mi intuición: - No es bueno que sólo recuerdes lo negativo, y mucho menos de las personas que te educaron. Como tampoco es bueno que les entregues constantemente tu energía a esos pensamientos recordandolos una y otra vez como si fueran mantras. Cada uno lo hace lo mejor que sabe y puede; como lo haces tú. Entonces, salpicado por un atisbo de iluminación se me vino a la memoria los buenos recuerdos, los pensamientos positivos, y sus profundas reflexiones. En particular me vino uno en el que una vez, a punto casi de empezar a derrumbarme (hubo un momento en mi vida que ésta parecía un coladero de problemas) mi padre me dijo: - Qué no te acongoje nada en la vida; nada! Ni la situación más adversa, ni la experiencia aparentemente más traumatica..., el miedo sólo frena tu aprendizaje. De aquella conversación solo recuerdo con exactitud la parte que acabo de citar. Ahora la guardo como un tesoro. Una herencia de la que estoy sumamente agradecido, mucho más que si me hubiera dejado un gran patrimonio. Enfocar mi atención en aquella frase, en aquel pensamiento, disuelve mis miedos, pues no es que ahora no tenga miedos, o que mi vida esté exenta de las dificultades con que cada uno de modo particular afronta su día a día, sino que ahora, y todo gracias a mi padre y a mi madre (todos tenemos un lado positivo, todos!, para qué enfocarnos sólo en el lado negativo de las personas?) como decía: sino que ahora, no dejó que se instauren y dominen mi mente. Los tengo, me vienen, quieren hacerse con el control, pero ya no pueden (ya no me acongojan) De aquella experiencia la vida me ofreció dos lecciones: 1- Rafael, que nada en la vida te acongoje. Tus miedos sólo están frenando tu apredizaje. 2- Quédate con lo mejor que cada persona te de, y suelta todo lo demás. Sólo así estarás siempre en la frecuencia de lo positivo. Rafael Santamaría

sábado, 18 de abril de 2015

VIVIENDO EN EL AHORA; original de Rafael Santamaría

Mucha gente busca la felicidad a través de los momentos mágicos que nos ofrece el pasarnoslo bien.
Y muchos optan por recordar ésos instantes, y coleccionandolos, construir a partir de ellos un conjunto de imágenes del pasado (recuerdos) a través de los cuales generar un álbum de buenos y bonitos recuerdos llamado felicidad.
Es como un álbum de cromos.
Y ansiosos por terminar esa colección (su colección) que ellos mismos han ideado (o pensado) que es la felicidad (su felicidad), se apresuran a intentar llenar esa álbum de cuantos más cromos (de bonitos recuerdos) mejor.
Salen en busca de esos momentos dorados que les hacen pasar un buen rato. Cada uno los busca según le dice su forma de pensar (su mente)
Y si el momento, la compañía y el sitio mereció más que la pena, entonces ésa persona guardará ése instante como uno de los bonitos recuerdos de su vida en su álbum de cromos de la felicidad.
Y qué pasa si sale y al salir no se encuentra con bonitos recuerdos para guardar en su colección de "cromos"?
Suele pasar, y muy a menudo, que no siempre uno consigue pasarlo tan bien como quisiera. Cuando es así, esa persona recuerda con nostalgia los días que tiene grabados (que ha coleccionado) en su álbum de la felicidad, y sólo espera que ese día haya sido un simple episodio en su vida, y no un serial, en el cual él no ha sido el protagonista (y por éso no se lo ha pasado bien), porque si se convierte en un serial, esa persona empezaría a buscar culpables de su lastimosa vida, y no pararía hasta enemistarse con más de uno por culpa de su propia enemistad consigo mismo.

Yo también salí y he salido, he visto, he vivido, y he viajado, (no somos tan diferentes, ninguno lo somos) y he coleccionado todos ésos atisbos de felicidad en mi particular álbum de cromos al que también yo llame: mi felicidad. Pero, momentos antes de decidir si iniciarme o no en el camino de la meditación, y mientras las dudas robaban todo el protagonismo a la momentánea lucidez de mi alma, Yoganandaji, mi Maestro, se me apareció intuitivamente y preguntó:
- Eres feliz?
Yo le enseñeme mi álbum, el álbum de recuerdos felices que atesoraba como un triunfo en mi vida.
- Eso es el pasado. Yo te he preguntado que si eres feliz, si eres feliz ahora.
Volví a mostrarle mi álbum como garantía de que al tener según yo muy buenos recuerdos, y muy buenas expectativas de futuro (sueños) con mi vida, yo era feliz.
- Me enseñas algo que sólo está en la memoria, o en su defecto, en la imagen de tu mente. Puedes enseñarme algo que tengas guardado en el amor que hay en tu corazón?
Volví a enseñarle mi álbum; era todo cuanto tenía.
- Entiende que si tu corazón piensa, piense en el futuro o en el pasado, eso da igual, ya no es un corazón, es mente. Pues el corazón no piensa, vive.
El silencio se apoderó de mi. Mi álbum carecía de sentido, pues sólo estaba en mi mente pero...
- Soy feliz cuando contemplo mi álbum - me salió decirle.
- Vives entonces de una huella que deja un recuerdo en tu mente? Por qué no vives mejor en la permanente impronta que deja el vivir en la conciencia en vez de vivir en la mente?
- Cómo sabes qué no vivo en la conciencia? - me aventure a preguntarle - si pienso y medito todo lo que hago.
- Sí tu meditación es pensar, poco meditas tú.
La verdadera conciencia no necesita ni de recuerdos ni de sueños; es decir, no necesita de tus pensamientos. Tú al pensar como piensas generas sueños y recuerdos, de ésta manera jamás tu conciencia estará libre de las ataduras que le ligan a tu mente (a tus pensamientos)
Deja de buscar en lo que quieres que te suceda la alegría de la vida, mejor se alegre, alegre constantemente; el día que lo consigas, no necesitarás de ese álbum, porque no necesitarás recordar, como tampoco soñar; serás feliz siempre; y es que el siempre del que yo te hablo es el ahora en el que tú mente no te deja vivir.
- Y cómo se hace eso?, lo de vivir en el ahora- le pregunté anodadado por su disertación.
- Empieza por meditar, y deja que el resto venga solo.
- Ya, vale; pero y cómo se medita?
- Viviendo en el ahora.
Rafael Santamaría

lunes, 13 de abril de 2015

CÓMO NACE EL AMOR; original de Rafael Santamaría


- Cómo nace el amor dentro de uno mismo?,papá - me preguntó en cierta ocasión mi hijo.
- A través de albergar y cultivar pensamientos llenos de amor, hijo mío.
- Entonces, si es a través de pensamientos, papá..., el amor nace en la mente?
- Tu mente, a través de tus pensamientos, irradia lo que hay en tu corazón.
Si tu corazón está "envenenado" de ego, y siempre dependiendo del grado de envenenamiento que tenga tu corazón de ego, tu mente proyectará pensamientos de egoísmo y envidia, entre otros muchos pensamientos negativos que tendrás, sobre tu vida, tus circunstancias, y las personas que te rodeas.
Pero si tu corazón está limpio de ego, de él y hacia tu mente emanaran pensamientos de pura compasión, de puro amor.
- Ósea, que nace en el corazón?
- Las raíces del amor están enterradas en tu alma, crecen y echan tallo en tu corazón, y florecen y dan su fruto a través de tus pensamientos.
Pero cuidado con las malas hierbas, hijo mío, pues éstas si no se podan a tiempo pueden terminar pudriendo, no sólo la hoja: el fruto, sino, y con el tiempo, el tallo y a veces hasta la raíz.
Rafael Santamaría

viernes, 10 de abril de 2015

EL BIEN ES PARA SIEMPRE; original de Rafael Santamaría


- Papá, algún día seré como tú? - me preguntó en cierta ocasión mi hijo.
- No crees que con que ya haya uno como yo es suficiente?, hijo mío. Mejor se tú mismo.
- Y si no te gusta como soy cuando sea mayor?, papá.
- Mi tarea como padre no es que me guste o no lo que son o serán mis hijos cuando seáis mayores, mi tarea como padre es aceptaros tal y como sois para demostraros así mi amor.
- Y si me convirtiera en una mala persona?
- Entiende entonces hijo mío que a buen seguro será en esos momentos turbulentos de tu conciencia cuando más me necesites a tu lado aceptándote tal y como eres.
- Pero seré malo!, papá.
- El mal es algo temporal, hijo mio. El bien es para siempre; sino fíjate en la inmortalidad de Dios.
Rafael Santamaría

LA FELICIDAD ES SIMPLE; original de Rafael Santamaría

En los detalles más simples de la vida se encuentra oculta la tan para nosotros compleja felicidad que buscamos engorronandonos de sueños y deseos materiales.

Una vez fui al cine de la mano de una mujer que amaba.
Coincidió que no quedaban entradas para la película que queríamos ver.
Por aquél entonces, hace ya muchos, muchos años, casi se podría decir que recién estrenada mi adolescencia, no existían los multicines.
- Y ahora qué hacemos? - me preguntó.
- Seguir de la mano - le contesté.
Y es aún hoy en día cuando me miró mis manos que todavía puedo ver las suyas.
La felicidad es simple; eres tú el que haces que sea compleja.
Rafael Santamaría

MEDITA CON EL CORAZÓN; original de Rafael Santamaría

En cierta ocasión, alguien me sugirió que por qué no meditabamos juntos. No me pareció mala idea (por qué iba a serlo) Así que no me opuse.
Pero después de más o menos llevar una hora incolumes en perfecta quietud, aquella persona rompió el sepulcral silencio que nos acompañaba preguntándome:
- No te cansas? Llevamos una hora.
A lo que yo le contesté.
- Debes meditar con el corazón. Tú meditas con la mente. Y tu mente se cansa porque ya la traes cansada de la vida que llevas.
- Y cómo se medita con el corazón? A mi me han enseñado a...
- No sigas - dije interrumpiendole - Amando.
Rafael Santamaría

miércoles, 1 de abril de 2015

MEDITA; original de Rafael Santamaría


Imagina la pantalla de un cine (esa pantalla es tu mente) Esa pantalla por defecto está en blanco, lo que sucede es que cuando se proyectan sobre ella imágenes (pensamientos) y se apagan las luces (la luz de nuestra alma al poner la atención en nuestra mente) la pantalla se podría decir que cobra vida: es la magia del cine (es nuestra propia magia)
E inmersos en nuestra propia película nos olvidamos de que estamos en un cine (de que ésta no es la verdadera vida) Y sólo cuando se encienden de nuevo las luces porque ha terminado la película (sólo cuando nuestro cuerpo físico muere) es cuando nos damos cuenta de que estábamos en un cine (de que estábamos viviendo la experiencia de esta vida para aprender de ella según es la demanda evolutiva de nuestra conciencia)
He estado en muchos cines (mi alma se ha encarnado muchas veces) He visto muchas películas (he vivido infinidad de experiencias), y he interpretado sin duda una gran variedad de personajes desde mi andadura en ésta mi evolución espiritual que seguro van desde el más despiadado asesino hasta el mártir que dio su vida por una noble causa; pero creo que tomando conciencia de quiénes somos ha llegado la hora de abandonar la faceta de actor (ego), y dejar el mundo del espectáculo, de la fama, del cotilleo,..., y regresar con toda la experiencia acumulada, con todo el bagaje como actor, al momento antes de convertirnos en artistas de cine.
Regresemos a nuestro Hogar dejando la mente en blanco.
Medita.
Rafael Santamaría

domingo, 29 de marzo de 2015

LA LUCHA; original de Rafael Santamaría

- Tú no puedes vencer algo a lo que te estás enfrentando continuamente, en todo caso, en alguna ocasión podrás derrotarlo momentáneamente, pero así no lo vencerás, pues tu enemigo se alimenta de tu continúa pugna con él. Si de verdad quieres vencerlo, deja de luchar contra él.
Escucha bien hijo mío, en cierta ocasión una persona me echó un "ordago" en la vida...
- Qué es un ordago?, papá
- Como una especie de pulso donde cada uno a través de las cartas que tiene, y su destreza en el juego, mide sus fuerzas con aquellos contra los que está jugando una partida de cartas que se llama mus; más o menos es éso. Y yo se lo vi. Le vi el ordago a aquella persona, hijo. Es más, te puedo decir que le gané aquella partida. Pero el juego continuó, y mientras continúe el juego, siempre habrá otras partidas, con sus ordagos o no, quién sabe.
Hijo mío, nunca ganas nada si sigues jugando al juego de alguien, pues al final siempre acabas perdiendo tú.
Cinco años de mi vida pasaron desde que tomé conciencia de éste pensamiento hasta que lo interiorice.
Y cuando aquella persona de nuevo me echó un ordago en la vida, un pulso, sabes qué hice?
- Qué hiciste?, papá.
- Dejé las cartas encima de la mesa y nunca más jugué con aquella persona, metafóricamente hablando, claro.
Abandoné la partida, abandoné mi lucha con aquella persona. Todas las batallas, todas las disputas, desaparecieron.
Te puedo asegurar que fue entonces cuando puedo decir ahora que yo si que verdaderamente gané a aquella persona, o en su defecto a mi, a mi en mi lucha con aquella persona, al no entrar nunca más en "aquella partida", al no entrar nunca más en aquel "juego".
Las guerras nunca se acaban si necesitas de un ejército para mantener la paz, hijo mío.
Entiende que toda lucha por mantener la calma es inútil; pues la verdadera calma se manifiesta sólo cuando ha cesado por completo todo tipo de lucha.
Lo entiendes?, hijo mío.
- No sé si lo he entendido, papá
- Bueno, no te preocupes hijo mío, que las cosas no se entienden hasta que uno no las interioriza a través de su propia experiencia con ellas.
Rafael Santamaría