La mente se podría decir que es atención, y la atención es la matriz de la energía; y como ya se sabe, nosotros somos energía.
Somos un pensamiento en la mente de Dios.
Los pensamientos llegan a tu mente originados por la identificación de tu ego con las cosas, y tu mente les presta su atención a través de ti ; les presta su energía (tu energía). Debido a ésto tú te acabas identificando con lo que te pasa, ya que tu mente lo hace creíble para ti.
Cuantos más pensamientos concurren una y otra vez a tu mente, tu mente más dispersa está debido a que tiene varios "frentes" abiertos; es decir: tu mente, o foco de atención, se dispersa.
Una atención dispersa conlleva una energía dispersa; y al ser nosotros energía, cuando nuestra mente se dispersa, nosotros mismos estamos dispersos.
Cuando la mente se concentra en una sola cosa, focalizamos la atención; cuando se focaliza la atención, la energía se retroalimenta vigorizandose así misma.
Cuando ese foco de atención se dirige hacia afuera, se consiguen materializar nuestros pensamientos, dando igual la polaridad que tengan éstos (negativos o positivos); pero cuando ese mismo foco de atención se lleva hacia el interior, en lo que se denomina: la interiorizacion de la mente, el alma toma conciencia de sí misma al prestarse nosotros toda nuestra atención.
Mientras sigamos prestando nuestra atención al mundo de afuera, nuestro ego seguirá identificandose con todo aquello que nos pasa: nuestras circunstancias; y entonces sufriremos debido a que nuestras circunstancias son siempre cambiantes.
La serenidad se encuentra en la mente que mira hacia dentro, no en la mente que vive las circunstancias de afuera.
Medita.
Rafael Santamaria
viernes, 7 de octubre de 2016
jueves, 6 de octubre de 2016
LA VIDA; original de Rafael Santamaría
La vida en este plano físico de conciencia no es el paso de los años por el cuerpo. Ni tan siquiera son los recuerdos que se guardan bajo llave en el desván de la memoria y/o en el baúl de la nostalgia. Como tampoco son los sueños frustrados, ni las promesas incumplidas; o los amores inacabados en el seno de un corazón afligido.
La vida en este plano físico de conciencia es la vida que hemos llevado; pero no lo que fuimos mientras estuvimos vivos, sino lo que hicimos mientras gozabamos de vida. Pues el éxito en la vida no lo da el destino que se marca cada uno, ni las metas u objetivos, éso son sucedáneos para un paladar atrofiado de una cultura espiritual; sino la forma de caminar por el camino que la vida nos lleva y que de alguna manera antes de venir a este mundo hemos escogido como escuela para la evolución de nuestra conciencia.
Muchas veces me hago la injusta reflexión de qué es lo que he conseguido en ésta vida, pues miro a mi alrededor y no veo nada, nada de lo que me gustaría ver. Pero, ¿y qué es eso que tanto me gustaría ver?
La impaciencia de un corazón domesticado por mi mente me hace soñar con verdades a medias, con sueños de otros comercializados bajo el sello de la cultura del materialismo. ¿De verdad quiero eso? - me pregunto.
¿Qué anhelo de verdad?
Una pregunta cuyo sello no se puede franquear en el destino de la logia del modo de vida materialista.
La interiorizacion de la mente es el camino al auto descubrimiento, y ése auto descubrimiento individual y personal es la razón de ser de cada uno en ésta vida.
No se trata de buscar la felicidad, ésa búsqueda es un camino sin retorno que no lleva a ninguna parte (no os perdáis yendo por ahí) sino de ser felices en el enjambre de los problemas cotidianos de la vida sin permitir que el veneno emocional de la picadura de cualquier dificultad nos cause alergia estacional en nuestra vida.
El ego, nuestro ego, siempre va a estar ahí; va circunscrito a nuestra existencia en este plano físico, pero alimentarlo con la continua identificación con lo que nos pasa, rasga las vestiduras espirituales de nuestra alma dejándola desnuda ante el frío invierno que supone esta vida para la conciencia que está identificada con el cuerpo.
El abrigo del ego no guarda el calor espiritual del alma, pues es sólo el propio abrigo de una conciencia libre de toda identificación el que nos protege del frío invierno de los problemas que conlleva la vida.
Puedes pasarte la vida luchando contra ella o contra ti mismo; contra ella: acabarás perdiendo la vida; contra ti mismo, si ganas, obtendrás la inmortalidad a éste plano físico de conciencia al que erróneamente llamamos vida.
Tú decides, pero el tiempo pasa, y ésta vida es tiempo: el tiempo que pasas por ésta vida.
La seguridad y estabilidad que buscas fuera de ti es imposible de obtener; piensa que es como si quisieras encontrar una embarcación en la que a bordo de ella no se notase jamás el oleaje de las aguas del mar de ésta vida por minúsculas que fueran a veces sus olas.
Pero razona por ti mismo si no has de aprender a no marearte en este mar de circunstancias sea cual sea la embarcación con la que te haya tocado navegar; si no has de aprender a nadar en la infinitud de tus pensamientos sin ahogarte con ellos; y si no has de cruzar el ancho mar de esta vida sin buscar más bote salvavidas que tu propia conciencia libre de ego.
Y no encalles en la isla del costumbrismo y la desidia y sobrevivas allí dejando que el tiempo pase, pues quien naufraga en la isla de su amargura sin hacer por escapar a su propia condena, muere víctima de la más profunda de las soledades.
Rafael Santamaria
La vida en este plano físico de conciencia es la vida que hemos llevado; pero no lo que fuimos mientras estuvimos vivos, sino lo que hicimos mientras gozabamos de vida. Pues el éxito en la vida no lo da el destino que se marca cada uno, ni las metas u objetivos, éso son sucedáneos para un paladar atrofiado de una cultura espiritual; sino la forma de caminar por el camino que la vida nos lleva y que de alguna manera antes de venir a este mundo hemos escogido como escuela para la evolución de nuestra conciencia.
Muchas veces me hago la injusta reflexión de qué es lo que he conseguido en ésta vida, pues miro a mi alrededor y no veo nada, nada de lo que me gustaría ver. Pero, ¿y qué es eso que tanto me gustaría ver?
La impaciencia de un corazón domesticado por mi mente me hace soñar con verdades a medias, con sueños de otros comercializados bajo el sello de la cultura del materialismo. ¿De verdad quiero eso? - me pregunto.
¿Qué anhelo de verdad?
Una pregunta cuyo sello no se puede franquear en el destino de la logia del modo de vida materialista.
La interiorizacion de la mente es el camino al auto descubrimiento, y ése auto descubrimiento individual y personal es la razón de ser de cada uno en ésta vida.
No se trata de buscar la felicidad, ésa búsqueda es un camino sin retorno que no lleva a ninguna parte (no os perdáis yendo por ahí) sino de ser felices en el enjambre de los problemas cotidianos de la vida sin permitir que el veneno emocional de la picadura de cualquier dificultad nos cause alergia estacional en nuestra vida.
El ego, nuestro ego, siempre va a estar ahí; va circunscrito a nuestra existencia en este plano físico, pero alimentarlo con la continua identificación con lo que nos pasa, rasga las vestiduras espirituales de nuestra alma dejándola desnuda ante el frío invierno que supone esta vida para la conciencia que está identificada con el cuerpo.
El abrigo del ego no guarda el calor espiritual del alma, pues es sólo el propio abrigo de una conciencia libre de toda identificación el que nos protege del frío invierno de los problemas que conlleva la vida.
Puedes pasarte la vida luchando contra ella o contra ti mismo; contra ella: acabarás perdiendo la vida; contra ti mismo, si ganas, obtendrás la inmortalidad a éste plano físico de conciencia al que erróneamente llamamos vida.
Tú decides, pero el tiempo pasa, y ésta vida es tiempo: el tiempo que pasas por ésta vida.
La seguridad y estabilidad que buscas fuera de ti es imposible de obtener; piensa que es como si quisieras encontrar una embarcación en la que a bordo de ella no se notase jamás el oleaje de las aguas del mar de ésta vida por minúsculas que fueran a veces sus olas.
Pero razona por ti mismo si no has de aprender a no marearte en este mar de circunstancias sea cual sea la embarcación con la que te haya tocado navegar; si no has de aprender a nadar en la infinitud de tus pensamientos sin ahogarte con ellos; y si no has de cruzar el ancho mar de esta vida sin buscar más bote salvavidas que tu propia conciencia libre de ego.
Y no encalles en la isla del costumbrismo y la desidia y sobrevivas allí dejando que el tiempo pase, pues quien naufraga en la isla de su amargura sin hacer por escapar a su propia condena, muere víctima de la más profunda de las soledades.
Rafael Santamaria
miércoles, 14 de septiembre de 2016
A TI TE DIGO; original de Rafael Santamaría
No te quedes en tu isla desierta, allí donde los víveres de la verdadera felicidad escasean. Mejor construye la balsa de la esperanza con los troncos de tu esfuerzo, y hazte a la mar ahora que aún ves el horizonte espiritual que deseas alcanzar.
E iza la vela mayor de tu intuición para surcar el ancho mar de la ignorancia que te rodea; pero mientras cruzas el océano de tu ego, permanece atento en constante meditación para no sucumbir ante el fuerte oleaje de sus tentaciones; pues el viaje será largo y el tiempo estará revuelto.
Ten fe pues en tu timonel: tu corazón; que lo que te aguarda es cien veces mayor que lo que ahora tienes.
Y aun teniendo buena mar, recuerda que los piratas de tus malos hábitos siempre andarán al acecho para recuperar su botín: Tú.
Y no sigas la cartografía de otros, que aun teniendo todos el mismo Destino, cada uno ha de llegar a Él por diferentes caminos.
Dejate guiar siempre por lo que intuyes que sabes para poder alcanzar la orilla del Conocimiento.
Y no siembres más dudas en tu isla desierta, o los primeros brotes de tus miedos no te permitirán nunca hacerte a la mar en busca de conocimiento.
Se pues como ése capitán que tomando el mando de su mente consigue llegar a buen puerto en medio de una tempestad emocional.
Y espera a que las aguas estén mansas de las emociones que generan tus pensamientos si de verdad ansias ver por ti mismo cuan profundo es la oscuridad de tu ego.
Y no lleves más tripulación que tú mismo, que lo que en la otra orilla te aguarda, nos espera a todos por igual; y es el alma de cada uno la que ha de alcanzar su propia orilla divina y espiritual.
Rafael Santamaria
E iza la vela mayor de tu intuición para surcar el ancho mar de la ignorancia que te rodea; pero mientras cruzas el océano de tu ego, permanece atento en constante meditación para no sucumbir ante el fuerte oleaje de sus tentaciones; pues el viaje será largo y el tiempo estará revuelto.
Ten fe pues en tu timonel: tu corazón; que lo que te aguarda es cien veces mayor que lo que ahora tienes.
Y aun teniendo buena mar, recuerda que los piratas de tus malos hábitos siempre andarán al acecho para recuperar su botín: Tú.
Y no sigas la cartografía de otros, que aun teniendo todos el mismo Destino, cada uno ha de llegar a Él por diferentes caminos.
Dejate guiar siempre por lo que intuyes que sabes para poder alcanzar la orilla del Conocimiento.
Y no siembres más dudas en tu isla desierta, o los primeros brotes de tus miedos no te permitirán nunca hacerte a la mar en busca de conocimiento.
Se pues como ése capitán que tomando el mando de su mente consigue llegar a buen puerto en medio de una tempestad emocional.
Y espera a que las aguas estén mansas de las emociones que generan tus pensamientos si de verdad ansias ver por ti mismo cuan profundo es la oscuridad de tu ego.
Y no lleves más tripulación que tú mismo, que lo que en la otra orilla te aguarda, nos espera a todos por igual; y es el alma de cada uno la que ha de alcanzar su propia orilla divina y espiritual.
Rafael Santamaria
miércoles, 7 de septiembre de 2016
EL CAMINO; original de Rafael Santamaría
Has de pasar por la noche más oscura, la más tenebrosa, y la más lúgubre antes de poder ver el sol;
has de sentir el vacío más profundo y la soledad más dolorosa antes de conocer la perfecta compañía;
has de hervir sobre las aguas de tus propios miedos para descongelar así tus inseguridades;
has de sentir en toda su magnitud la debilidad, la frustración y el olvido para vencer la angustia;
has de perderte y andar perdido para conocer bien cuál es tu camino;
debes convivir diariamente con quien pueda herir a tu ego para conocer bien cómo sanar esas heridas;
debes luchar temiendo tus fuerzas pero sin darte tregua alguna para enfrentándote a ti mismo hallar gloria en tu contienda.
Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco es difícil, tan sólo es parte del camino.
Rafael Santamaria
has de sentir el vacío más profundo y la soledad más dolorosa antes de conocer la perfecta compañía;
has de hervir sobre las aguas de tus propios miedos para descongelar así tus inseguridades;
has de sentir en toda su magnitud la debilidad, la frustración y el olvido para vencer la angustia;
has de perderte y andar perdido para conocer bien cuál es tu camino;
debes convivir diariamente con quien pueda herir a tu ego para conocer bien cómo sanar esas heridas;
debes luchar temiendo tus fuerzas pero sin darte tregua alguna para enfrentándote a ti mismo hallar gloria en tu contienda.
Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco es difícil, tan sólo es parte del camino.
Rafael Santamaria
viernes, 2 de septiembre de 2016
MAESTRO...; original de Rafael Santamaría
-Maestro; ¿cómo le gustaría que fuera su vida?
-No deseo que sea de ninguna manera, pues cualquier circunstancia que contraviniera mis deseos de cómo desearía que fuera mi vida me haría sufrir. Acepto mi vida tal cual es.
-¿Cómo le gustaría que le amasen?, Maestro.
-Prefiero enfocar mi atención en cómo me gustaría poder y llegar a amar.
-¿Hay alguien que ocupe ahora mismo su corazón?, Maestro
-Nadie puede ocupar algo que no está hecho para ser ocupado.
-Bueno, me refería a sí hay alguien especial en su vida.
-En mi corazón hay sitio para todos. Todo el mundo es bienvenido. Por eso sí hay alguien especial en mi vida es todo aquel que se cruza en mi vida.
-¿Y si la persona que se cruzase en su vida fuera mala?
-Nadie llega a tu vida sin previa invitación. Todo el que llega a tu vida es para enseñarte algo; y todo el que se va de tu vida es porque ya no tienes nada más que aprender de él.
-¿También se puede aprender cosas de la gente mala?, Maestro
-Tantas como todas aquellas cosas que tengas en sintonía con la maldad de la persona que tienes que aprender.
-Maestro, ¿por qué aprendemos antes lo malo que lo bueno?
-Porque nos es más fácil, ya que nuestra energía se ha dejado imantar social y culturalmente hacia el lado negativo de las cosas.
-Y Maestro, ¿cómo puede encontrar paz en este mundo?
-No buscándola en éste mundo.
-¿Y en qué mundo la busca?
-En el mio propio.
-¿Y cuál es su mundo propio?, Maestro
-Mi alma.
Rafael Santamaria
-No deseo que sea de ninguna manera, pues cualquier circunstancia que contraviniera mis deseos de cómo desearía que fuera mi vida me haría sufrir. Acepto mi vida tal cual es.
-¿Cómo le gustaría que le amasen?, Maestro.
-Prefiero enfocar mi atención en cómo me gustaría poder y llegar a amar.
-¿Hay alguien que ocupe ahora mismo su corazón?, Maestro
-Nadie puede ocupar algo que no está hecho para ser ocupado.
-Bueno, me refería a sí hay alguien especial en su vida.
-En mi corazón hay sitio para todos. Todo el mundo es bienvenido. Por eso sí hay alguien especial en mi vida es todo aquel que se cruza en mi vida.
-¿Y si la persona que se cruzase en su vida fuera mala?
-Nadie llega a tu vida sin previa invitación. Todo el que llega a tu vida es para enseñarte algo; y todo el que se va de tu vida es porque ya no tienes nada más que aprender de él.
-¿También se puede aprender cosas de la gente mala?, Maestro
-Tantas como todas aquellas cosas que tengas en sintonía con la maldad de la persona que tienes que aprender.
-Maestro, ¿por qué aprendemos antes lo malo que lo bueno?
-Porque nos es más fácil, ya que nuestra energía se ha dejado imantar social y culturalmente hacia el lado negativo de las cosas.
-Y Maestro, ¿cómo puede encontrar paz en este mundo?
-No buscándola en éste mundo.
-¿Y en qué mundo la busca?
-En el mio propio.
-¿Y cuál es su mundo propio?, Maestro
-Mi alma.
Rafael Santamaria
jueves, 11 de agosto de 2016
RECUPERA TU PODER; original de Rafael Santamaría
Nadie tiene más poder sobre ti que el que tú le concedes que tenga.
Mi historia es bastante singular pues la toma de conciencia que tuve es bastante particular.
En cierta ocasión me enteré que me habían usurpado unas fotos que estaban empleando con una identidad falsa. Al principio me molestó, pero luego al enterarme que lo hacían para ligar me llamó la atención: " Alguien me había escogido a mí porque se pensaba que con mi físico tendría más posibilidades de llamar la atención sobre una mujer "
Está reflexión me dio que pensar. Deduje que entonces yo no era tan vulgar, físicamente hablando, cómo me había hecho creer la persona que había estado a mi lado durante muchos años.
A mi ego le hubiera encantado saber el éxito que estaba teniendo la persona que estaba utilizando mis fotos, pero me contenté con darme cuenta de que valía más de lo que yo a mí mismo me había llegado a degradar.
¿Pero cómo había llegado a degradarme tanto?
La primera respuesta que me vino fue la de ego, es decir, la culpa la tenía la persona que me había hecho sentir así.
Gracias a Dios, inmerso en una de mis meditaciones, me di cuenta que el único responsable de haber llegado a tal extremo era yo. Era yo porque yo era el que había permitido que otra persona tuviera poder sobre mí. Y ese poder se manifestaba en que yo llegaba a creerme las opiniones que aquella persona. verbalizaba sobre mí.
Fue un trabajo duro el hecho de recuperar el poder que sobre mi le había otorgado a esa persona.
Tenía mucho miedo, pues tenía muchas inseguridades.
Pero me sirvió de mucho apoyo el saber que aquella persona que me había usurpado unas fotos a través de Internet confiaba más en mí que yo mismo.
Normalmente, y sin saber por qué, a lo largo de nuestra vida vamos entregando pequeñas parcelas emocionales de nuestro gran latifundio emocional, a la vez que hacemos concesiones de nuestra seguridad en nosotros mismos a personas externas qué tan solo quieren expropiarnos nuestra confianza en nosotros mismos para hacer negocio con ella, ese negocio suele ser el chantaje emocional.
En estos casos, sin otro abogado que la confianza que tenga una persona en sí misma, los pleitos se ganan interiorizando la frase de que nadie tiene más poder sobre ti que el que tú le concedas.
Estos lazos emocionales son tan difíciles de cortar, que todavía conozco gente que ha llegado a divorciarse de su pareja sin haber conseguido cortar del todo el control emocional que aún siguen ejerciendo él (o ella) sobre él (o ella)
Y dicha manipulación no sólo se limita al mundo de la pareja, sino que también sucede entre padres (o madres) que no sueltan a sus hijos porque éstos les han concedido a sus padres un poder sobre ellos que no saben, o no se atreven, a recuperar.
También existe entré amigos, jefes y empleados, profesores y alumnos, etcétera.
Mi historia es bastante singular pues la toma de conciencia que tuve es bastante particular.
En cierta ocasión me enteré que me habían usurpado unas fotos que estaban empleando con una identidad falsa. Al principio me molestó, pero luego al enterarme que lo hacían para ligar me llamó la atención: " Alguien me había escogido a mí porque se pensaba que con mi físico tendría más posibilidades de llamar la atención sobre una mujer "
Está reflexión me dio que pensar. Deduje que entonces yo no era tan vulgar, físicamente hablando, cómo me había hecho creer la persona que había estado a mi lado durante muchos años.
A mi ego le hubiera encantado saber el éxito que estaba teniendo la persona que estaba utilizando mis fotos, pero me contenté con darme cuenta de que valía más de lo que yo a mí mismo me había llegado a degradar.
¿Pero cómo había llegado a degradarme tanto?
La primera respuesta que me vino fue la de ego, es decir, la culpa la tenía la persona que me había hecho sentir así.
Gracias a Dios, inmerso en una de mis meditaciones, me di cuenta que el único responsable de haber llegado a tal extremo era yo. Era yo porque yo era el que había permitido que otra persona tuviera poder sobre mí. Y ese poder se manifestaba en que yo llegaba a creerme las opiniones que aquella persona. verbalizaba sobre mí.
Fue un trabajo duro el hecho de recuperar el poder que sobre mi le había otorgado a esa persona.
Tenía mucho miedo, pues tenía muchas inseguridades.
Pero me sirvió de mucho apoyo el saber que aquella persona que me había usurpado unas fotos a través de Internet confiaba más en mí que yo mismo.
Normalmente, y sin saber por qué, a lo largo de nuestra vida vamos entregando pequeñas parcelas emocionales de nuestro gran latifundio emocional, a la vez que hacemos concesiones de nuestra seguridad en nosotros mismos a personas externas qué tan solo quieren expropiarnos nuestra confianza en nosotros mismos para hacer negocio con ella, ese negocio suele ser el chantaje emocional.
En estos casos, sin otro abogado que la confianza que tenga una persona en sí misma, los pleitos se ganan interiorizando la frase de que nadie tiene más poder sobre ti que el que tú le concedas.
Estos lazos emocionales son tan difíciles de cortar, que todavía conozco gente que ha llegado a divorciarse de su pareja sin haber conseguido cortar del todo el control emocional que aún siguen ejerciendo él (o ella) sobre él (o ella)
Y dicha manipulación no sólo se limita al mundo de la pareja, sino que también sucede entre padres (o madres) que no sueltan a sus hijos porque éstos les han concedido a sus padres un poder sobre ellos que no saben, o no se atreven, a recuperar.
También existe entré amigos, jefes y empleados, profesores y alumnos, etcétera.
Rafael Santamaría
sábado, 6 de agosto de 2016
QUIERETE. AMATE; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión acompañe a mi hija a hacerse unas fotos pues las necesitaba para hacerse el carné de identidad.
- No me gusta nada como he salido. Me veo fea - me dijo mi hija cuando hubo visto las fotos que le habían hecho
- A mi me gusta como sales. Estás muy guapa - contesté.
- Papá...
- No lo digo para quedar bien, lo digo en serio.
- Claro, como tú me quieres, me ves guapa - replicó mi hija.
- Exacto hija mía, tú lo has dicho. De lo que se deduce que como tú no te quieres, es imposible que te veas guapa.
Entiende entonces hija mía que la culpa de que no te gustes no la tienen ni las fotos, ni el fotógrafo, sino la falta de un amor incondicional hacia ti.
Te invito a reflexionar sobre lo que te acabo de contar, pues aún hay un montón de personas en el mundo que no se gustan a sí mismas, y si no se gustan así mismas nada más es por su falta de amor incondicional hacia ellas mismas. Y es la falta de amor incondicional hacia uno mismo lo que hace que nuestra vida sea una vida llena de altibajos con nuestras dudas, miedos, envidias, egoísmo, rencor, resentimiento e ira.
Rafael Santamaria
- No me gusta nada como he salido. Me veo fea - me dijo mi hija cuando hubo visto las fotos que le habían hecho
- A mi me gusta como sales. Estás muy guapa - contesté.
- Papá...
- No lo digo para quedar bien, lo digo en serio.
- Claro, como tú me quieres, me ves guapa - replicó mi hija.
- Exacto hija mía, tú lo has dicho. De lo que se deduce que como tú no te quieres, es imposible que te veas guapa.
Entiende entonces hija mía que la culpa de que no te gustes no la tienen ni las fotos, ni el fotógrafo, sino la falta de un amor incondicional hacia ti.
Te invito a reflexionar sobre lo que te acabo de contar, pues aún hay un montón de personas en el mundo que no se gustan a sí mismas, y si no se gustan así mismas nada más es por su falta de amor incondicional hacia ellas mismas. Y es la falta de amor incondicional hacia uno mismo lo que hace que nuestra vida sea una vida llena de altibajos con nuestras dudas, miedos, envidias, egoísmo, rencor, resentimiento e ira.
Rafael Santamaria
lunes, 18 de julio de 2016
SIRVETE DE SABER QUE HACES LO CORRECTO; original de Rafael Santamaría
Se generoso. Deja al ruin que se alimente de su propia mezquindad. No tomes de su mano su mal ejemplo. No sigas su estela.
Sirverte de saber que haces lo correcto.
No te dejes confundir por conductas que te incitan a ser igual que los demás.
Se lo que te dice tu corazón que eres.
No te dejes sobornar por tus pensamientos.
No busques justificaciones a tu conducta.
No mires en otros la oportunidad de ser igual que ellos para poder justificar así tus errores.
Echa andar cada vez que te pares.
No busques la ocasión para dejar de hacer lo correcto.
Haz lo que sabes hacer con la elegancia de la ilusión y el convencimiento.
Piensa por ti pensando primero en los demás.
No vivas en pareja hasta que no des muestras de haber sabido convivir contigo mismo.
Ama lo que haces para sentir ese mismo amor en cada cosa que haces.
Deja el pasado en tu memoria para poder vivir el presente en tu corazón.
Olvidate de tener todo bajo control.
Deja que el curso de la vida te lleve por los rápidos de sus circunstancias.
No te ahogues allí donde los problemas no cubren por el simple hecho de tener miedo al agua.
Deja de correr en este mundo para que así la vida te alcance.
Llenate de paciencia y no permitas que nada ni nadie te vacie de ella.
Toma aire en tu vida cada vez que sientas que te falta algo.
Y haz siempre lo que debas para no sentir que debes algo a alguien.
Rafael Santamaria
Sirverte de saber que haces lo correcto.
No te dejes confundir por conductas que te incitan a ser igual que los demás.
Se lo que te dice tu corazón que eres.
No te dejes sobornar por tus pensamientos.
No busques justificaciones a tu conducta.
No mires en otros la oportunidad de ser igual que ellos para poder justificar así tus errores.
Echa andar cada vez que te pares.
No busques la ocasión para dejar de hacer lo correcto.
Haz lo que sabes hacer con la elegancia de la ilusión y el convencimiento.
Piensa por ti pensando primero en los demás.
No vivas en pareja hasta que no des muestras de haber sabido convivir contigo mismo.
Ama lo que haces para sentir ese mismo amor en cada cosa que haces.
Deja el pasado en tu memoria para poder vivir el presente en tu corazón.
Olvidate de tener todo bajo control.
Deja que el curso de la vida te lleve por los rápidos de sus circunstancias.
No te ahogues allí donde los problemas no cubren por el simple hecho de tener miedo al agua.
Deja de correr en este mundo para que así la vida te alcance.
Llenate de paciencia y no permitas que nada ni nadie te vacie de ella.
Toma aire en tu vida cada vez que sientas que te falta algo.
Y haz siempre lo que debas para no sentir que debes algo a alguien.
Rafael Santamaria
martes, 5 de julio de 2016
TODO ES UNA PROYECCIÓN, TODO ES UNA ILUSIÓN; original de Rafael Santamaría
Cuando morimos toda nuestra vida se nos proyecta a modo de película en nuestra mente.
Una conciencia, la nuestra, libre de ego, observa ésta película.
Dicha película es la vida que hemos llevado. En ese momento no existen las versiones, es decir, vemos la película, los hechos, tal y como ocurrieron, y no como muchas veces fueron versionados por nuestro ego.
De todo esto se deduce que la mente es como una pantalla de cine donde se proyectan nuestros pensamientos. Y que si miramos hacia la pantalla, hacia el exterior, sólo veremos ésos pensamientos. Pero si el espectador cambia la perspectiva de su mirada, y mira hacia el interior, veremos la cabina desde la que se está proyectandolo la película y entenderemos entonces que todo es una proyección.
Las imágenes de nuestra vida quedan impresas en nuestro cerebro a modo de rollo de película.
Cuando en la sala donde se estaba proyectando la película se encienden las luces, (cuando llega la muerte física) el espectador se da cuenta de que todo era un proyección. Y es invitado a abandonar la sala de la vida hasta una nueva proyección.
Todo son imágenes etereas que cobran realismo en nuestra pantalla mental cuando el foco de nuestra atención esta orientado hacia el exterior: hacia ésas imágenes que nosotros mismos proyectamos; pues esa es para nosotros nuestra realidad mientras no cambiemos el foco de nuestra atención.
Rafael Santamaria
Una conciencia, la nuestra, libre de ego, observa ésta película.
Dicha película es la vida que hemos llevado. En ese momento no existen las versiones, es decir, vemos la película, los hechos, tal y como ocurrieron, y no como muchas veces fueron versionados por nuestro ego.
De todo esto se deduce que la mente es como una pantalla de cine donde se proyectan nuestros pensamientos. Y que si miramos hacia la pantalla, hacia el exterior, sólo veremos ésos pensamientos. Pero si el espectador cambia la perspectiva de su mirada, y mira hacia el interior, veremos la cabina desde la que se está proyectandolo la película y entenderemos entonces que todo es una proyección.
Las imágenes de nuestra vida quedan impresas en nuestro cerebro a modo de rollo de película.
Cuando en la sala donde se estaba proyectando la película se encienden las luces, (cuando llega la muerte física) el espectador se da cuenta de que todo era un proyección. Y es invitado a abandonar la sala de la vida hasta una nueva proyección.
Todo son imágenes etereas que cobran realismo en nuestra pantalla mental cuando el foco de nuestra atención esta orientado hacia el exterior: hacia ésas imágenes que nosotros mismos proyectamos; pues esa es para nosotros nuestra realidad mientras no cambiemos el foco de nuestra atención.
Rafael Santamaria
jueves, 30 de junio de 2016
EL RINCÓN DEL PERDÓN; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión fui a buscar a mi hijo al colegio.
Como no le encontraba empecé a buscarle por las aulas. Al final le encontré en una clase que no era la suya. Estaba en un rincón.
- ¿Qué haces ahí? - le pregunté a mi hijo. Pero la que me respondería sería la profesora que le vigilaba.
- Está en el rincón de pensar, ha hecho una cosa mal y necesita reflexionar.
- Ah, muy bien ¿Y dónde está el rincón del perdón?
- ¡Cómo! - exclamaría
- Si, necesita un rincón del perdón, si no aprende a perdonarse no aprenderá jamás; créame.
Un año más tarde tuve la ocasión de visitar de nuevo el interior del colegio. Nunca encontré el rincón del perdón.
Así es muy difícil aprender, me dije.
Rafael SantamariaEL
Como no le encontraba empecé a buscarle por las aulas. Al final le encontré en una clase que no era la suya. Estaba en un rincón.
- ¿Qué haces ahí? - le pregunté a mi hijo. Pero la que me respondería sería la profesora que le vigilaba.
- Está en el rincón de pensar, ha hecho una cosa mal y necesita reflexionar.
- Ah, muy bien ¿Y dónde está el rincón del perdón?
- ¡Cómo! - exclamaría
- Si, necesita un rincón del perdón, si no aprende a perdonarse no aprenderá jamás; créame.
Un año más tarde tuve la ocasión de visitar de nuevo el interior del colegio. Nunca encontré el rincón del perdón.
Así es muy difícil aprender, me dije.
Rafael SantamariaEL
NO TE PREOCUPES, FLUYE; original de Rafael Santamaría
No debes tener miedo, el miedo solo paraliza la fe que Dios quiere que tengas en Él. Sin esa fe el hombre se agobia por su futuro al vivir la vida desde la perspectiva mental que le invita a planificar las cosas como si las cosas tuvieran un futuro predecible y controlable por él.
Soy un pensamiento en la mente de Dios.
Entonces..., si siempre estoy en sus pensamientos, ¿por qué y de qué me preocupo? - pensé en cierta ocasión - pues es Él el que ya se preocupa por mi al tenerme siempre en sus pensamientos - deduje.
Entonces me di cuenta que las preocupaciones distorsionan la comunicación innata que a través de la intuición existe entre la Conciencia Cósmica (o Dios) y nuestra conciencia.
Debo limpiar mi mente de todo vestigio inerte de pensamiento con que mi ego quiere desconectarme de mi verdadera conciencia - me dije a mí mismo.
Entonces rece y rece como me enseñaron a rezar cuando era pequeño, y tras mis oraciones me llegó la imagen de un libro que ya había visto en algún sitio pero que no recordaba dónde:" Autobiográfica de un Yogui", de Paramahansa Yogananda.
En verdad, el camino es corto para la mente que no se preocupa de hacerlo largo.
Medita
Rafael Santamaria
Soy un pensamiento en la mente de Dios.
Entonces..., si siempre estoy en sus pensamientos, ¿por qué y de qué me preocupo? - pensé en cierta ocasión - pues es Él el que ya se preocupa por mi al tenerme siempre en sus pensamientos - deduje.
Entonces me di cuenta que las preocupaciones distorsionan la comunicación innata que a través de la intuición existe entre la Conciencia Cósmica (o Dios) y nuestra conciencia.
Debo limpiar mi mente de todo vestigio inerte de pensamiento con que mi ego quiere desconectarme de mi verdadera conciencia - me dije a mí mismo.
Entonces rece y rece como me enseñaron a rezar cuando era pequeño, y tras mis oraciones me llegó la imagen de un libro que ya había visto en algún sitio pero que no recordaba dónde:" Autobiográfica de un Yogui", de Paramahansa Yogananda.
En verdad, el camino es corto para la mente que no se preocupa de hacerlo largo.
Medita
Rafael Santamaria
jueves, 14 de abril de 2016
EQUIVOCATE; original de Rafael Santamaría
-¿Sabes cuántas veces me he equivocado yo? - le dije en cierta ocasión a un buen amigo mientras charlábamos acerca de la vida - dejé de contarlas el día que me di cuenta de que me faltaban números para poder enumerarlas.
Ahora solo pienso en lo que quiero, no en si me voy a equivocar por tomar ésa elección, porque si me equivoco en lo que quiero, entonces es que realmente no lo quiero, o no lo necesito; y de acuerdo a esta equivocación entonces podré acercarme más a saber lo que de verdad quiero.
¿Realmente estas dispuesto a equivocarte? - le pregunté
Entiende pues, que la inmovilidad a hacer aquello que quieres nace del miedo a equivocarte.
Rafael Santamaría
Ahora solo pienso en lo que quiero, no en si me voy a equivocar por tomar ésa elección, porque si me equivoco en lo que quiero, entonces es que realmente no lo quiero, o no lo necesito; y de acuerdo a esta equivocación entonces podré acercarme más a saber lo que de verdad quiero.
¿Realmente estas dispuesto a equivocarte? - le pregunté
Entiende pues, que la inmovilidad a hacer aquello que quieres nace del miedo a equivocarte.
Rafael Santamaría
miércoles, 2 de marzo de 2016
EL AUTO CONOCIMIENTO; original de Rafael Santamaría
Tu mente es atención.
Una mente dispersa conlleva una atención dispersa.
Tus pensamientos llaman constantemente la atención de tu mente convirtiendo a tu mente, una vez captada su atención, en un cúmulo de pensamientos, haciendo creer entonces a tu mente que tu mente piensa.
Pero tu mente que te quede claro que no piensa.
Entiende que una mente que centra la atención en sí misma se olvida de "pensar", se olvida de todo pensamiento que tiene en sí misma, en su mente. Y entiende también que cuando un pensamiento no recibe la energía (el sustento) de la atención (de la mente) se debilita gradualmente hasta llegar a su completa desaparición. Sólo el recuerdo de nuestra atención (de nuestra mente) puede hacerlo revivir.
Cuando la atención se interioriza en la propia atención: cuando la mente se observa a sí misma, el poder de nuestra atención, el poder de nuestra mente, se vuelve infinito al no estar limitado por nuestros pensamientos.
Todo es (todo lo vives) según a donde lleves (según donde tengas) la atención de tu mente.
Una mente que sabe que ningún pensamiento de los que le asedian es suyo, es una mente que se conoce a sí misma; y el auto conocimiento (mental) es sinónimo de sabiduría.
Rafael Santamaría
Clases de Meditación ZEN a cargo de Rafael Santamaría.
Pídenos información a través del siguiente email:
info@gema-martin.com
martes, 1 de marzo de 2016
TODA TU REALIDAD ES MENTAL; original de Rafael Santamaría
Toda tu realidad es mental.
Nada de lo que crees que es real es real salvo para tu mente.
Tu mente construye a través de tus pensamientos una realidad, y tú vives en esa realidad al identificarte con los pensamientos que hay en tu mente.
Tus pensamientos abarcan, comprenden y definen tu realidad.
La realidad de esos pensamientos se proyecta en la pantalla de tu mente, y al igual que si estuvieras en una sala de cine, tú ves en la gran pantalla de de cine que es tu mente la película mental de tus pensamientos, creyendo así que lo que estás viendo es la única realidad existente al estar la sala de cine de tu conciencia con la "luz" apagada.
Cuando la luz de la conciencia se enciende, a los pensamientos de la pantalla de tu mente les falta el brillo de la credibilidad que les proporcionaba el hecho de que la sala de tu conciencia estuviera a oscuras.
Cada vez que se proyecta una película en tu mente, la sala de tu conciencia, al igual que sucede en una sala de cine, se oscurece para transmitir al espectador, que es el alma, la sensación de que lo que está viendo es real.
Los espectadores o almas que viven encerradas en esa sala de cine llegan a creer que la única realidad existente es la que están viendo; éstas almas no conocen la luz de su conciencia que ilumina dicha sala, la cual luz, cuando se enciende, pone en evidencia a nuestras películas mentales y nos las muestra tal y como en verdad son: realidades ficticias de nuestra mente.
Los esquemas mentales por los que nos regimos en nuestra vida no son más que los gustos a la hora de elegir que "tipo de cine", que tipo de películas mentales, nos gusta ver más; es decir, no son más que con que tipo de esquemas mentales (formas de pensar) nos sentimos más identificados.
Aparece también en esta vida la figura del "critico" de cine; aquel o aquella persona que crítica la película (mental) de otros sacándole todos los aparentes defectos.
Las lámparas que están apagadas en la sala mental donde se proyectan las películas de nuestras pensamientos equivalen a nuestros chakras; éstas lámparas permanecerán apagadas mientras la corriente eléctrica (o energía kundalini) no llegué a todas y cada una de ellas y las ilumine.
La meditación hace pasar dicha energía por estás puertas energéticas (por estas lámparas) hasta que dicha energía, "encendiendo" cada lámpara, consigue iluminar la sala de proyecciones.
Una vez que dicha sala (la conciencia) queda iluminada, el proyector del ego que proyectaba sus pensamientos en la pantalla de nuestra mente es sustituido por la intuición.
Rafael Santamaría
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Nada de lo que crees que es real es real salvo para tu mente.
Tu mente construye a través de tus pensamientos una realidad, y tú vives en esa realidad al identificarte con los pensamientos que hay en tu mente.
Tus pensamientos abarcan, comprenden y definen tu realidad.
La realidad de esos pensamientos se proyecta en la pantalla de tu mente, y al igual que si estuvieras en una sala de cine, tú ves en la gran pantalla de de cine que es tu mente la película mental de tus pensamientos, creyendo así que lo que estás viendo es la única realidad existente al estar la sala de cine de tu conciencia con la "luz" apagada.
Cuando la luz de la conciencia se enciende, a los pensamientos de la pantalla de tu mente les falta el brillo de la credibilidad que les proporcionaba el hecho de que la sala de tu conciencia estuviera a oscuras.
Cada vez que se proyecta una película en tu mente, la sala de tu conciencia, al igual que sucede en una sala de cine, se oscurece para transmitir al espectador, que es el alma, la sensación de que lo que está viendo es real.
Los espectadores o almas que viven encerradas en esa sala de cine llegan a creer que la única realidad existente es la que están viendo; éstas almas no conocen la luz de su conciencia que ilumina dicha sala, la cual luz, cuando se enciende, pone en evidencia a nuestras películas mentales y nos las muestra tal y como en verdad son: realidades ficticias de nuestra mente.
Los esquemas mentales por los que nos regimos en nuestra vida no son más que los gustos a la hora de elegir que "tipo de cine", que tipo de películas mentales, nos gusta ver más; es decir, no son más que con que tipo de esquemas mentales (formas de pensar) nos sentimos más identificados.
Aparece también en esta vida la figura del "critico" de cine; aquel o aquella persona que crítica la película (mental) de otros sacándole todos los aparentes defectos.
Las lámparas que están apagadas en la sala mental donde se proyectan las películas de nuestras pensamientos equivalen a nuestros chakras; éstas lámparas permanecerán apagadas mientras la corriente eléctrica (o energía kundalini) no llegué a todas y cada una de ellas y las ilumine.
La meditación hace pasar dicha energía por estás puertas energéticas (por estas lámparas) hasta que dicha energía, "encendiendo" cada lámpara, consigue iluminar la sala de proyecciones.
Una vez que dicha sala (la conciencia) queda iluminada, el proyector del ego que proyectaba sus pensamientos en la pantalla de nuestra mente es sustituido por la intuición.
Rafael Santamaría
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jueves, 25 de febrero de 2016
EGO; original de Rafael Santamaría
La mente es, entre otras muchas cosas, una máquina del tiempo. Nos traslada al pasado y al futuro a una velocidad de vértigo. Pero ninguno de estos dos tiempos son tiempos presentes, tiempos reales. Y hay que recordar que sin presente no hay futuro; y el pasado ya no existe.
Como puedo entonces ir con la mente a lo que está pasando ahora?
Todos nuestros pensamientos se avienen a recordar, a revivir o a pronosticar, una situación o una experiencia. Cuando nuestra atención no se centra en recordar, en revivir, o en vaticinar lo que pensamos que va a suceder, entonces la mente se libera del caos del pensamiento, y se centra en el ahora.
La eternidad se podría asemejar a lo que está sucediendo ahora. Ésto, éste momento, puede hacerse inmortal pues no tiene ni pasado ni futuro. Es atemporal para nuestra mente ya que no puede clasificarlo como pasado o futuro, no puede etiquetarlo, y sin etiquetas, todo lo que vive la mente es nuevo, y lo nuevo conlleva para nuestra mente la experiencia de lo auténtico. Y sólo el ahora es auténtico, todo lo demás, pasado o futuro, es una burda réplica, una imitación mental, a lo que estamos viviendo.
La mente se mueve hacia detrás y hacia delante en el tiempo; para "sujetarla", para anclarla en el presente, hay que dejar de pensar.
El pensamiento es un juicio en el tiempo. Sí evitamos juzgar, y evitamos los tiempos pasado y futuro, los pensamientos se desvanecen por si solos (la inercia de pensar se desvanece por si sola), y la mente se detiene.
Cuando meditamos, el tiempo y el juicio deberían desaparecer.
La atención puesta en la respiración, en nuestra respiración, nos aleja de los tiempos y los juicios.
La respiración, nuestra respiración, está influenciada por nuestro modo de vivir las cosas; y nuestro modo de vivir las cosas esta condicionado por nuestra forma de pensar.
Observando nuestra respiración podemos llegar al entramado subconsciente de cómo es nuestra forma de pensar.
Pero estamos tan ligados a esa forma de pensar, creyendo, o haciéndonos creer, que nuestra forma de pensar es siempre la buena y la correcta en todo momento, que nos resulta sumamente complicado y difícil, soltar nuestra respiración, es decir, nos resulta sumamente complicado soltar nuestras viejas creencias con las cuales nos hemos identificado y a través de ellas hemos creado un personaje con unas características (ego), en mi caso Rafa, que busca la atención y el protagonismo en el drama cósmico de la vida de cuantas personas se cruzan por nuestras experiencias y circunstancias vivenciales.
Así mismo, la energía que nos mueve proviene del pensamiento, cuando éstos pensamientos están sujetos a formas de pensar: creencias, inculcados por criterios, y nunca por nuestra propia experiencia, nos convertimos en autómatas de nuestros pensamientos (que no son nuestros) a la vez que en sujetos pasivos de todo cuanto nos sucede en la vida.
El reset mental, el formateo de nuestra mente, se consigue a través de una toma de conciencia continua basada en el ahora.
Una forma de trabajar esa continua toma de conciencia es entrenando la observación.
Observando nuestra respiración nuestra atención tan sólo observa, desligandose así del viejo hábito del juicio y la opinión.
Se podría decir que la meditación se basa en entrenar nuestra atención haciéndola observadora.
Cuando la atención sólo observa se despierta la intuición.
La intuición se asemeja al pensamiento, pero difiere de él en que carece de juicio, por tanto nunca puede ser negativo.
La intuición proviene de la interiorizacion que hace la mente al observar. Proviene de la interiorizacion de la mente (en esa interiorizacion la mente se encuentra con el alma)
Cuanto más interioricemos nuestra observación más profunda será nuestra toma de conciencia.
Cuando nuestra toma de conciencia llega hasta el corazón, el amor ilumina nuestra alma.
Cuando el amor ilumina nuestra alma, la divinidad de nuestra conciencia se despoja, se libera, de la caracterización del personaje ego al que venía interpretando sin darse cuenta.
Rafael Santamaría
Como puedo entonces ir con la mente a lo que está pasando ahora?
Todos nuestros pensamientos se avienen a recordar, a revivir o a pronosticar, una situación o una experiencia. Cuando nuestra atención no se centra en recordar, en revivir, o en vaticinar lo que pensamos que va a suceder, entonces la mente se libera del caos del pensamiento, y se centra en el ahora.
La eternidad se podría asemejar a lo que está sucediendo ahora. Ésto, éste momento, puede hacerse inmortal pues no tiene ni pasado ni futuro. Es atemporal para nuestra mente ya que no puede clasificarlo como pasado o futuro, no puede etiquetarlo, y sin etiquetas, todo lo que vive la mente es nuevo, y lo nuevo conlleva para nuestra mente la experiencia de lo auténtico. Y sólo el ahora es auténtico, todo lo demás, pasado o futuro, es una burda réplica, una imitación mental, a lo que estamos viviendo.
La mente se mueve hacia detrás y hacia delante en el tiempo; para "sujetarla", para anclarla en el presente, hay que dejar de pensar.
El pensamiento es un juicio en el tiempo. Sí evitamos juzgar, y evitamos los tiempos pasado y futuro, los pensamientos se desvanecen por si solos (la inercia de pensar se desvanece por si sola), y la mente se detiene.
Cuando meditamos, el tiempo y el juicio deberían desaparecer.
La atención puesta en la respiración, en nuestra respiración, nos aleja de los tiempos y los juicios.
La respiración, nuestra respiración, está influenciada por nuestro modo de vivir las cosas; y nuestro modo de vivir las cosas esta condicionado por nuestra forma de pensar.
Observando nuestra respiración podemos llegar al entramado subconsciente de cómo es nuestra forma de pensar.
Pero estamos tan ligados a esa forma de pensar, creyendo, o haciéndonos creer, que nuestra forma de pensar es siempre la buena y la correcta en todo momento, que nos resulta sumamente complicado y difícil, soltar nuestra respiración, es decir, nos resulta sumamente complicado soltar nuestras viejas creencias con las cuales nos hemos identificado y a través de ellas hemos creado un personaje con unas características (ego), en mi caso Rafa, que busca la atención y el protagonismo en el drama cósmico de la vida de cuantas personas se cruzan por nuestras experiencias y circunstancias vivenciales.
Así mismo, la energía que nos mueve proviene del pensamiento, cuando éstos pensamientos están sujetos a formas de pensar: creencias, inculcados por criterios, y nunca por nuestra propia experiencia, nos convertimos en autómatas de nuestros pensamientos (que no son nuestros) a la vez que en sujetos pasivos de todo cuanto nos sucede en la vida.
El reset mental, el formateo de nuestra mente, se consigue a través de una toma de conciencia continua basada en el ahora.
Una forma de trabajar esa continua toma de conciencia es entrenando la observación.
Observando nuestra respiración nuestra atención tan sólo observa, desligandose así del viejo hábito del juicio y la opinión.
Se podría decir que la meditación se basa en entrenar nuestra atención haciéndola observadora.
Cuando la atención sólo observa se despierta la intuición.
La intuición se asemeja al pensamiento, pero difiere de él en que carece de juicio, por tanto nunca puede ser negativo.
La intuición proviene de la interiorizacion que hace la mente al observar. Proviene de la interiorizacion de la mente (en esa interiorizacion la mente se encuentra con el alma)
Cuanto más interioricemos nuestra observación más profunda será nuestra toma de conciencia.
Cuando nuestra toma de conciencia llega hasta el corazón, el amor ilumina nuestra alma.
Cuando el amor ilumina nuestra alma, la divinidad de nuestra conciencia se despoja, se libera, de la caracterización del personaje ego al que venía interpretando sin darse cuenta.
Rafael Santamaría
MEDITA; original de Rafael Santamaría
La vida está llena de continuos problemas: no acabas de resolver uno cuando ya te está viniendo otro. Nunca vas a dejar de tener problemas, la vida es así, cuando unos se van aparecen otros.
Tu misión es saber gestionarlos con la actitud y el discernimiento adecuado.
La meditación te ayuda a no ver la vida como un problema, sino que te invita a tomar una perspectiva sobre la situación, y es dicha perspectiva la que te ayuda a resolver el problema no formando parte del mismo.
Si tienes un problema, y vives ese problema en primera persona (como hace la gran mayoría de la gente), entras a formar parte del problema; y así nunca lo resolverás.
Y siendo en parte la vida una continua sucesión de problemas que te toca resolver, llegará un día que siguiendo con ésta actitud tuya de tomarte las cosas a título personal, tú mismo te convertirás en un problema, no sabiendo entonces resolver tus propios problemas porque tú mismo te has convertido en un problema para ti.
Para resolver el problema, o los problemas, que acechan tu mente en esta vida, necesitas perspectiva sobre el problema, necesitas perspectiva sobre tu mente; necesitas saber observar el problema sin dejarte arrastrar por él. Necesitas meditar.
La meditación te invita a ver el problema a través del hábito adquirido de la observación (perspectiva), y no ha formar parte de él como quiere tu ego que hagas.
La meditación trabaja la observación, dejando de lado la implicación.
La meditación te invita retomar el control sobre tu atención, y a usar tu fuerza de voluntad.
Ambos dos: la atención y la fuerza de voluntad, constituyen los dos medios necesarios que necesitas en tu vida para alcanzar cualquier cosa que te propongas.
La meditación te ayuda a observarte a mi mismo y a todo aquello que acontece en tu vida haciendo que formes parte indivisible de todo cuanto te sucede pero sin etiquetarlo de bueno o de malo, que es lo que hace la mente juiciosa del ego; y esto, a su vez, es lo que te hace sufrir.
La primera técnica que se aprende cuando se medita es la de la respiración.
La atención puesta en la respiración, en nuestra respiración, nos aleja del juicio de la mente. Al observar nuestra respiración de alguna manera estamos observando el inconsciente de nuestra mente: todo aquello que no sabemos que pensamos pero que pensamos.
Porque la respiración: quién la lleva a cabo? Tu inconsciente, no? (es inconsciente) así pues, observando la respiración observas tu inconsciente.
La respiración, nuestra respiración, está influenciada por nuestro modo de vivir las cosas; y nuestro modo de vivir las cosas esta condicionado por nuestra forma de pensar.
Se deduce entonces que observando nuestra respiración podemos llegar al entramado subconsciente de cómo es nuestra forma de pensar; y así conocernos a nosotros mismos.
Pero estamos tan ligados a nuestra forma de pensar, creyendo, o haciéndonos creer, que nuestra forma de pensar es siempre la buena y la correcta en todo momento, que nos resulta sumamente complicado y difícil, soltar nuestra respiración, es decir, nos resulta sumamente complicado soltar nuestras viejas creencias mentales con las cuales nos hemos identificado y a través de ellas hemos creado un personaje con unas características (ego)
En esta técnica de lo que se trata es de observar pacientemente nuestra respiración sin implicarnos con ella ni intentar controlarla para al final, conseguir soltarla.
Intentamos tener el control todo el rato sobre nuestra vida y lo que nos sucede, y ésto es imposible.
El intento de controlarlo todo nos produce ansiedad, por el contrario, la aceptación de las circunstancias, los hechos, y de nosotros mismos y cuantas personas están a nuestro alrededor, nos invita a la paz.
Una vez se consigue soltar la respiración la persona se ha desprendido de los lazos (apegos) que tiene sobre su cuerpo y está vida.
Medita
Rafael Santamaría
martes, 16 de febrero de 2016
Y TUS PECADOS TE SERAN PERDONADOS; original de Rafael Santamaría
- Cómo podía perdonar Jesús los pecados en nombre de Dios? - me preguntaron en cierta ocasión
- Al tener Jesús su conciencia en estrecha comunión con la conciencia divina, o conciencia de Dios, Él podía escuchar con el corazón a los hombres que se sinceraban con Él, en vez de escucharles con la mente que todo lo juzga, como hace el hombre vulgar; y quien escucha con el corazón, tiene la facultad de hacer ver a los demás que sus pecados les pueden ser perdonados si toman conciencia de su error e intentan no volver a cometerlo.
- Y cómo se hace éso?
- Alguna vez has hecho algo de lo que te arrepintieras?
- Claro.
- Pero algo de lo que te arrepintieras tanto que pediste perdón por lo que hiciste llorando de corazón?
- Mmmmm, si, creo que si.
- Entonces intuyo que aquel arrepentimiento tuyo fue sincero, no?
- Sí, claro.
- Así y de la misma manera lloró María Magdalena cuando Jesús la hizo ver sus faltas.
Y te hiciste en aquel momento la firme promesa de intentar no volver a hacerlo aunque tu flaqueza te haya invitado a cometer el mismo error más de una vez?
- Sí, sí lo hice.
- Entonces a ti también te fueron perdonados en aquel momento tus pecados.
Tan sólo tienes que darte cuenta de tu error, arrepentirte de él con todo tu corazón, e intentar no volver a cometerlo de nuevo, sabiendo que muy probablemente puede que tardes mucho tiempo en llegar a dominarte a ti mismo para no volver a cometer ése error.
Es bueno que veas tus faltas, y no las de los demás, pues eso te ayudará a no engañarte a ti mismo justificando tus "pecados"; y es bueno también que viéndolas te entre tal remordimiento que intentes no volver a cometerlas, pues dicha intención ya esta rectificando tu error: tu pecado.
Y el hecho de no darte jamás por vencido, por mucho que la flaqueza de tu condición humana te invite a cometer el mismo error una y otra vez, te eleva a la condición de mártir de tus pecados, convirtiéndose entonces en un santo.
Entiende que a Dios no le preocupan tus pecados, pues conoce tu condición humana, ya que Él ha sido el que te ha puesto aquí; lo que le preocupa es la actitud que muestres frente a ellos.
Rafael Santamaría
- Al tener Jesús su conciencia en estrecha comunión con la conciencia divina, o conciencia de Dios, Él podía escuchar con el corazón a los hombres que se sinceraban con Él, en vez de escucharles con la mente que todo lo juzga, como hace el hombre vulgar; y quien escucha con el corazón, tiene la facultad de hacer ver a los demás que sus pecados les pueden ser perdonados si toman conciencia de su error e intentan no volver a cometerlo.
- Y cómo se hace éso?
- Alguna vez has hecho algo de lo que te arrepintieras?
- Claro.
- Pero algo de lo que te arrepintieras tanto que pediste perdón por lo que hiciste llorando de corazón?
- Mmmmm, si, creo que si.
- Entonces intuyo que aquel arrepentimiento tuyo fue sincero, no?
- Sí, claro.
- Así y de la misma manera lloró María Magdalena cuando Jesús la hizo ver sus faltas.
Y te hiciste en aquel momento la firme promesa de intentar no volver a hacerlo aunque tu flaqueza te haya invitado a cometer el mismo error más de una vez?
- Sí, sí lo hice.
- Entonces a ti también te fueron perdonados en aquel momento tus pecados.
Tan sólo tienes que darte cuenta de tu error, arrepentirte de él con todo tu corazón, e intentar no volver a cometerlo de nuevo, sabiendo que muy probablemente puede que tardes mucho tiempo en llegar a dominarte a ti mismo para no volver a cometer ése error.
Es bueno que veas tus faltas, y no las de los demás, pues eso te ayudará a no engañarte a ti mismo justificando tus "pecados"; y es bueno también que viéndolas te entre tal remordimiento que intentes no volver a cometerlas, pues dicha intención ya esta rectificando tu error: tu pecado.
Y el hecho de no darte jamás por vencido, por mucho que la flaqueza de tu condición humana te invite a cometer el mismo error una y otra vez, te eleva a la condición de mártir de tus pecados, convirtiéndose entonces en un santo.
Entiende que a Dios no le preocupan tus pecados, pues conoce tu condición humana, ya que Él ha sido el que te ha puesto aquí; lo que le preocupa es la actitud que muestres frente a ellos.
Rafael Santamaría
EL CORAZÓN; original de Rafael Santamaría
Ninguna reflexión te sacará de dudas, de dudas sólo te saca tú corazón. Pero no le hagas preguntas, que entonces lo conviertes en mente, mejor escuchale sin preguntar: medita.
Porque él habla en el silencio de tu mente, porque él habla sin pensar. No pienses y le escucharás.
Y no es cuestión de parar la mente, sino de dejar de pensar. Tu corazón te lo agradecerá.
Pues tus pensamientos lo desgastan haciéndole pensar.
No fue hecho para pensar, ni para sacarte de dudas, o resolver problemas. Él es la ecuanimidad. El punto medio donde la balanza de nuestra vida debería estar, ya que su amor es del todo imparcial.
Y no lo lleves al terreno de tu mente, ni abones ése terreno con tus pensamientos. Déjale donde está. Su sitio es su lugar. Pues en cualquier otro sitio estará fuera de lugar.
Entiende que las personas más felices son las que lo saben escuchar, pero que la mente siempre interviene para hacerlo callar. Que la infelicidad está en cómo piensas y cómo le hagas pensar. Y que cuanto más desaprendas lo que sabes más cerca de él estarás. Su conocimiento se basa en saberse dar, su sabiduría: en saber escuchar.
Él es el camino que nos libera de la acción de pensar.
En él reside el entendimiento y la comprensión, pilares éstos de la verdadera aceptación.
La mente no ha de interferir nunca en el corazón, pero el corazón si ha de intervenir siempre en los designios de la mente. Pues entiende que lo que el corazón quiere la mente se lo muestra.
Él es la causa primera de nuestra existencia y su fin último.
Todo esta en nuestra mente porque todo es mente, si; pero todo lo que está en nuestra mente proviene de nuestro corazón, porque todo cuanto existe está hecho de amor.
Rafael Santamaría
Porque él habla en el silencio de tu mente, porque él habla sin pensar. No pienses y le escucharás.
Y no es cuestión de parar la mente, sino de dejar de pensar. Tu corazón te lo agradecerá.
Pues tus pensamientos lo desgastan haciéndole pensar.
No fue hecho para pensar, ni para sacarte de dudas, o resolver problemas. Él es la ecuanimidad. El punto medio donde la balanza de nuestra vida debería estar, ya que su amor es del todo imparcial.
Y no lo lleves al terreno de tu mente, ni abones ése terreno con tus pensamientos. Déjale donde está. Su sitio es su lugar. Pues en cualquier otro sitio estará fuera de lugar.
Entiende que las personas más felices son las que lo saben escuchar, pero que la mente siempre interviene para hacerlo callar. Que la infelicidad está en cómo piensas y cómo le hagas pensar. Y que cuanto más desaprendas lo que sabes más cerca de él estarás. Su conocimiento se basa en saberse dar, su sabiduría: en saber escuchar.
Él es el camino que nos libera de la acción de pensar.
En él reside el entendimiento y la comprensión, pilares éstos de la verdadera aceptación.
La mente no ha de interferir nunca en el corazón, pero el corazón si ha de intervenir siempre en los designios de la mente. Pues entiende que lo que el corazón quiere la mente se lo muestra.
Él es la causa primera de nuestra existencia y su fin último.
Todo esta en nuestra mente porque todo es mente, si; pero todo lo que está en nuestra mente proviene de nuestro corazón, porque todo cuanto existe está hecho de amor.
Rafael Santamaría
viernes, 5 de febrero de 2016
EL MURO; original de Rafael Santamaría
Ustedes tienen la mente llena de ideas. Es imposible entonces que ustedes puedan ver a Dios con tanto pensamiento como hay en sus mentes. Como mucho, ustedes se imaginan, o se pueden llegar a imaginar lo que es Dios, por lo que hay en su mente acerca de la definición o concepto que tienen ustedes acerca de Él; definición, que por otra parte, ha sido consensuada por opiniones e ideas de otros, nunca por ustedes mismos y su intuición; pero verle no pueden verle, no se engañen. Y Dios no está en su imaginación, sino en sus corazones. Pero ustedes sólo ven sus pensamientos, nunca su corazón. Es lo que les han enseñado a hacer, y es lo que hacen.
Da igual que ustedes crean o no crean. Que lo llamen Dios, Divinidad o Universo. Pues todo procede de lo mismo al ser todo lo mismo.
Pero para ver a Dios, la Realidad, lo que de verdad existe y está tras el muro de su mente, para ver lo que verdaderamente hay en sus corazones tras ése muro de las lamentaciones, de las penas y el sufrimiento, es decir, tras el muro de su mente, ustedes tienen que derribar su propio muro, sus propias limitaciones, su propia mente infectada de ego.
Cómo?
Ustedes tienen que allanar su camino a través de una continua introspección sobre ustedes mismos, llegar hasta su propio muro, y una vez allí: derribarlo.
Éste no se derriba con pico y pala, sino con una inconmensurable fuerza de voluntad que ustedes ya tienen pero que no utilizan.
El muro es infranqueable si no se derriba, así que no especulen: no se auto engañen diciéndose: "lo voy a saltar, lo voy a rebasar"
No busquen bordearlo, eso es lo que llevan haciendo vida tras vida en éste periodo ilimitado de encarnaciones. Derribenlo ahora y ya.
Siéntese frente a su muro y contemplenlo. Simplemente contemplenlo.
Sus ladrillos están hechos de pensamientos que no soportan que se les observe.
Y perseveren en su contemplación. Pronto verán un hueco en su muro. No es el momento de pasar todavía a través de él (de ése hueco), pues no se trata de pasar al "otro lado", sino de derribar su muro.
Cuando su muro de deshaga, ustedes serán libres.
La verdadera libertad no tiene límites semejantes a sus muros. La verdadera libertad lo comprende todo, y no sólo aquello que ustedes tienen en el interior del cerco que limita sus mentes.
Sientense y contemplen su muro. No hay otro camino. Simplemente contemplenlo.
Mediten.
Rafael Santamaría
Da igual que ustedes crean o no crean. Que lo llamen Dios, Divinidad o Universo. Pues todo procede de lo mismo al ser todo lo mismo.
Pero para ver a Dios, la Realidad, lo que de verdad existe y está tras el muro de su mente, para ver lo que verdaderamente hay en sus corazones tras ése muro de las lamentaciones, de las penas y el sufrimiento, es decir, tras el muro de su mente, ustedes tienen que derribar su propio muro, sus propias limitaciones, su propia mente infectada de ego.
Cómo?
Ustedes tienen que allanar su camino a través de una continua introspección sobre ustedes mismos, llegar hasta su propio muro, y una vez allí: derribarlo.
Éste no se derriba con pico y pala, sino con una inconmensurable fuerza de voluntad que ustedes ya tienen pero que no utilizan.
El muro es infranqueable si no se derriba, así que no especulen: no se auto engañen diciéndose: "lo voy a saltar, lo voy a rebasar"
No busquen bordearlo, eso es lo que llevan haciendo vida tras vida en éste periodo ilimitado de encarnaciones. Derribenlo ahora y ya.
Siéntese frente a su muro y contemplenlo. Simplemente contemplenlo.
Sus ladrillos están hechos de pensamientos que no soportan que se les observe.
Y perseveren en su contemplación. Pronto verán un hueco en su muro. No es el momento de pasar todavía a través de él (de ése hueco), pues no se trata de pasar al "otro lado", sino de derribar su muro.
Cuando su muro de deshaga, ustedes serán libres.
La verdadera libertad no tiene límites semejantes a sus muros. La verdadera libertad lo comprende todo, y no sólo aquello que ustedes tienen en el interior del cerco que limita sus mentes.
Sientense y contemplen su muro. No hay otro camino. Simplemente contemplenlo.
Mediten.
Rafael Santamaría
jueves, 4 de febrero de 2016
"MI MIGUEL"; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión me invitaron a pescar. La cruda realidad es que no quería ir porque no me llamaba mucho la atención, ya que no podía decir que no me gustaba debido a que nunca hasta entonces había ido de pesca. Pero era uno de esos compromisos ineludibles que se hacen un hueco por si solos en nuestra vidas.
Un inciso: cuando se pesca debes mantener un mínimo de silencio, si no los peces no se acercan.
Si no vamos a poder hablar, y no se pescar, entonces a qué he venido? - reflexione.
Pero la vida, por definición, está llena de momentos parecidos a éste, donde por la inercia del destino nos encontramos con situaciones que nos aportan una gran y grata experiencia.
- Aquí no hay muchos peces - me dijo
- Ah, no? Entonces para que nos paramos aquí? - pregunté yo
- Porque por aquí está Miguel. Vamos a esperar a que venga
Como no tenía ni idea de pesca no puse ninguna objeción. Además, pensé que el tal Miguel sería algún compañero suyo de pesca, un buen amigo con el que solía salir a pescar.
Pasaron las horas y mi estómago se empezaba a impacientar, y como consecuencia, mi mal humor comenzaba a aflorar.
Un estómago vacío hace mucho ruido, y una mente que escucha ese ruido es una mente que se acaba impacientando.
- Me parece que Miguel no va a venir. Podíamos empezar sin él - le sugerí.
- Sí no te importa, comeremos cuando él haga acto de presencia. Debe estar a punto de llegar.
Pero el reloj, el estómago, y aquello, que era más aburrido que las clases de inglés del instituto, me estaba empezando a enervar mi lado más irascible.
- Ya está aquí! Le veo. Es él - exclamó lleno de júbilo - Miré para todos lados en busca del tal Miguel pero nada - Te dije que vendría
Bueno, al fin comeremos; pensé.
Se precipitó sobre la caña de pescar y mirando a las aguas de aquel río empezó a dialogar consigo mismo.
- Ven aquí para que te vea. Tengo que presentarte a alguien.
Mientras le veía hablar con el reflejo de su yo en el agua me dije: la primera y última vez que cedo a hacer algo que no me atrae. Éste tío está loco.
De repente, empezó a recoger el sedal mientras seguía hablándole al río. Yo me mantenía en mi búsqueda del tal Miguel con la esperanza de poder empezar a comer en breve.
- Miguel! - exclamó
Me di la vuelta para ver a ver al tal Miguel, pero para sorpresa mía vi un ejemplar enorme de pez, que al no entender, sólo puedo tratar de describirlo como un tiburón pequeño con cara de delfín.
- Ven a saludar - le dijo una vez lo tuvo a su alcance.
- Vamos a tener comida para un par de días - alegue
- A Miguel no se le cocina. Es un pez vivo, no muerto
- Ah!, pues nos vamos a perder un buen pescado - esto me pasa por ir con gente que pone nombres a los peces, pensé - Y por cierto, cómo sabes que éste es tu Miguel?, si todos los peces son iguales.
- Porque he aprendido a diferenciar los peces. Aunque no te lo creas no todos los peces son iguales.
- Sí, pasa lo mismo con las hormigas. Tenía un amigo que les ponía nombre. Acabo en el psiquiátrico.
- Muy gracioso.
- Y se puede saber para qué has pescado al famoso Miguel? No lo entiendo.
- Estás casado?
- Divorciado
- Tienes pareja?
- No.
- Muy bien, para cuando la tengas. Toma nota: a tu pareja un buen día la sacarás del río de la vida a través del anzuelo de la atracción para decirla que estás aquí y que quieres conocerla: la pescaste, pero si la das muerte y la cocinas con el único fin de saciar el voraz apetito de tu personaje de macho conquistador que biologicamente y de forma instintiva todos los hombres llevamos dentro, sólo la habrás disfrutado momentáneamente, es decir, sólo habrás disfrutado de su compañía unos días, unos meses, unos años; es mejor por tanto devolverla al río de la vida y disfrutar de ella y a su lado viéndola crecer.
Si es tu pez volverá a ti cada vez que tú vuelvas a él; por éso puedo reconocer a Miguel, y él a mi, entre un millón de peces; porque él es mi pez y yo el hombre que lo pescó, no el hombre que le dio caza y se lo comió. Entiendes?
- Qué haces! - exclame viendo que se quería desprender de semejante ejemplar arrojandolo al río - Lo vas a devolver al río?
- Es que le pertenece al río, no a mi. Todavía no has entendido nada de lo que te acabo de decir.
Aquella noche me fui a la cama pensando en Miguel.
A la mañana siguiente me desperté con una sensación nueva y un firme propósito: tenía que deshacerme de mi vieja caña de pescar (mi vieja manera de pensar) y encontrar a ésa mujer: mi "Miguel", simplemente para acompañarla, y viéndola crecer, crecer juntos.
Buena pesca.
Rafael Santamaría
Un inciso: cuando se pesca debes mantener un mínimo de silencio, si no los peces no se acercan.
Si no vamos a poder hablar, y no se pescar, entonces a qué he venido? - reflexione.
Pero la vida, por definición, está llena de momentos parecidos a éste, donde por la inercia del destino nos encontramos con situaciones que nos aportan una gran y grata experiencia.
- Aquí no hay muchos peces - me dijo
- Ah, no? Entonces para que nos paramos aquí? - pregunté yo
- Porque por aquí está Miguel. Vamos a esperar a que venga
Como no tenía ni idea de pesca no puse ninguna objeción. Además, pensé que el tal Miguel sería algún compañero suyo de pesca, un buen amigo con el que solía salir a pescar.
Pasaron las horas y mi estómago se empezaba a impacientar, y como consecuencia, mi mal humor comenzaba a aflorar.
Un estómago vacío hace mucho ruido, y una mente que escucha ese ruido es una mente que se acaba impacientando.
- Me parece que Miguel no va a venir. Podíamos empezar sin él - le sugerí.
- Sí no te importa, comeremos cuando él haga acto de presencia. Debe estar a punto de llegar.
Pero el reloj, el estómago, y aquello, que era más aburrido que las clases de inglés del instituto, me estaba empezando a enervar mi lado más irascible.
- Ya está aquí! Le veo. Es él - exclamó lleno de júbilo - Miré para todos lados en busca del tal Miguel pero nada - Te dije que vendría
Bueno, al fin comeremos; pensé.
Se precipitó sobre la caña de pescar y mirando a las aguas de aquel río empezó a dialogar consigo mismo.
- Ven aquí para que te vea. Tengo que presentarte a alguien.
Mientras le veía hablar con el reflejo de su yo en el agua me dije: la primera y última vez que cedo a hacer algo que no me atrae. Éste tío está loco.
De repente, empezó a recoger el sedal mientras seguía hablándole al río. Yo me mantenía en mi búsqueda del tal Miguel con la esperanza de poder empezar a comer en breve.
- Miguel! - exclamó
Me di la vuelta para ver a ver al tal Miguel, pero para sorpresa mía vi un ejemplar enorme de pez, que al no entender, sólo puedo tratar de describirlo como un tiburón pequeño con cara de delfín.
- Ven a saludar - le dijo una vez lo tuvo a su alcance.
- Vamos a tener comida para un par de días - alegue
- A Miguel no se le cocina. Es un pez vivo, no muerto
- Ah!, pues nos vamos a perder un buen pescado - esto me pasa por ir con gente que pone nombres a los peces, pensé - Y por cierto, cómo sabes que éste es tu Miguel?, si todos los peces son iguales.
- Porque he aprendido a diferenciar los peces. Aunque no te lo creas no todos los peces son iguales.
- Sí, pasa lo mismo con las hormigas. Tenía un amigo que les ponía nombre. Acabo en el psiquiátrico.
- Muy gracioso.
- Y se puede saber para qué has pescado al famoso Miguel? No lo entiendo.
- Estás casado?
- Divorciado
- Tienes pareja?
- No.
- Muy bien, para cuando la tengas. Toma nota: a tu pareja un buen día la sacarás del río de la vida a través del anzuelo de la atracción para decirla que estás aquí y que quieres conocerla: la pescaste, pero si la das muerte y la cocinas con el único fin de saciar el voraz apetito de tu personaje de macho conquistador que biologicamente y de forma instintiva todos los hombres llevamos dentro, sólo la habrás disfrutado momentáneamente, es decir, sólo habrás disfrutado de su compañía unos días, unos meses, unos años; es mejor por tanto devolverla al río de la vida y disfrutar de ella y a su lado viéndola crecer.
Si es tu pez volverá a ti cada vez que tú vuelvas a él; por éso puedo reconocer a Miguel, y él a mi, entre un millón de peces; porque él es mi pez y yo el hombre que lo pescó, no el hombre que le dio caza y se lo comió. Entiendes?
- Qué haces! - exclame viendo que se quería desprender de semejante ejemplar arrojandolo al río - Lo vas a devolver al río?
- Es que le pertenece al río, no a mi. Todavía no has entendido nada de lo que te acabo de decir.
Aquella noche me fui a la cama pensando en Miguel.
A la mañana siguiente me desperté con una sensación nueva y un firme propósito: tenía que deshacerme de mi vieja caña de pescar (mi vieja manera de pensar) y encontrar a ésa mujer: mi "Miguel", simplemente para acompañarla, y viéndola crecer, crecer juntos.
Buena pesca.
Rafael Santamaría
martes, 2 de febrero de 2016
LA LUNA y EL SOL; original de Rafael Santamaría
- Papá, cuéntame otra vez la historia de cómo se encontraron la Luna y el Sol? - me dijo en cierta ocasión mi hija.
- Vale - contesté yo - Hace ya mucho tiempo, le dijo la Luna al Sol justo antes de partir como cada día con los primeros rayos de la mañana - Prometeme una cosa, prometeme que en cualquier lugar y ante cualquier circunstancia, me buscarás, me buscarás mirando al firmamento de los sueños, y aunque tus ojos no me vean, tu corazón me buscará, y me seguirás buscando hasta que salga de la noche para hacer nuestro sueño realidad.
- Qué, qué quiso decir?
Nadie, salvo el Sol, supo nunca interpretar aquellas palabras.
Pero firme como un roble, y con una fe en sí mismo inquebrantable, entrenando su mente y siguiendo los consejos de su corazón, anduvo el Sol entre la oscuridad que soportan las tinieblas de la desconfianza y el pesimismo, el miedo y la nostalgia, lo que no llega y lo que parece que nunca llegará, buscando a su Luna en el firmamento de los sueños que se hacen realidad.
Y como quiera que suceda, que cuando el amor: la Luna, se sincera con la fe que hay en uno mismo: el Sol, es cuando nuestras ilusiones encuentran su sitio en nuestra realidad, y así lo que se busca se encuentra, y lo que se encuentra, es lo mismo que se andaba buscando de uno mismo, la Luna: el corazón, sin ser vista por nadie más que el Sol: el alma, salió de su escondite oculto, la noche: los miedos, para hacer de su sueño: la vida, un lugar de encuentro entre el Sol y ella.
Entiende pues hija mía, que en el desván de las buenas intenciones mueren todos nuestros mejores propósitos. Se entonces tú firme y recia como el Sol, a la vez que soñadora como la Luna. Y allí, en el único sitio donde todo es posible, ocurrirá lo que tanto deseas que suceda.
Rafael Santamaría
jueves, 28 de enero de 2016
LA VISITA; original de Rafael Santamaría
- Cuándo, cuándo llegará ése día en que me enamore de la persona adecuada? - me preguntó en cierta ocasión un buen amigo mío.
- En cierta ocasión vino Dios a verme, pero estando yo como estaba: tan ocupado con mi vida, no me enteré de su visita.
Cuando tomando conciencia de la vida que llevaba por fin me decidí a moderarme en mis ocupaciones, las preocupaciones desatendieron mi mente y mi vida, y mi corazón se preparó entonces para recibir a Dios despojandose de su lastre mental.
Fue entonces cuando en cierta ocasión, viniendo Dios a verme, supe yo antes de su visita, pues me había preparado: había preparado mi corazón, para recibirle.
Entiende pues, hermano, que nada ni nadie puede venir a tu vida si antes no has preparado su visita.
Rafael Santamaría
martes, 26 de enero de 2016
EL BUEN VINO; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión un buen hombre se pasó toda la vida esperando el momento en que descorchar su mejor vino para celebrar dicha ocasión. Como nunca encontraba el momento, el vino se agrio y él murió sin degustar su mejor vino. A aquel hombre le enterraron junto a su mejor vino; y en su lápida podía leerse:
"El buen vino cuando mejor sabe es ahora, no dejes que te entierre tu mejor vino"
Rafael Santamaría
"El buen vino cuando mejor sabe es ahora, no dejes que te entierre tu mejor vino"
Rafael Santamaría
viernes, 22 de enero de 2016
LA CONCIENCIA DEL AHORA; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión, y durante un tiempo, estuve visitando a un paciente invidente. Su estado de salud era muy crítico.
El tiempo, y los ratos que pasamos juntos, nos ayudo a conocernos mejor y entablar una sincera amistad. Conectamos. Luego él, al poco tiempo, moriría. Tenía 77 años (demasiado joven)
Él no era ciego de nacimiento, había perdido la vista (del todo) haría unos quince años. Las causas de su ceguera?..., aquéllas eran todo un debate al que nunca nos sometiamos para no remover viejos recuerdos.
Solíamos hablar casi de todo mientras estaba en su compañía, pero debido a su experiencia en la vida él siempre tenía más cosas que contar que yo.
Una tarde me dijo:
- Me parece que pierdes mucho tiempo pensando.
Como le tenía tanto aprecio no rechacé su comentario, sino que dejé que aquellas palabras se asentaran en mi conciencia.
- Por qué lo dices? - le pregunté
- Te juro que si me hubieran dicho que me iba a quedar ciego con 60 años, no hubiera cerrado los ojos ni para dormir. Nunca aprovechamos lo que tenemos, sólo sabemos quejarnos de lo que hemos perdido echándole la culpa a algo o a alguien para poder justificarnos ante nosotros mismos el hecho de no haber sabido disfrutar más de ello. No sabes lo que te va tocar vivir, por eso es mejor vivir la plenitud del momento; todo lo demás no importa. Deja de pensar tanto y actúa.
Sabías palabras, me dije. Y entonces guardé silencio. Necesitaba interiorizar tan profundo mensaje.
Por aquel entonces andaba yo también entre cursos y talleres, y con motivo de la visita de todo un experto en la materia, vamos..., de un "guru" de la conciencia, me dejé convencer para asistir a un taller que impartía aquel docente que se llamaba: "Gustate a ti mismo, quierete un poco más"
En uno de los días en los que se celebraba dicho evento, de entre todos los asistentes, me tocó a mi salir a la palestra.
Una vez en el altillo del estrado se me pidió que desnudara mi conciencia. Que me mostrará sin los tapujos de un adulto. Y yo creí haberlo hecho, pero según aquel "guru" de la conciencia, aún estaba sujeto a las reglas de mi conducta, y éstas no me dejaban ser yo, mi verdadero yo, y por lo tanto, expresarme como tal.
Pensé que aquel experto guru, debido a su dilatada experiencia profesional, tendría razón al juzgarme así, así que durante unos minutos revise mi conducta, pero no vi nada. Repase mi pasado, pero tampoco encontré falta alguna, sólo vi errores de antaño que me habían enseñado a tomar conciencia del ahora.
- Señor - le dije - yo soy perfecto como soy. Si usted me juzga con ojos de crítica, y me intenta sacar defectos, es usted el que no es perfecto tal y como es. Su malograda crítica, y el servicio que le presta a la misma, así lo sugieren. Me parece que pierde mucho tiempo pensando.
- Cómo dices?! - me preguntó algo molesto.
- Digo, que sólo sabemos quejarnos de lo que vemos, y que por eso muchos están ciegos. Como usted. Usted sólo ve una cosa, y ve esa misma cosa por todos los lados. Es como si un fantasma le persiguiera. Y en vez de vivir la plenitud del momento, la plenitud del ahora, vive dando cursos para poder escapar así del fantasma que le persigue. No soy yo el que no se expresa tal y como es, sino usted.
Evidentemente, tras aquellas palabras no me quedaba otra que abandonar aquel experimental y singular taller.
Pero, por qué había sido tan "grosero"?; por qué me había comportado así?. Me preguntaba mientras abandonaba aquellas instalaciones.
Al día siguiente, le relate lo sucedido a mi buen amigo invidente. Aquel día estaba ya muy malito. En el transcurso del fin de semana había empeorado muchísimo su ya maltrecha salud.
- Llevas sangre en las venas - me dijo - y por lo que veo, no sólo irriga bien tu cerebro, sino también tu corazón. Eres impulsivo. Eso está bien, actuaste; y lo hiciste desde la conciencia.
Verás Rafa, nunca dejamos de ser niños, aunque muchos muramos llenos de arrugas y enfermos de viejos. Sólo tienes que hacer a cada instante lo que tu corazón te pida para no dejar de querer a ese niño que todos somos y que todos llevamos dentro. Así que dejate de cursos y más cursos y de gurus. Y recuerda que si no lo haces, si no haces lo que te pide el corazón, no sabes lo te tiene preparado la vida; y entonces puede que mañana ya sea demasiado tarde para hacer lo que tenías que haber hecho hoy; lo que tenías que haber hecho ahora.
Para el resto de mi vida, de aquéllas palabras una cosa me quedo clara: la conciencia del ahora se basa en escuchar siempre y en todo momento a tu corazón
Rafael Santamaría
miércoles, 20 de enero de 2016
EL ENAMORAMIENTO CUANTICO; original de Rafael Santamaría
El alma, en su corriente de pensamiento energético, encuentra, o puede encontrar, conexión con otras almas, en el campo aurico de las personas, a través de maneras de sentir lo mismo, derivandose de dicho encuentro una atracción mutua: una similitud de parentescos emocionales, consecuencia ésta, normalmente, de formas de pensamiento comunes.
La energía que desprende ese tipo de (pensamiento) vibración encuentra resonancia (parentesco) con vibraciones comunes gracias al potente radio de acción de nuestra mente y nuestro corazón, creando con éstas almas afines, campos auricos, o de energía, aún mayores, al solaparse su campo energético con el de la persona que ha conectado.
En ese nuevo campo energético, creado por la similitud de ambas energías, que trabajan no sólo desde una misma forma de pensar, sino que además, lo hacen con una misma finalidad, las almas crecen haciendo evolucionar (crecer) al otro.
Es la simbiosis perfecta de la naturaleza esencial.
También hay que decir que el nudo energético, o quiste emocional, puede aparecer en cualquier momento si estás energías no renuevan constantemente sus votos de conexión a través de un aprendizaje común del que continuamente tienen que estar tomando conciencia.
El movimiento de la energía, entre éstas almas en el despertar de la conciencia, debe estar e ir perfectamente sincronizado en todo momento para que dichas almas puedan elevar su conciencia juntas.
Cualquier desajuste entre ellas generará un distanciamiento emocional insalvable si no se crean rápidamente nuevos lazos, o vínculos, de conexión.
En definitiva, el enamoramiento cuántico, o entre energías, es el ajuste milimétrico, en todas las formas de empatia posible, entre dos frecuencias que operan en el mismo dial.
Rafael Santamaría
La energía que desprende ese tipo de (pensamiento) vibración encuentra resonancia (parentesco) con vibraciones comunes gracias al potente radio de acción de nuestra mente y nuestro corazón, creando con éstas almas afines, campos auricos, o de energía, aún mayores, al solaparse su campo energético con el de la persona que ha conectado.
En ese nuevo campo energético, creado por la similitud de ambas energías, que trabajan no sólo desde una misma forma de pensar, sino que además, lo hacen con una misma finalidad, las almas crecen haciendo evolucionar (crecer) al otro.
Es la simbiosis perfecta de la naturaleza esencial.
También hay que decir que el nudo energético, o quiste emocional, puede aparecer en cualquier momento si estás energías no renuevan constantemente sus votos de conexión a través de un aprendizaje común del que continuamente tienen que estar tomando conciencia.
El movimiento de la energía, entre éstas almas en el despertar de la conciencia, debe estar e ir perfectamente sincronizado en todo momento para que dichas almas puedan elevar su conciencia juntas.
Cualquier desajuste entre ellas generará un distanciamiento emocional insalvable si no se crean rápidamente nuevos lazos, o vínculos, de conexión.
En definitiva, el enamoramiento cuántico, o entre energías, es el ajuste milimétrico, en todas las formas de empatia posible, entre dos frecuencias que operan en el mismo dial.
Rafael Santamaría
martes, 19 de enero de 2016
LAS PROGRAMACIONES MENTALES; original de Rafael Santamaría
- ... yo creo que es alguien de quien me podría llegar a enamorar - me dijo en cierta ocasión un buen amigo mío refiriéndose a una chica que había conocido.
- Hablar de algo que no ha sucedido, y que crees que puede llegar a suceder porque así lo dictan tus parámetros mentales, es hablar de un futuro que en verdad no existe con una mente que no conoce el presente - le contesté - Inclusive, hablaste en condicional: "podría", es decir, le pusiste condiciones: requisitos. Eso es amor prefabricado, enlatado y en conserva; amigo mío. No hay nada de natural ni de espontáneo en lo que dices. Es todo una programación mental. No hay amor.
- Qué sugieres tú? entonces
- Dejate de conservas, y ve a pescar el salmón al río; y di: que salmón más bueno, y no eso otro que dices tú de: creo que éste salmón me podría llegar a gustar. Me entendiste?
O te gusta o no te gusta.
Entiende que lo de "me podría llegar a enamorar" le vale a tu mente, pero no a tu corazón
Libérate de todas tus programaciones mentales.
Medita
Toma conciencia.
Rafael Santamaría
EL AHORA; original de Rafael Santamaría
Te equivocas si andas esperando el momento.
El momento (para todo) es siempre ahora.
Ahora es el momento.
Todo lo demás es una proyección mental del ahora que se ancla en espacios temporales a los que llamamos futuro.
En la mente no existe el ahora salvo que tu mente resida en tu conciencia.
El ahora es conciencia.
La conciencia es el ahora.
Todo cuanto tienes que hacer es vivir en y desde tu conciencia para vivir en el ahora.
Rafael Santamaría
El momento (para todo) es siempre ahora.
Ahora es el momento.
Todo lo demás es una proyección mental del ahora que se ancla en espacios temporales a los que llamamos futuro.
En la mente no existe el ahora salvo que tu mente resida en tu conciencia.
El ahora es conciencia.
La conciencia es el ahora.
Todo cuanto tienes que hacer es vivir en y desde tu conciencia para vivir en el ahora.
Rafael Santamaría
sábado, 16 de enero de 2016
EL YO PENSANTE; original de Rafael Santamaría
Así como son tus pensamientos, así se conforma un entidad pensante: el yo pienso, o el yo que piensa.
A través de ésa entidad pensante, el yo que piensa se mueve por un Universo mental en el que todo es mente, y en el que todo está en tu mente, al ser tu mente un fragmento del Universo mental con las mismas características y propiedades que la la mente del Universo.
La vibración más baja de un pensamiento es la materia; la vibración más alta, por el contrario, es la conciencia.
Cuando la conciencia baja a la vibración de la materia, la conciencia se cree el yo pensante.
Cuando el yo pensante sube su vibración por encima del mundo de las formas, por encima del mundo de la materia y las leyes a las que ésta está sujeta, eleva entonces su pensamiento hasta su conciencia, dejando a un lado en ése momento la identidad del yo pensante para volverse conciencia.
La no-mente es conciencia.
El yo que es conciencia no piensa, y como consecuencia deja de ser un yo identificado con su mente; deja de ser un yo pensante.
El yo que piensa, o no toma nunca conciencia, o le cuesta mucho trabajo tomar conciencia, debido a que el yo que piensa siempre está pensado en vez de tomar conciencia.
La mente no piensa, sólo es un donde están todos nuestros pensamientos.
El que piensa no es la mente, sino que es aquel intruso que oculto en nuestra mente, utiliza nuestra mente para sus pensamientos.
El intruso es el ego.
Cuando el yo que piensa en vez de pensar, observa a su ego, éste: el ego, no actúa, no piensa, como consecuencia de sentirse "vigilado"; es entonces cuando la mente se va quedando libre de todo pensamiento.
Al vaciar la mente de todos y cada uno de nuestros pensamientos, la mente se vuelve conciencia.
El que medita observa su mente, al observar su mente, aquel que medita observa sus pensamientos.
Cuando aquel que medita toma conciencia de que sus pensamientos no son suyos, aquel que medita ha desvelado la identidad de su ego.
Y aquel que desvela la identidad de su ego, ya no está, o no se encuentra, maniatado a la voluntad de su ego. Ha trascendido a su ego.
Medita.
Rafael Santamaría
A través de ésa entidad pensante, el yo que piensa se mueve por un Universo mental en el que todo es mente, y en el que todo está en tu mente, al ser tu mente un fragmento del Universo mental con las mismas características y propiedades que la la mente del Universo.
La vibración más baja de un pensamiento es la materia; la vibración más alta, por el contrario, es la conciencia.
Cuando la conciencia baja a la vibración de la materia, la conciencia se cree el yo pensante.
Cuando el yo pensante sube su vibración por encima del mundo de las formas, por encima del mundo de la materia y las leyes a las que ésta está sujeta, eleva entonces su pensamiento hasta su conciencia, dejando a un lado en ése momento la identidad del yo pensante para volverse conciencia.
La no-mente es conciencia.
El yo que es conciencia no piensa, y como consecuencia deja de ser un yo identificado con su mente; deja de ser un yo pensante.
El yo que piensa, o no toma nunca conciencia, o le cuesta mucho trabajo tomar conciencia, debido a que el yo que piensa siempre está pensado en vez de tomar conciencia.
La mente no piensa, sólo es un donde están todos nuestros pensamientos.
El que piensa no es la mente, sino que es aquel intruso que oculto en nuestra mente, utiliza nuestra mente para sus pensamientos.
El intruso es el ego.
Cuando el yo que piensa en vez de pensar, observa a su ego, éste: el ego, no actúa, no piensa, como consecuencia de sentirse "vigilado"; es entonces cuando la mente se va quedando libre de todo pensamiento.
Al vaciar la mente de todos y cada uno de nuestros pensamientos, la mente se vuelve conciencia.
El que medita observa su mente, al observar su mente, aquel que medita observa sus pensamientos.
Cuando aquel que medita toma conciencia de que sus pensamientos no son suyos, aquel que medita ha desvelado la identidad de su ego.
Y aquel que desvela la identidad de su ego, ya no está, o no se encuentra, maniatado a la voluntad de su ego. Ha trascendido a su ego.
Medita.
Rafael Santamaría
viernes, 15 de enero de 2016
FE E INOCENCIA. SUELTA; original de Rafael santamaría
Una de las razones por las que no llega a nuestra vida lo que queremos es porque no lo "soltamos"
Me explicaré
Estando en épocas navideñas, le correspondía por aquel entonces a mi hija elegir su regalo de reyes.
Este hecho, aunque no lo creamos, guarda una gran similitud a lo que hacemos los adultos cuando queremos algo en nuestra vida. Supuestamente había conseguido decidirse entre la amplia variedad de estímulos que había recibido durante las fechas previas a las fiestas; aunque claro del todo no lo tenía, pero había que decidirse. Los adultos también tardan mucho en decidirse, y a veces, hasta deciden mal.
Una vez consiguió plasmar su deseo sobre un papel, lo metimos en un sobre y pusimos: "A sus majestades de Oriente"
Pero que mejor que entregar tu deseo en mano a quienes sabes que se encargan de hacer tus sueños realidad.
Y así lo hicimos.
Entonces buscamos algún lugar donde por aquellas fechas sus Majestades de Oriente estuvieran repartiendo ilusión para hacerles llegar personalmente la carta.
Y llegó el tan esperado momento en que mi hija debía subir los dos peldaños que le separaban de sus Majestades de Oriente para entregarles su carta. Sin embargo, instantes antes de hacerlo, tenía sus dudas.
- Qué te pasa? hija. Te da vergüenza? Quieres que suba contigo?
- No es éso papá, es que si les entrego mi carta, se esfumara con ella mi deseo.
- Esfumar? Dónde has oído ésa palabra?
- En el colegio.
- Vale.
Verás hija mía, ahora el deseo esta contigo a través de esta carta. Correcto?
- Sí, papá.
- Y ya has elegido lo que quieres. Verdad?
- Sí, papá.
- Pues ahora te toca tener fe y poner tus sueños en manos de los magos de la ilusión. No crees?
- Pues...
- Si no sueltas esa carta, si no les entregas tus sueños, tus deseos, a los magos de la ilusión, tu sueño se quedará contigo, si, pero entonces nunca se hará realidad.
Confía, ten fe, suelta esa carta entregándosela a ellos. Ya no pienses más en tu regalo, entregales la carta, y vive con ilusión el hecho de que desde dentro de ti sabes que te van a traer lo que has pedido.
Y que ésta sea siempre hija mía la actitud con la cada vez que quieras algo en tu vida, venga a ti porque no lo reteniste, sino más bien, porque tu fe te ayudo a soltarlo.
Entonces mi hija subió los dos peldaños que hacen falta recorrer en la vida (el de la fe y el de la inocencia) para hacer sus sueños realidad, y entrego su carta a los Reyes Magos.
Rafael Santamaría
Me explicaré
Estando en épocas navideñas, le correspondía por aquel entonces a mi hija elegir su regalo de reyes.
Este hecho, aunque no lo creamos, guarda una gran similitud a lo que hacemos los adultos cuando queremos algo en nuestra vida. Supuestamente había conseguido decidirse entre la amplia variedad de estímulos que había recibido durante las fechas previas a las fiestas; aunque claro del todo no lo tenía, pero había que decidirse. Los adultos también tardan mucho en decidirse, y a veces, hasta deciden mal.
Una vez consiguió plasmar su deseo sobre un papel, lo metimos en un sobre y pusimos: "A sus majestades de Oriente"
Pero que mejor que entregar tu deseo en mano a quienes sabes que se encargan de hacer tus sueños realidad.
Y así lo hicimos.
Entonces buscamos algún lugar donde por aquellas fechas sus Majestades de Oriente estuvieran repartiendo ilusión para hacerles llegar personalmente la carta.
Y llegó el tan esperado momento en que mi hija debía subir los dos peldaños que le separaban de sus Majestades de Oriente para entregarles su carta. Sin embargo, instantes antes de hacerlo, tenía sus dudas.
- Qué te pasa? hija. Te da vergüenza? Quieres que suba contigo?
- No es éso papá, es que si les entrego mi carta, se esfumara con ella mi deseo.
- Esfumar? Dónde has oído ésa palabra?
- En el colegio.
- Vale.
Verás hija mía, ahora el deseo esta contigo a través de esta carta. Correcto?
- Sí, papá.
- Y ya has elegido lo que quieres. Verdad?
- Sí, papá.
- Pues ahora te toca tener fe y poner tus sueños en manos de los magos de la ilusión. No crees?
- Pues...
- Si no sueltas esa carta, si no les entregas tus sueños, tus deseos, a los magos de la ilusión, tu sueño se quedará contigo, si, pero entonces nunca se hará realidad.
Confía, ten fe, suelta esa carta entregándosela a ellos. Ya no pienses más en tu regalo, entregales la carta, y vive con ilusión el hecho de que desde dentro de ti sabes que te van a traer lo que has pedido.
Y que ésta sea siempre hija mía la actitud con la cada vez que quieras algo en tu vida, venga a ti porque no lo reteniste, sino más bien, porque tu fe te ayudo a soltarlo.
Entonces mi hija subió los dos peldaños que hacen falta recorrer en la vida (el de la fe y el de la inocencia) para hacer sus sueños realidad, y entrego su carta a los Reyes Magos.
Rafael Santamaría
jueves, 14 de enero de 2016
LA COMPRESIÓN; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión me preguntaron:
- Qué les vas a dejar a tus hijos cuando mueras?, tus conocimientos? Como dices que no tienes nada.
- No, mi comprensión.
Pues mis conocimientos son míos, ya que estos provienen del aprendizaje a través de mis propias experiencias en la vida, y ellos, ten por seguro, que tendrán sus propias experiencias, es decir, su propio aprendizaje y el propio conocimiento que se deriva de éste.
- Bueno vale, pero entonces, a qué te refieres cuando dices que les vas a dejar tu comprensión? O qué es para ti la comprensión?
- Alguien que de verdad te comprende, es alguien que te ama sin cuestionarse o criticar nada acerca de ti.
He ahí la verdadera comprensión. He ahí el único legado inmortal que cada ser humano debería dejar como herencia a los demás.
Rafael Santamaría
miércoles, 13 de enero de 2016
LA MONTAÑA; original de Rafael Santamaría
Al igual que los ríos, por normal general, desembocan en el mar; así nuestros pensamientos confluyen en el océano de nuestra mente.
Pero, de dónde vienen esos pensamientos?
Sabemos que los ríos nacen en las montañas; pero, y los pensamientos?, de qué montaña nacen?
Lo que has de entender es que sabemos que un río nace en una montaña porque alguien se tomó la molestia de escalar esa montaña y ver que aquel río tenía su origen, su nacimiento, allí, en lo alto de ésa montaña.
De lo que se deduce que para conocer el origen de tus pensamientos tendrás que escalar, o subir, una montaña, tu montaña (pues son tus pensamientos)
Pero, y cuál es ésa montaña que eres tú?
El paisaje de ésta vida está incompleto sin un montaña. Según su propia definición: "Una montaña es una eminencia topográfica (elevación natural de terreno) superior a 700 m respecto a su base"
Deduzco entonces, que una montaña es aquéllo que se eleva por encima del terreno que la asienta cuando su elevación esta por encima de una determinada altura.
Si este terreno es uno mismo en su estado evolutivo más simple: aquel donde la conciencia es llana; la montaña, su montaña, supondrá un estado de conciencia elevado según sea la altura misma de su montaña, de su conciencia.
Entonces, los pensamientos nacen de la conciencia?
Si y no.
El pensamiento nace de una conciencia que todavía no se ha liberado del ego.
El buen alpinista y aventurero de la vida busca siempre el nacimiento del torrente de sus pensamientos en la conciencia de su montaña.
Y escala chakra tras chakra en la conciencia de su montaña hasta alcanzar la cima del conocimiento; y desde allí observa como nacen todos y cada uno de sus pensamientos en el río, que lleva en sus caudalosas aguas, la conciencia de su ego.
Pero cuando ésto sucede, el buen alpinista de la conciencia ya no se deja arrastrar por la corriente de sus pensamientos, como le sucedía antaño, como tampoco su conciencia va a parar, junto con sus pensamientos, al mar de la agonía mental donde confluyen todos y cada uno de sus pensamientos. Ya no.
Pues una vez allí, en la cima de su conciencia, puede divisar desde aquella altura (conciencial) el cielo y la tierra, descubriendo que hay algo entre el cielo y la tierra que da nombre a su propia imagen; imagen ésta que no es sino el reflejo de propio conocimiento libre éste de todo ego.
Rafael Santamaría
martes, 12 de enero de 2016
LA ILUSIÓN; original de Rafael Santamaría
-Por qué estás alegre? - me preguntaron en cierta ocasión.
-Porque tengo ilusión.
Al igual que un amor sin chispa que lo encienda no es amor; una vida sin la chispa de vivir no es vida.
-Y qué es "ésa" chispa?
-Ilusión
La ilusión es el alimento perfecto en nuestra mente para nuestros sueños, ideas y proyectos, sin él, el mal elaborado y nocivo pienso del ego, acaba dando muerte lentamente a todo aquello con lo que soñábamos.
-De dónde nace esa ilusión?
-Del sentimiento de estar bien con uno mismo, es decir, de una buena y correcta auto estima. La negatividad nos roba o nos merma la ilusión, y el positivismo la aumenta,
-Cómo se perpetua la ilusión en el tiempo?
-El interés y la atención, focos, a la vez que generadores, de nuestra energía, son los que la mantienen en un saludable estado de incólume vitalidad a nuestra ilusión.
-Qué sucede si desaparece la ilusión de nuestras vidas?
-El mundo en el que vivimos es un mundo mental, lleno de ilusiones. Sin ilusiones la mente se vuelve pasiva, y la pasividad mental convierte al hombre en un autómata de sus hábitos, costumbres y vicios. Un hombre con verdadera ilusión nunca hace la misma cosa dos veces igual. La monotonía es la cápsula articular de nuestra pasividad mental. Dentro de ella el espacio es reducido, estanco, y oscuro; al igual que nuestros pensamientos.
-Cómo se puede recuperar la ilusión?
-La ilusión es innata, es el efecto positivo que genera el alma creativa sobre una mente despierta; tan sólo pues, hay que despertar a la mente del sueño en que se encuentra dormida: el ego.
-Cómo se puede dar cuenta una persona de que le falta ilusión en su vida?
-Cuando la persona sólo sabe disfrutar de lo que le gusta, la ilusión ha enfermado. Ha limitado su campo de acción a los deseos del ego. Cuando la ilusión ya no es capaz de disfrutar ni de eso, la ilusión esta dando evidentes síntomas de agonía.
-Cómo se despierta la mente?, para volver a tener ilusión.
-Como todo en esta vida: o con el estruendo sonido de un drama emocional en tu vida, o con la melódica sinfonía de la meditación en tu vida.
-Y cómo se puede saber si una persona está llena de ilusión?
-Por su jovialidad. La ilusión es la juventud inmortal que posee una mente sana.
Rafael Santamaría
viernes, 8 de enero de 2016
RESPIRA; original de Rafael Santamaría
Muchos han sido los que me han preguntado por cuál era mi opinión acerca del sentido de la vida.
Siempre daba la misma respuesta:
- En cada inhalación está el sentido a ésta vida, y en cada exhalación, el haber comprendido dicho sentido.
Nadie me entendió nunca. Aún así, jamás cambie mi respuesta.
Hasta que un día alguien vino y me preguntó:
- El ahora, te refieres al ahora? - me preguntó refiriéndose a que el "ahora" es lo que da el sentido a esta vida.
Entonces le miré y le dije:
- En cada inhalación está sólo lo que inhalas: lo que vives, no hay pasado ni futuro; en cada exhalación, el saber, o el conocimiento, que te ofrece lo vivido: la propia experiencia.
Inhala, exhala.
Respira.
Vive.
Rafael Santamaría
Siempre daba la misma respuesta:
- En cada inhalación está el sentido a ésta vida, y en cada exhalación, el haber comprendido dicho sentido.
Nadie me entendió nunca. Aún así, jamás cambie mi respuesta.
Hasta que un día alguien vino y me preguntó:
- El ahora, te refieres al ahora? - me preguntó refiriéndose a que el "ahora" es lo que da el sentido a esta vida.
Entonces le miré y le dije:
- En cada inhalación está sólo lo que inhalas: lo que vives, no hay pasado ni futuro; en cada exhalación, el saber, o el conocimiento, que te ofrece lo vivido: la propia experiencia.
Inhala, exhala.
Respira.
Vive.
Rafael Santamaría
jueves, 7 de enero de 2016
MEDITA; original de Rafael Santamaría
La mente de Dios, el Universo, es infinita; de hecho nuestros científicos dicen que el Universo (la mente "física" de Dios) se halla en constante expansión, y es por analogía que entonces podemos llegar a la deducción de que nuestra mente también se halla en constante expansión a través de una continua toma de conciencia.
Esto nos lleva a la conclusión de que la afirmación que hacen los científicos no quiere decir otra cosa que el Universo se halla también en su particular toma de conciencia.
Todo lo creado responde a la forma condensada y concreta de un pensamiento previo.
Yo soy la energía condensada en materia de un pensamiento concreto de Dios en su mente física.
Al ofrecerseme la capacidad de tener discernimiento propio, es mi propio pensamiento el que mantiene todas las partículas de mi cuerpo unidas (mi pequeño universo corporal) dando así forma a la entidad física con la que terrenalmente me identifico; y es mi propio pensamiento también el que cambia a cada segundo la estructura de mi cuerpo y el universo físico mental donde desarrolla su conciencia de un modo evolutivo.
De alguna forma yo soy mi propio pensamiento, pero al tener una parte de mi que va más allá de mis propios pensamientos, yo soy también la energía que está viva en mi sin necesidad de ser moldeada en estructuras más densas a través del pensamiento.
Esa energía es una conciencia que está más allá del pensamiento.
Mientras que la mente es el foco de atención de nuestros pensamientos, la conciencia, nuestra conciencia, sólo observa.
Si la conciencia en vez de observar se implica, se vuelve mente, y es entonces cuando será arrastrada por el flujo incesante de pensamientos hacia el precipicio de su propia ignorancia al olvidarse de que es conciencia, y no mente.
La meditación simplemente nos ayuda a separar mente de conciencia.
Medita.
Rafael Santamaría
lunes, 4 de enero de 2016
QUÉ ES REAL?; original de Rafael Santamaría
Nuestra mente decide en todo momento que es real y que no lo es. Y vive en esa realidad, su realidad; nuestra realidad mental.
Una realidad virtual, creada desde nuestra mente, asoma cada mañana desde la ventana de nuestra conciencia.
Creemos que el paisaje que vemos a través de nuestra mente cada mañana al abrir los ojos es real porque es lo que vemos, y nuestra conciencia, al estar ligada a los sentidos, da por cierto lo que le muestra nuestra mente sensorial; y a eso le llamamos realidad porque es aquello que nuestra mente vive (como real), y en esa realidad vivimos y a través de ella y con ella nos desenvolvemos en este plano energético al que llamamos vida.
La vida es el proceso mental que desarrolla uno sobre si mismo a través de sus juicios y opiniones. Cuando uno se libera del juicio y la opinión el mismo se convierte en vida.
Qué pasaría si cerrasemos los ojos e intentasemos describir lo que vemos: nuestra vida, sin juzgar con los ojos?
y qué pasaría si nuestros oídos no estuvieran atentos a todo lo que dicen los demás?
y qué pasaría si cerrasemos la boca para poder pensar lo que decimos?
Entonces, qué es real?
Dímelo tú, pero sin pensar; sin que tu mente me defina la respuesta. Sin buscar, sin etiquetar, sin repetir lo que otros han dicho.
Qué es real?
Seguramente real es lo que estás percibiendo en este momento desde tu mente, y aunque esta realidad sea o fuese una realidad mental, podríamos deducir que la realidad es proceso que vive tu mente en cada momento desde sí misma. A esa realidad la describiremos como el momento ahora; el presente.
Cuanto el momento presente esté más descodificado de momentos pasados o futuros, más real se hace en nuestra mente, ya que nuestra mente entonces no lo conoce, no lo ha etiquetado, y al no conocerlo no lo puede vivir como un juicio (que es lo que solemos hacer siempre)
Cuando la mente vive constantemente en el ahora desaparece el juicio, y sin juicio no hay pensamiento, y sin pensamiento la mente es pura energía al no estar polarizada: condicionada, por nuestros pensamientos (positivos o negativos)
Cuando el hombre se vuelve mente, cuando el hombre se vuelve pura energía, deja de soñar qué es lo que es (a través de su mente) para poder solamente ser. El Ser es pura energía.
Entiende, que todo lo que eres o dices ser es mente (yo soy esto, yo soy lo otro,...) es un proceso mental de tu ego, son etiquetas con las que tú te intentas definir a ti mismo en un espacio-tiempo lineal, pero TÚ solamente eres. No puedes juzgarte, si te juzgas te haces mente, pero entonces no eres mente.
La realidad entonces es la mente sin juicios, es lo que se vive a cada instante: el ahora, pero sin juicios. Una forma de pensar sin etiquetas, una forma de pensar desconocida hasta ahora para nosotros en la que la mente es conciencia, no pensamiento.
Rafael Santamaría
Una realidad virtual, creada desde nuestra mente, asoma cada mañana desde la ventana de nuestra conciencia.
Creemos que el paisaje que vemos a través de nuestra mente cada mañana al abrir los ojos es real porque es lo que vemos, y nuestra conciencia, al estar ligada a los sentidos, da por cierto lo que le muestra nuestra mente sensorial; y a eso le llamamos realidad porque es aquello que nuestra mente vive (como real), y en esa realidad vivimos y a través de ella y con ella nos desenvolvemos en este plano energético al que llamamos vida.
La vida es el proceso mental que desarrolla uno sobre si mismo a través de sus juicios y opiniones. Cuando uno se libera del juicio y la opinión el mismo se convierte en vida.
Qué pasaría si cerrasemos los ojos e intentasemos describir lo que vemos: nuestra vida, sin juzgar con los ojos?
y qué pasaría si nuestros oídos no estuvieran atentos a todo lo que dicen los demás?
y qué pasaría si cerrasemos la boca para poder pensar lo que decimos?
Entonces, qué es real?
Dímelo tú, pero sin pensar; sin que tu mente me defina la respuesta. Sin buscar, sin etiquetar, sin repetir lo que otros han dicho.
Qué es real?
Seguramente real es lo que estás percibiendo en este momento desde tu mente, y aunque esta realidad sea o fuese una realidad mental, podríamos deducir que la realidad es proceso que vive tu mente en cada momento desde sí misma. A esa realidad la describiremos como el momento ahora; el presente.
Cuanto el momento presente esté más descodificado de momentos pasados o futuros, más real se hace en nuestra mente, ya que nuestra mente entonces no lo conoce, no lo ha etiquetado, y al no conocerlo no lo puede vivir como un juicio (que es lo que solemos hacer siempre)
Cuando la mente vive constantemente en el ahora desaparece el juicio, y sin juicio no hay pensamiento, y sin pensamiento la mente es pura energía al no estar polarizada: condicionada, por nuestros pensamientos (positivos o negativos)
Cuando el hombre se vuelve mente, cuando el hombre se vuelve pura energía, deja de soñar qué es lo que es (a través de su mente) para poder solamente ser. El Ser es pura energía.
Entiende, que todo lo que eres o dices ser es mente (yo soy esto, yo soy lo otro,...) es un proceso mental de tu ego, son etiquetas con las que tú te intentas definir a ti mismo en un espacio-tiempo lineal, pero TÚ solamente eres. No puedes juzgarte, si te juzgas te haces mente, pero entonces no eres mente.
La realidad entonces es la mente sin juicios, es lo que se vive a cada instante: el ahora, pero sin juicios. Una forma de pensar sin etiquetas, una forma de pensar desconocida hasta ahora para nosotros en la que la mente es conciencia, no pensamiento.
Rafael Santamaría
viernes, 1 de enero de 2016
EL PODER DE LA ATRACCIÓN; original de Rafael Santamaría
-Y cómo se llega hasta Dios? - me preguntaron en cierta ocasión - o cómo piensas tú que se puede llegar hasta Dios?
- Atrayéndole.
- Pero no es: yendo hacía Él?
- Verás, imagina que te gusta una mujer, cómo crees que podrías llegar hasta ella?, es decir, cómo crees que podrías llegar a captar su atención y su interés: yendo hacia ella, o, atrayéndola hacia ti?
Entiende, que todos los que están interesados en ella porque les gusta, porque les atrae, van hacia ella, pero muy probablemente ella no vaya hacia ninguno de ellos.
Sólo es el que mostrando un constante, ferviente y verdadero interés por ella, el que realmente llegará hasta ella atrayéndola hacia él.
Rafael Santamaría
- Atrayéndole.
- Pero no es: yendo hacía Él?
- Verás, imagina que te gusta una mujer, cómo crees que podrías llegar hasta ella?, es decir, cómo crees que podrías llegar a captar su atención y su interés: yendo hacia ella, o, atrayéndola hacia ti?
Entiende, que todos los que están interesados en ella porque les gusta, porque les atrae, van hacia ella, pero muy probablemente ella no vaya hacia ninguno de ellos.
Sólo es el que mostrando un constante, ferviente y verdadero interés por ella, el que realmente llegará hasta ella atrayéndola hacia él.
Rafael Santamaría
jueves, 31 de diciembre de 2015
ACTUA; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión, debido a mi pasado en el mundo del deporte, una persona insistió en que viera ciertos videos acerca de la vida y entrenamientos de algunos campeones y hombres mitificados del deporte de alta competición y el culturismo.
Si hubiéramos visto solo uno, o hubiera sido algo ocasional nunca hubiera dicho nada. Pero era algo repetitivo.
- Mira. Pero mira! - me decía queriendo que prestase a esos vídeos la misma atención que él les prestaba.
Deduje intuitivamente que su actitud era sólo la de mirar; y cansado de verlos:
- Eso está muy bien - dije refiriéndome a los vídeos - Son motivacionales y de gran ayuda; pero en verdad te digo que viendo sólo vídeos uno no se pone ni fuerte, ni llega a ser un campeón.
Deja de mirar y actua!
Rafael Santamaría
Si hubiéramos visto solo uno, o hubiera sido algo ocasional nunca hubiera dicho nada. Pero era algo repetitivo.
- Mira. Pero mira! - me decía queriendo que prestase a esos vídeos la misma atención que él les prestaba.
Deduje intuitivamente que su actitud era sólo la de mirar; y cansado de verlos:
- Eso está muy bien - dije refiriéndome a los vídeos - Son motivacionales y de gran ayuda; pero en verdad te digo que viendo sólo vídeos uno no se pone ni fuerte, ni llega a ser un campeón.
Deja de mirar y actua!
Rafael Santamaría
EL PUNTO DE COCCIÓN; original de Rafael Santamaría
La vida, nuestra vida, tiene un punto de cocción; es decir: tiene, vamos a llamarlo así: su punto. Un punto en el que todas las cosas salen bien porque salen por si solas.
Para definir este punto lo haremos a través del modo ahorro. Qué cuál es ése "modo"?, pues es aquél modo de vida en que el gasto energético es el justo: ni más, ni menos.
Si unimos el punto de cocción al modo ahorro, nos sale el presente, el ahora.
Quien no encuentra, o no sabe vivir su vida en ese constante punto de ebullición que lleva implícito la cocción perfecta de cada circunstancia en su vida, no vive en modo ahorro, no vive en el ahora, ya que siempre está circunscrito a lo que pasó o lo qué pueda pasar.
Rafael Santamaría
martes, 29 de diciembre de 2015
LA MEDITACIÓN; original de Rafael Santamaría
LA MEDITACIÓN; original de Rafael Santamaría
Vivimos en una prisión mental cimentada por nuestros pensamientos. Un lugar lleno de ideas que se asemejan a las estrellas que hay en el Universo, cubierto por el basto manto de nuestra imaginación que pareciera que ésta nunca tuviera limites; un lugar desconocido e inexplorado, que nos representa como identidad en el ilusorio mundo de nuestra imaginación.
Encerrados en él a través de nuestras propias limitaciones mentales vivimos en nuestro mundo: el planeta mental de nuestros pensamientos, sin saber o desconociendo que ahí fuera, en el interior de nosotros mismos, se halla el infinito universo de nuestra mente.
Para explorar lo que no vemos hay que cerrar los ojos y abrir la mente con la llave maestra del corazón.
Vivir en lo que vemos reduce nuestra vida al campo de acción de un mundo material, y el mundo material es efímero, pues está circunscrito a las leyes del nacimiento y la muerte.
El hombre que sabe cerrar sus ojos abriendo el corazón no necesita de más pensamientos que la propia intuición.
La intuición es el pasaje que nos lleva allí donde el universo que hay en nuestro interior toma sentido en nosotros.
La meditación despierta la intuición, y el hombre sólo despierta del sueño de su mente cuando su intuición ha sido despertada.
Rafael Santamaría
Vivimos en una prisión mental cimentada por nuestros pensamientos. Un lugar lleno de ideas que se asemejan a las estrellas que hay en el Universo, cubierto por el basto manto de nuestra imaginación que pareciera que ésta nunca tuviera limites; un lugar desconocido e inexplorado, que nos representa como identidad en el ilusorio mundo de nuestra imaginación.
Encerrados en él a través de nuestras propias limitaciones mentales vivimos en nuestro mundo: el planeta mental de nuestros pensamientos, sin saber o desconociendo que ahí fuera, en el interior de nosotros mismos, se halla el infinito universo de nuestra mente.
Para explorar lo que no vemos hay que cerrar los ojos y abrir la mente con la llave maestra del corazón.
Vivir en lo que vemos reduce nuestra vida al campo de acción de un mundo material, y el mundo material es efímero, pues está circunscrito a las leyes del nacimiento y la muerte.
El hombre que sabe cerrar sus ojos abriendo el corazón no necesita de más pensamientos que la propia intuición.
La intuición es el pasaje que nos lleva allí donde el universo que hay en nuestro interior toma sentido en nosotros.
La meditación despierta la intuición, y el hombre sólo despierta del sueño de su mente cuando su intuición ha sido despertada.
Rafael Santamaría
jueves, 24 de diciembre de 2015
FELIZ NAVIDAD!; original de Rafael Santamaría
La individualizacion del alma como ente físico dotado de un cuerpo en éste plano material se nutre para su constante desarrollo evolutivo de recuerdos.
El recuerdo es la impronta que se graba en la memoria de nuestra mente de lo que nos aportó en su día la experiencia vivida.
La mente es un saco vacío que se va llenando con los años de experiencias. Cada experiencia puede traer consigo un recuerdo y/o un aprendizaje.
Todo lo que te vas a llevar de esta vida son experiencias: la experiencia que guardes como recuerdo, y el aprendizaje que te haya aportado dicha experiencia.
Cuando al recordar una experiencia del pasado lo hacemos con júbilo y satisfacción, sabemos que ésta experiencia nos aportó en su momento felicidad, si además, ésta misma experiencia nos ayudó a crecer en el desarrollo evolutivo de nuestra conciencia, éste recuerdo entonces nos aportará una sensación generalizada de paz.
Habiendo entendido ésto, y habiendo deducido por tanto que la huella que deja todo momento en nuestra vida es sumamente importante para la evolución de nuestra conciencia, y que ésta huella queda impresa siempre en el álbum mental de nuestro pasado, un álbum sin el que la naturaleza del hombre no puede entenderse, decidí grabar en la mente de mis hijos la para mi sana costumbre de desayunar juntos todos los veinticuatro de diciembre chocolate con churros en alguna cafetería del centro de la ciudad mientras paseabamos hablando y contemplando los adornos con que el alcalde de turno adereza cada año el sentimiento navideño de estas fiestas en las calles de la capital.
Sin haberles sabido inculcar nunca en éstas fechas, (creo yo) un sentimiento más profundo, tal como el renacimiento espiritual del amor de Dios en todos los corazones, y permitiéndoles que sea lo que les ha tocado vivir lo que los guíe interiormente, de alguna manera quise trasladar la sabiduría que tuvo mi padre para con mis hermanos y conmigo, haciéndoles partícipes también a ellos, como hizo mi padre con nosotros, de ése mágico momento que sucede cada año llamado Navidad.
Y dejando a un lado siempre el continuo sabotaje de compromisos con que éstas fechas quieren condicionar el mágico momento de nuestra infancia que cada uno lleva grabado de un modo particular en su corazón, desde mi punto de vista, es de vital importancia retirarse en éstos días a los confines de nuestra niñez y rescatar de ella el espíritu infantil de que todo es posible: ese mágico dogma de fe llamado inocencia; y aún cuando no encontrásemos personitas (niños) a nuestro alrededor con los que compartir aquella nuestra infancia olvidada, aún así hacerlo de manera desinteresada tan sólo para solidarizarnos una vez más cada veinticuatro de diciembre con nuestro niño interior.
Para los que no creen en el renovado amor de Dios que como dogma de fe se renueva así mismo en estas fechas como fruto de la adoración ferviente de a quien entendió y fue ejemplo de dicho amor (Jesús el Cristo), sería interesante que vivieran esta época del año como el reencuentro con su niño interior, un niño que como a todos los niños muchas veces no se le hace caso simplemente por ser un niño.
Más hay recordar que nunca se deja de ser un niño.
Los años, la vejez o las circunstancias, son sólo tupidos velos de la ignorancia con los que nos olvidamos de qué y quiénes somos.
En verdad os digo que no hay mejor taller de sanación de tu niño interior que el de no dejar de ser nunca un niño. Y entiende que estás fechas siempre son un buen momento para recordarnoslo.
Si yo no fuera siempre el niño que soy, entonces como adulto jamás podría afirmar o decir que soy alguien
Feliz Navidad!
Rafael Santamaría
DE COMO TODO ESTA EN TU MENTE, Y TODO ES MENTE; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión le preguntaron a un niño qué era el cáncer.
Aquel muchacho explicó como supo y pudo lo que el "pensaba" que era el cáncer. Su definición de dicha enfermedad se basaba en especulaciones y comentarios de los que había oído hablar, ya que afortunadamente él no había padecido ni padecía la enfermedad.
Con los años aquella primera definición del cáncer fue puliéndose poco a poco hasta que llegó el día en que mentalmente tomo el cuerpo de concepto en su mente, y de ésta manera quedo bien definida en la mentalidad de aquel muchacho, que con los años se había convertido en todo un adulto.
Antes de seguir, habría que matizar que todo aquello que crees y catalogas de real en tu vida antes ha sido gestado como real en tu mente; qué cómo?, a través de conceptos.
Estos conceptos están basados en creencias, y muchas de éstas creencias están basadas en suposiciones o conjeturas: ideas de otros; casi nunca están basadas en la experimentación, es decir, casi nunca están basadas en el fruto de la experiencia propia: experiencia vivida sin ningún tipo de programación mental.
Sucede entonces que todo lo que pensamos que es real coincide siempre exactamente con aquellas definiciones que hemos hecho de aquéllas cosas a las que hemos decidido entregar un poder: el poder de que sean ciertas desde nuestra mente o perspectiva mental pasando a llamarlas entonces reales.
Ese poder que le damos se llama fe; y es un poder sumamente poderosisimo.
Si la fe es capaz de mover montañas, qué no será capaz de hacer cuando deja a las montañas en paz.
Años más tarde, muchos más años más tarde, aquel adulto que empezaba a entrar ya en la tercera edad, tenía bien claro, aunque nunca por experiencia propia, lo que era la enfermedad del cáncer debido a todos los casos que le había tocado vivir como espectador de dicha enfermedad, dichos casos siempre se asemejaban a su definición de la enfermedad, ya que un pensamiento sólo atrae pensamientos y situaciones afines.
Y un buen día le tocó a él. Tuvo cáncer. En ningún momento me supo decir que era el cáncer según lo que estaba sintiendo él, lo único que me pudo decir es la definición que tenía en su mente acerca del cáncer.
En aquel mismo instante, al oír el diagnóstico, en su mente se activo el programa del cáncer que había en su mentalidad, es decir, se activo toda la información que tenía relativa al cáncer.
El cerebro, que no distingue entre lo real de lo incierto, véase como ejemplo cuando la mente de un hombre se imagina a una mujer desnuda lo que hace el pene, pues el cuerpo obedece las instrucciones del cerebro, y éste a su vez traslada al cuerpo lo que la mente vive o está viviendo sin preguntarse si es el real o no (lo que está viviendo en ese momento la mente)
En ese caso, la mente vive la enfermedad del cáncer como una enfermedad mortal, ya que así lo ha entendido el individuo que la vice al haberlo programado así en su mente a través de la definición que tiene de la misma.
Al vivirlo de ésta manera la mente, el cerebro desencadena un tipo de reacción generalizada en todo el cuerpo como respuesta a lo que está viviendo la mente en ese momento (parecido a como cuando el pene se pone erecto al imaginarnos una mujer en ropa interior seduciendonos)
Esta reacción es mucho más letal que la propia enfermedad, esta reacción es lo que necesita el cáncer para volverse mortal.
------------------------------------------------
En cierta ocasión se le "programó" a un niño en su mente: se le mentalizo, que la enfermedad del cáncer era como cualquier otra enfermedad: era un enfermedad curable gracias a los adelantos de la medicina.
Este otro niño creció rodeandose de gente que vencía la enfermedad, ya que su onda vibracional de pensamiento sólo conectaba con este tipo de personas y/o de experiencias.
Cuando hubo pasado muchos, muchos años, se le diagnóstico cáncer, pero la letal enfermedad no pudo con él puesto que su fe: el poder de su mente, estaba depositada en que los fármacos que les estaban dando le salvarian.
Para colmo, basta decir que los fármacos con que le trataron era del tipo placebo, puesto que el estadio del cáncer era avanzadisimo y se llegó a la unánime conclusión de que era mejor que se le tratará así, ya que aparentemente no tenía cura, y sin embargo se curó.
-----------------------------------------------
Todo está en tu mente.
Rafael Santamaría
Aquel muchacho explicó como supo y pudo lo que el "pensaba" que era el cáncer. Su definición de dicha enfermedad se basaba en especulaciones y comentarios de los que había oído hablar, ya que afortunadamente él no había padecido ni padecía la enfermedad.
Con los años aquella primera definición del cáncer fue puliéndose poco a poco hasta que llegó el día en que mentalmente tomo el cuerpo de concepto en su mente, y de ésta manera quedo bien definida en la mentalidad de aquel muchacho, que con los años se había convertido en todo un adulto.
Antes de seguir, habría que matizar que todo aquello que crees y catalogas de real en tu vida antes ha sido gestado como real en tu mente; qué cómo?, a través de conceptos.
Estos conceptos están basados en creencias, y muchas de éstas creencias están basadas en suposiciones o conjeturas: ideas de otros; casi nunca están basadas en la experimentación, es decir, casi nunca están basadas en el fruto de la experiencia propia: experiencia vivida sin ningún tipo de programación mental.
Sucede entonces que todo lo que pensamos que es real coincide siempre exactamente con aquellas definiciones que hemos hecho de aquéllas cosas a las que hemos decidido entregar un poder: el poder de que sean ciertas desde nuestra mente o perspectiva mental pasando a llamarlas entonces reales.
Ese poder que le damos se llama fe; y es un poder sumamente poderosisimo.
Si la fe es capaz de mover montañas, qué no será capaz de hacer cuando deja a las montañas en paz.
Años más tarde, muchos más años más tarde, aquel adulto que empezaba a entrar ya en la tercera edad, tenía bien claro, aunque nunca por experiencia propia, lo que era la enfermedad del cáncer debido a todos los casos que le había tocado vivir como espectador de dicha enfermedad, dichos casos siempre se asemejaban a su definición de la enfermedad, ya que un pensamiento sólo atrae pensamientos y situaciones afines.
Y un buen día le tocó a él. Tuvo cáncer. En ningún momento me supo decir que era el cáncer según lo que estaba sintiendo él, lo único que me pudo decir es la definición que tenía en su mente acerca del cáncer.
En aquel mismo instante, al oír el diagnóstico, en su mente se activo el programa del cáncer que había en su mentalidad, es decir, se activo toda la información que tenía relativa al cáncer.
El cerebro, que no distingue entre lo real de lo incierto, véase como ejemplo cuando la mente de un hombre se imagina a una mujer desnuda lo que hace el pene, pues el cuerpo obedece las instrucciones del cerebro, y éste a su vez traslada al cuerpo lo que la mente vive o está viviendo sin preguntarse si es el real o no (lo que está viviendo en ese momento la mente)
En ese caso, la mente vive la enfermedad del cáncer como una enfermedad mortal, ya que así lo ha entendido el individuo que la vice al haberlo programado así en su mente a través de la definición que tiene de la misma.
Al vivirlo de ésta manera la mente, el cerebro desencadena un tipo de reacción generalizada en todo el cuerpo como respuesta a lo que está viviendo la mente en ese momento (parecido a como cuando el pene se pone erecto al imaginarnos una mujer en ropa interior seduciendonos)
Esta reacción es mucho más letal que la propia enfermedad, esta reacción es lo que necesita el cáncer para volverse mortal.
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En cierta ocasión se le "programó" a un niño en su mente: se le mentalizo, que la enfermedad del cáncer era como cualquier otra enfermedad: era un enfermedad curable gracias a los adelantos de la medicina.
Este otro niño creció rodeandose de gente que vencía la enfermedad, ya que su onda vibracional de pensamiento sólo conectaba con este tipo de personas y/o de experiencias.
Cuando hubo pasado muchos, muchos años, se le diagnóstico cáncer, pero la letal enfermedad no pudo con él puesto que su fe: el poder de su mente, estaba depositada en que los fármacos que les estaban dando le salvarian.
Para colmo, basta decir que los fármacos con que le trataron era del tipo placebo, puesto que el estadio del cáncer era avanzadisimo y se llegó a la unánime conclusión de que era mejor que se le tratará así, ya que aparentemente no tenía cura, y sin embargo se curó.
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Todo está en tu mente.
Rafael Santamaría
martes, 22 de diciembre de 2015
LA PERFECCIÓN; original de Rafael Santamaría
En cierta ocasión me preguntaron:
- Según tú, dónde está la perfección?
Y sin contestar señalé el primer objeto que vi. No era un objeto, era un árbol, pero bueno.
- Ese árbol representa la perfección? - me preguntó atónito.
Seguidamente, haciendo un giro de ciento ochenta grados, señalé otro objeto. Ésta vez señalé un banco que estaba vacío.
- Ahora la perfección es un banco, un banco vacio? - me preguntó.
Le miré a los ojos, y acto seguido le señalé el cielo.
- El cielo si que es perfecto, verdad?
Pero entonces mi dedo empezó a señalarlo todo, mas cuando su vista ya no pudo seguir más a mi dedo, pare, y le dije:
- Todo es perfecto. No hay nada que no lo sea.
Rafael Santamaría
- Según tú, dónde está la perfección?
Y sin contestar señalé el primer objeto que vi. No era un objeto, era un árbol, pero bueno.
- Ese árbol representa la perfección? - me preguntó atónito.
Seguidamente, haciendo un giro de ciento ochenta grados, señalé otro objeto. Ésta vez señalé un banco que estaba vacío.
- Ahora la perfección es un banco, un banco vacio? - me preguntó.
Le miré a los ojos, y acto seguido le señalé el cielo.
- El cielo si que es perfecto, verdad?
Pero entonces mi dedo empezó a señalarlo todo, mas cuando su vista ya no pudo seguir más a mi dedo, pare, y le dije:
- Todo es perfecto. No hay nada que no lo sea.
Rafael Santamaría
lunes, 21 de diciembre de 2015
LA VOLUNTAD; original de Rafael Santamaría
- Maestro; la corriente del río de mis malos pensamientos, de mi negatividad, es muy fuerte, qué puedo hacer? Nado en su contra? Si lo hago, y la corriente es más fuerte que yo, me cansaré, y al final, debido al cansancio, me ahogare sin más remedio en las mismas aguas de las que pretendía escapar.
Me dejó llevar entonces? Pero si lo hago acabare en el lodo de mi lado más tenebroso.
Qué hago?, Maestro
- Ni nades en su contra ni te dejes llevar por su corriente, sal, abandona ese río ahora mismo.
- Pero cómo?
- De la misma manera que entraste en él, a través de tu propia voluntad.
Rafael Santamaría
Me dejó llevar entonces? Pero si lo hago acabare en el lodo de mi lado más tenebroso.
Qué hago?, Maestro
- Ni nades en su contra ni te dejes llevar por su corriente, sal, abandona ese río ahora mismo.
- Pero cómo?
- De la misma manera que entraste en él, a través de tu propia voluntad.
Rafael Santamaría
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